Análisis

El dinero del Barça en el campo, pero por un día

Dembélé, Coutinho y Messi, tras el gol del brasileño ante el Girona. /Lluis Gene (Afp)
Dembélé, Coutinho y Messi, tras el gol del brasileño ante el Girona. / Lluis Gene (Afp)

Messi y Luis Suárez conectaron por primera vez de forma coral con Coutinho y Dembélé ante el Girona, pero Valverde volverá al 4-4-2 en los partidos más complicados, con Iniesta fijo en la media

P. RÍOSBARCELONA

El precio de Leo Messi en el mercado es incalculable. Sí se podría llegar a valorar lo que costaría Luis Suárez, una barbaridad teniendo en cuenta su olfato goleador. Pero lo que sí se sabe seguro es lo que pagó el Barça esta temporada por tener en sus filas a Dembélé y Coutinho juntos para compensar con calidad internacional la fuga de Neymar: más o menos, variable arriba, variable abajo, unos 300 millones de euros. Todo eso, la cantidad conocida por el francés y el brasileño, la que se intuye por el uruguayo y la indescifrable por el argentino, estuvo en el césped de inicio el sábado ante el Girona. Como decía Johan Cruyff como entrenador cuando comenzaba a pelearse con el entonces presidente Josep Lluís Núñez, «el dinero, en el campo». Así lo hizo Ernesto Valverde y el resultado de la suma de talento fue un 6-1 y la recuperación de las mejores sensaciones ligueras.

Los protagonistas, eso sí, fueron los de siempre: Leo Messi, autor de dos goles, de una asistencia y autor de una exhibición más, y Luis Suárez, que anotó un ‘hat-trick’ y envió un remate al poste. Pero los dos cracks se asociaron por fin con Coutinho, primer gol en Liga y otro regalado al ‘9’, y Dembélé, que ofreció de menos a más su actuación más esperanzadora, una vez superadas sus lesiones, con una asistencia final al charrúa, que a la hora de aprovechar pases de gol es de lo más agradecido con los recién llegados.

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Fue un gran partido del Barça ante un valiente Girona que en su afán de lavar la cara del 0-3 de la primera vuelta, cuando fue excesivamente tímido, apretó arriba, se creció al marcar el 0-1 y creyó en la sorpresa, pero, como dijo, Pablo Machín, «despertó a la bestia, a un Barça voraz» que le pasó por encima alternando juego interior con internadas por las bandas. Pero Valverde sabe que pocas veces alineará juntos a los cuatro cracks porque no quiere descompensar a un equipo que con el 4-4-2 encontró el equilibrio que necesitará en partidos tan importantes como el del próximo domingo ante el Atlético en el Camp Nou o el de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones contra el Chelsea. Iniesta, además, es fijo, como Rakitic y Busquets.

Antes, el jueves en Las Palmas, no podrán jugar Jordi Alba, que buscó la quinta amarilla para estar disponible ante los de Simeone, ni Nelson Semedo, baja cinco semanas por una lesión muscular. Sergi Roberto no podrá descansar en el próximo mes, aunque Aleix Vidal podría hacerle alguna rotación puntual.

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