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El Málaga estuvo al filo de la alineación indebida

De Burgos Bengoetxea muestra tarjeta roja al defensa del Málaga Diego Llorente.
De Burgos Bengoetxea muestra tarjeta roja al defensa del Málaga Diego Llorente. / EFE
  • Asumió un tremendo riesgo por parte de los responsables del equipo debido a la utilización de jugadores no profesionales

Es de suponer que en el seno del Málaga conocen la reglamentación, pero desde luego ayer se asumió un tremendo riesgo por parte de los responsables del equipo debido a la utilización de jugadores no profesionales (es decir, aquellos que no llevan dorsal del 1 al 25). En concreto, fue clave que la expulsión de Juan Carlos se produjera ya con el partido casi concluido (y no entre los minutos 81 y 96) y también que en la última sustitución el sacrificado fuera Pablo.

El reglamento es tajante y de ello pueden dar fe los últimos entrenadores del Atlético Malagueño, Salva y Ruano. En todas las categorías es obligado que un equipo cuente con siete fichas de su plantilla. Por eso, por ejemplo, el filial debe extremar las precauciones durante los partidos con el uso de los juveniles.

Ayer el Málaga afrontó el partido con dos futbolistas no profesionales: Pablo y Ontiveros. Fue una situación que se mantuvo hasta pasado el ecuador de la segunda parte. Entonces se produjo la expulsión de Llorente y otro jugador con ficha del filial, Luis, entró por Ontiveros. Se mantenía el número de jugadores... pero con diez en el campo. Es decir, eran ocho profesionales.

No obstante, en el minuto 81 En-Nesyri entró por Sandro y ya eran tres no profesionales por siete del primer equipo. Si en ese instante se hubiera producido la expulsión de uno de estos (como pasó luego con Juan Carlos), el Málaga habría incumplido el reglamento y habría perdido por alineación indebida. Más tarde, cuando se produjo la expulsión del madrileño, le salvó que el sustituido en el último cambio había sido Pablo segundos antes. De haber sido otro el elegido, también habrían quedado solo seis profesionales en el campo. Se jugó con fuego y faltó poco para quemarse.

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