Fútbol

Asensio y André Gomes pudieron tener otros colores

Marco Asensio pelea con Mascherano en el Bernabéu. /AFP
Marco Asensio pelea con Mascherano en el Bernabéu. / AFP

El Barça decidió no pagar la cláusula del futbolista español de moda, mientras que sí hizo un esfuerzo por el portugués cuando el Madrid lo tenía ya apalabrado

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Posiblemente muchos aficionados que vieron el clásico del Santiago Bernabéu pensaron cómo hubiese sido el partido si Marco Asensio y André Gomes hubiesen aceptado las ofertas que tuvieron del equipo contra el que estaban jugando esa noche. ‘Sliding Doors’, en España estrenada como ‘Dos vidas en un instante’, es una película de Peter Howitt en la que la protagonista (Gwyneth Paltrow), dependiendo de si logra coger un tren, desarrolla vivencias en dos mundos paralelos. No sabremos cómo hubiese sido la carrera de la nueva sensación del fútbol español, Asensio, en caso de que el Barcelona hubiese llegado a un acuerdo con el Mallorca en 2014, algo que estuvo realmente cerca de suceder. El club balear estaba necesitado de dinero líquido y su joya de la corona era Asensio, la promesa juvenil de la que hablaban todos los ojeadores de España. El precio: 4,5 millones.

Miguel Ángel Nadal, director deportivo bermellón, informó de la situación al club azulgrana, que hasta estudió con el futbolista balear opciones para vivir, pero que en el último momento no quiso pagar la cifra total. El Mallorca pidió la cantidad en un solo pago, porque otros clubes estaban dispuesto a afrontar la compra. La última oferta de Andoni Zubizarrreta y Antoni Rossich, entonces director general del Barça, pasó de un fijo de 2.5 millones a 3,8 millones. El resto en variables si llegaba al primer equipo. Bartomeu no aceptó el cambio e informó a Horacio Gaggioli, el representante de Asensio, que no ejecutarían la operación.

Meses después el Real Madrid se lanzó a por él tras sus grandes actuaciones en Segunda... y por el consejo de Rafa Nadal a Florentino Pérez: «Fíchalo, presi». El mandatario, al que había conocido fugazmente un par de veranos antes, le prometió que haría todo lo posible porque fuera blanco. Le fichó con las condiciones del Mallorca, le dejaría cedido hasta final de campaña en la isla con la promesa de hacerle un hueco en la pretemporada, aunque la opción de ser cedido el primer año era muy alta. Acabó en Barcelona, a préstamo en el Espanyol, pero a su regreso convenció a Zidane y desde el primer partido en la Supercopa de Europa, ante el Sevilla en Trondheim, no para de marcar golazos. Su padre, Gilberto, dejó su trabajo para acompañar a su hijo, al que trasladó, como a su hermano Igor, su pasión por el Athletic, ya que nació en Ugarte y jugó en el Barakaldo, Basurto y Erandio. La simpatía en la familia Asensio por el Athletic hizo que su agente lo ofreciese a Ibaigane, donde se le rechazó porque, según el director deportivo José Maria Amorrortu, no encajaba por filosofía.

Apuesta exprés por André

Por contra, en julio de 2016, y aún no siendo plenamente conscientes del error que había sido no apostar por Marco Asensio, la actual directiva azulgrana anunció el fichaje de André Gomes, el centrocampista del Valencia que acababa de ganar la Eurocopa con Portugal y que se suponía iba a ser madridista. En Chamartín les sorprendió el cambio de opinión del futbolista y de Jorge Mendes, que aceptó la propuesta azulgrana en tiempo récord, en 24 ahoras. Los diarios capitalinos habían anunciado un inminente acuerdo pero el Barça convenció al Valencia, con el que después también hizo las operaciones de Munir y Alcácer. Los mandatarios blancos querían sacar antes a James del club y con lo recibido por el traspaso hacer frente a la operación.

Fue entonces cuando el Barcelona ofreció 55 millones de euros -35 fijos más 20 variables, como que llegue a ser Balón de Oro- y llegó a Can Barça, donde ha tenido un rendimiento pobrísimo en su primera campaña. Es quizá una de las decepciones más grandes para los aficionados. No se le recuerda un día bueno (en Champions sumó más pases incorrectos que acertados) y su polivalencia tampoco ha solucionado ningún problema en el centro del campo azulgrana. El luso es un jugador sin alma, que no entiende el juego de posición, que parece perdido en el campo. Parece no haber olvidado su partido en el Parque de los Príncipes, donde sólo hizo seis pases hacia delante, cometió una única falta que le costó una amarilla que pudo ser roja y además marró una clarísima ocasión de gol antes de ser sustituido. Valverde le concedió una oportunidad en la Supercopa y terminó sustituido, aunque no se espera que salga del club.

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