Fútbol

Primera

Jornada 3

Marcelino y Simeone se anulan

Carrasco dispara ante la oposición de Parejo. /Heino Kalis (Reuters)
Carrasco dispara ante la oposición de Parejo. / Heino Kalis (Reuters)

Valencia y Atlético firman tablas en un choque de alta tensión, trabado e impreciso por momentos pero siempre vibrante

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Tablas en el duelo de estrategas. Valencia y Atlético empataron a cero en un choque de alta tensión, trabado e impreciso por momentos pero siempre vibrante, sólo apto para jugadores corajudos como los que integran las plantillas de dos de los equipos de la Liga en los que la influencia de su entrenador resulta más palmaria. Dos conjuntos con dibujo, intenciones y filosofías similares que llegaron al encuentro empatados en la tabla y con el buen sabor de boca que les dejó a ambos la jornada precedente: goleada rojiblanca en Canarias y meritorio empate con sabor a triunfo che en el Santiago Bernabéu. Para uno y otro era una prueba de alto nivel dirigida a calibrar sus posibilidades en un torneo en el que aspiran a amenazar la hegemonía de los dos colosos del fútbol español. Exigencia que se evidenciaba tanto en la intensidad con que los técnicos vivían el encuentro desde el banquillo como en la concentración de los 22 futbolistas sobre el campo. A tenor de lo visto, cuentan con bases sólidas para llegar alto, aunque habrán de mejorar la pólvora.

0 Valencia

Neto, Montoya, Garay (Murillo, min. 73), Gabriel, Gayà, Andreas Pereira (Guedes, min. 60), Parejo, Kondogbia, Carlos Soler, Zaza y Rodrigo (Santi Mina, min. 69).

0 Atlético de Madrid

Oblak, Juanfran, Savic, Lucas, Filipe Luis, Thomas, Koke, Saúl, Carrasco (Gaitán, min. 59), Correa (Gameiro, min. 71) y Vietto (Fernando Torres, min. 64).

Árbitro:
José Luis González González (Comité Castellano-leonés). Mostró amarilla a Montoya por parte del Valencia
Incidencias:
Partido de la tercera jornada de Liga disputado en Mestalla ante 43.659 espectadores. Antes del encuentro, se guardó un minuto de silencio en memoria de los socios del Valencia fallecidos la pasada campaña.

Primó en el partido el orden y la contención sobre las alegrías ofensivas. Algunas de estas últimas, con todo, hubo en un encuentro de alternancias en la posesión y las ocasiones. Inevitable con la presencia sobre el césped de futbolistas tan talentosos como Parejo, capaz de hacer un maravilloso caño rebasada la primera media hora, o Carrasco, autor de un eslalon en el área valencianista que no acabó en gol porque el belga se pasó de virguero. Pecado en el que reincide en demasía el ex del Mónaco, cuyo talento podría elevarle a mayores cotas de rehabilitarse de su excesiva tendencia al adorno.

Aunque la mejor ocasión la tuvo en sus botas Vietto, un delantero siempre bajo sospecha desde su aterrizaje en la capital y que necesita reivindicarse contra el reloj, antes de que la apertura del mercado de invierno y la posible llegada de Diego Costa le obliguen a buscarse las castañas en otro lugar. Al argentino le llegó el balón a pase de Thomas dentro del área después de que Kondogbia cometiese uno de los pocos errores de bulto del primer tiempo, rápidamente penalizado por el siempre atento Correa, pero el disparo tras reverso del ariete, que volvió a repetir junto a su compatriota en la punta como ante la U.D. Las Palmas, se marchó alto.

Pólvora mojada

Fue Correa el que mayores quebraderos de cabeza le causó a la zaga local. Determinado a aprovechar los minutos que Simeone le está dando en ausencia de Griezmann, el habilidoso delantero supo aprovechar la zona entre las dos líneas de cuatro con que se armaba en defensa el cuadro de Marcelino, que se desgañitaba demandando a sus futbolistas que achicasen espacios.

Había optado el técnico de Villaviciosa por dar carrete de entrada a dos de sus flamantes incorporaciones veraniegas, Gabriel y Andreas Pereira. Inclusión la de este último que desmontó la dupla Lato-Gayà que tan buenos resultados le dio al preparador asturiano en el Bernabéu pero que permitió ver buenos detalles del centrocampista prestado por el Manchester United antes de que su entrenador le reemplazase por otro de los nuevos y más deseados, Guedes. Apenas un minuto antes de que saltase el portugués lo había hecho Gaitán por Carrasco. Y a punto estuvo el extremo argentino de pescar en la primera que tuvo. Sacó bien la mano Neto, que volvió a mostrarse tan sólido como en el Bernabéu.

Simeone, que veía cómo el dominio de la pelota y el mayor número de aproximaciones al área no se traducía en gol, cambió de pareja de ataque, retirando a Vietto y Correa para perseguirlo mediante la velocidad de Gameiro y el oficio de Torres. La búsqueda de un fútbol más directo por parte del Atlético permitió al Valencia crecer, espoleado por una afición a la que le gusta lo que ve tras las penurias del pasado curso. El Atlético, que había merecido más, pudo pagar la falta de acierto en el correcalles final a medida que las fuerzas se escapaban por mor de la tremenda exigencia del choque. Le sostuvo entonces su renovada zaga –tres caras nuevas respecto a la jornada anterior- y especialmente un Lucas Hernández que estuvo especialmente contundente en su regreso al eje de la retaguardia.

Fotos

Vídeos