Diario Vasco

Jornada 3

Messi asiste, Neymar bigolea

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Neymar celebra un gol. / AFP

  • El Barça derrota al Athletic y firma un tres de tres en el arranque liguero

Con constancia, sin perder la fe, con mucho trabajo y paciencia, el Barça derrotó este sábado al Athletic, con dos asistencias y dos goles de Messi y Neymar, respectivamente. Las dos estrellas brillaron en un choque muy igualado hasta el último cuarto de hora, aunque el resultado hizo justicia por los méritos de unos y otros. La calidad de los azulgrana se acabó imponiendo a un buen cuadro vizcaíno, muy ordenado, que ocupa los espacios con criterio, bien armado atrás, con peligro arriba, y la victoria permite a los de Luis Enrique mantener el liderazgo. Tres de tres en el comienzo liguero que da mucha tranquilidad en Can Barça a un equipo que no ha recibido ni un gol en todo el campeonato y que frente a los bilbaínos sufrió los problemas de años anteriores cuando los equipos se le cierran, si bien en esta ocasión Luis Enrique supo cambiar el partido.

Fue a falta de media hora, cuando Neymar sustituyó a Munir, el ojito derecho del técnico asturiano, y le dio otro aire al ataque. Bajó a recibir, cayó a la banda, se incrustó entre los centrales y, sobre todo, se asoció con Messi. Entre los dos formaron una pareja letal para los rojiblancos (verdes este sábado). Neymar salió en el momento en que parecía que el partido se le podía empezar a enredar al Barça. Y es que en la primera parte, el juego de los catalanes no fue del todo fluido. Tenía intensidad, creaba llegadas, pero resultaba algo espeso, falto de continuidad y sin demasiados recursos. Los tres delanteros (Messi, Pedro y Munir) estaban demasiado metidos en el centro y faltaba anchura en las alas. Salvo los laterales (Alba y Montoya), los extremos no los utilizaba nadie.

El Athletic, además, esperaba en la línea de creación culé, sin presionar muy arriba, lo que provocaba un cortocircuito en el inicio del juego barcelonista. Ni Busquets, ni Rakitic, ni Iniesta lograban hilvanar su futbol. El partido estaba abierto, tenía ritmo, aunque las ocasiones no eran demasiado claras, salvo un par de Munir, una de Messi y dos posibles penaltis en el área bilbaína que Fernández Borbalán no vio. El Barça acabó la primera mitad asediando el arco de Iraizoz, pero, excesivamente vertical, no acababa de encontrar la chispa.

Tras la reanudación, los blaugranas (en esta ocasión rojiamarillos) salieron con la portería de Iraizoz entre ceja y ceja. Munir advirtió, en fuera de juego, que el gol era el único objetivo, Alba hizo lucirse al portero navarro y el cuadro catalán daba la sensación de que había salido más eléctrico. Pero los minutos pasaban, el Athletic amenazaba en alguna contra con Aduriz y Muniain y Luis Enrique empezaba a verlo negro. Su equipo volcado era una caramelo para cogerle al contragolpe. A falta de media hora, Luis Enrique movió el banco.

Cintura táctica

Salió Neymar y la cosa cambió. Con la movilidad del brasileño y los continuos cambios de posición de Messi, la defensa vasca se armó un poco de lío con las marcas y el partido dio un giro de 180 grados. Se puso más eléctrico, Luis Enrique tocó a rebato, Messi y Neymar se buscaron y cuando parecía un ahora o nunca llegó el primer tanto del brasileño, que acabó de derrotar a los vizcaínos. Fue un gran robo en la línea de medios, Messi lanzó rápido sobre Neymar y el paulista no perdonó en el mano a mano. Poco después, Messi cayó a la banda, sorteó a todos los que se le pusieron por delante, ganó la línea de fondo y cedió atrás, al punto de penalti, donde el ex del Santos estaba solo. Golazo del Barça, tras un jugadón del crack argentino que por ganas, actitud, movilidad, intensidad y acierto es otro. El año pasado no se iba en el uno contra uno casi ni de su sombra. Este año, en cambio, vuelve a estar muy rápido, si no, que se lo pregunten a Laporte.

Al margen de Messi, el cuadro catalán ofrece señales muy positivas en el arranque liguero: tiene intensidad, atrás concede pocas ocasiones, está más armado, quizá le falta imaginación en el ataque, pero ha recuperado al 10 de Rosario, confía en Neymar, que no acaba de entrar en el once, y aún espera a Luis Suárez, la bala en la recámara para cuando el campeonato esté rodado. De momento, el estilo Luis Enrique empieza a ser reconocible, como lo es el equipo que más gusta al asturiano. En los tres partidos, la guardia pretoriana de siete que ha repetido en el once es: Bravo, Alba, Mathieu, Busquets, Rakitic, Munir y Messi. Los nombres no son tan importantes y el que no esté al 100%, ya sabe que tiene que trabajar más.