Real Madrid | Análisis

Lo que la realidad esconde

Cristiano Ronaldo celebra su gol de penalti ante la Juventus. /Afp
Cristiano Ronaldo celebra su gol de penalti ante la Juventus. / Afp

La polémica y el récord de jugar ocho semifinales de Champions consecutivas no deben evitar la autocrítica en un equipo caótico que rozó una debacle sin precedentes

IGNACIO TYLKO y JAVIER VARELAMadrid

Más allá de polémicas o de conclusiones periodísticas tan dispares y contundentes como 'El robo del siglo', 'Máster en arbitraje' o «¡Fue penalti!, la angustiosa clasificación para semifinales de la Championes del Real Madrid, el carácter ganador de Cristiano Ronaldo y ese imponente torso desnudo del luso que acabó como imagen del partido, no deberían tapar una inquietante realidad futbolística. Parafraseando a 'Lo que la verdad esconde', esde drama estadounidense dirigido por Robert Zemeckis y protagonizado por Harrison Ford y Michelle Pfeiffer, la indiscutible y brillante realidad blanca en Europa no pueden evitar la autocrítica en el vestuario de un club que está a sólo tres partidos de batir su propio récord y ser el primero que consigue tres Champions consecutivas.

Disfrutar de una estrella tan determinante como Cristiano siempre es una bendición, pero sí puede volverse en contra la 'Ronaldodependencia' si la figura falla en un día clave. Como ocurrió el año pasado, el cinco veces balón de Oro, a sus 33 años, está siendo decisivo en esta última fase al multiplicar juego y goles. El crucial penalti transformado contra la Juve es continuación de su doblete en Turín, con chilena estratosférica incluida. También selló tres tantos ante el PSG en octavos, dos en el 3-1 del Bernabéu y uno más en la victoria blanca por 1-2 en el Parque de los Príncipes. Máximo goleador histórico de la Liga de Campeones con 120 goles, el astro luso acumula ya 15 dianas en esta edición del torneo continental consolidándose como máximo goleador, a sólo dos tantos de su mejor registro en una sola temporada (17 en la 13/14).

Bale, Casemiro, los centrales, Marcelo y Keylor Navas, señalados en un equipo en el que Modric y Kroos acusan fatiga y existe una alarmante 'Cristianodependencia'

«No me imagino jugar sin Cristiano. Está acostumbrado a eso. Al final la mete, nos vamos a casa con la victoria y ya está», aseguró el técnico blanco, sonriente tras ver cómo sigue su camino hacia el tercer título continental consecutivo. «Aumentaron las pulsaciones, pero me tranquilicé porque sabía que era decisivo. Gracias a Dios marqué y pasamos», aseguró el propio Cristiano. El gol de penalti también ha supuesto que Cristiano se convierta en el primer jugador en marcar en once partidos consecutivos de la Liga de Campeones.

El luso no ha faltado a ningún partido del torneo continental, tomándose descansos en la Liga, donde, como ocurriera el pasado año, Zidane ha vuelto a saber dosificarlo para que se muestre imparable en esta segunda parte de la temporada. De los 41 goles que lleva este curso, 25 de ellos han tenido lugar tras el parón navideño. Otro dato revelador que también alimenta la polémica: Cristiano es el rey del penalti en la Liga y en la Champions, por delante de Hugo Sánchez, otro madridista, en el torneo local, y de Leo Messi en la Champions. Sólo con el Madrid, ha lanzado 91 y marcado 77 penas máximas.

Peligran las semifinales para Ramos

Sergio Ramos estaba sancionado para el Real Madrid-Juventus, por lo que debió permanecer en un palco vip para los jugadores no convocados durante todo el partido. Sin embargo, las cámaras de televisión le captaron, vestido con ropa de calle, en el túnel de vestuarios del Santiago Bernabéu durante la segunda parte e incluso discutiendo con el entrenador de la Juventus, Massimiliano Allegri​, tras el penalti de la discordia que transformó Cristiano Ronaldo y selló la clasificación de los blancos para su octava semifinal consecutiva. Ahora, peligra esa ronda para el capitán blanco o al menos el partido de ida, ya que el delegado de la UEFA levantó acta y el organismo rector del fútbol europeo le abrirá expediente disciplinario para su posterior sanción.

Sobre este tipo de acciones ya existía un antecendente muy claro en el Real Madrid: el de Xabi Alonso, que fue castigado por el mismo motivo en la final de Lisboa, donde saltó al terreno de juego estando sancionado para celebrar el gol de Sergio Ramos que forzaba la prórroga. El tolosarra se quedó sin poder jugar la Supercopa.

Ramos se fue de su zona y bajó hasta la bocana de los vestuarios por los nervios y la tensión propia del partido, con el fin de arengar a sus compañeros y hacer casi de entrenador. Lo curioso del caso es que nadie de la UEFA, ni el cuarto árbitro, le instaron a marcharse de ese lugar durante el partido. Sí se lo comentó sin éxito el excolegiado Carlos Megía Dávila, delegado arbitral del Real Madrid. En el club confían en que todo se quede en una multa y apercibimiento.

«No estuvimos bien y ojalá este partido nos sirva de aprendizaje», confesó, Cristiano, tras recuperarse el Madrid de un ataque de pánico con ese 0-3 que estuvo a punto de costarle una debacle histórica, sin precedentes en la Copa de Europa. «Fue penalti, hemos pasado y ya está. Estamos contentos», subrayó Zidane, si bien admitió que «el planteamiento de la Juventus fue mucho mejor», se quejó por haber encajado el gol más tempranero sufrido por el Madrid en casa en esta competición y confesó que tuvo que realizar un doble cambio en el descanso porque «algo había que cambiar».

Cambios drásticos

Pese al triunfo final, la cita deja varios señalados: el primero Gareth Bale. Ausente en las últimas citas decisivas, fue titular en detrimento de Karim Benzema frente al Atlético y en la vuelta ante la Juve, y fracasó. Dipuso de una gran ocasión, abortada por Buffon, pero ni rompió en ataque, ni se fajó en defensa. Su cambio en el descanso lo dice todo. También fue retirado Casemiro, incapaz de sostener en el primer tiempo a los Khedira, Pjanic y Matuidi, y de sacar el balón bien jugado. No le ayudaron Kroos y Modric, ambos muy tiesos. Tanto que el croata tuvo que ser reemplazado durante la segunda mitad por su compatriota Kovacic.

«Las entradas de Marco Asensio y de Lucas Vázquez nos dieron más energía, más profundidad, un poco de todo, pero la culpa no le tenían Gareth (Bale) y Casi (Casemiro). Luego, Kovacic nos aportó frescura y tranquilidad», explicó Zizou, sin querer apuntar hacia algunos de sus futbolitas y en concreto al galés, cada fecha que pasa un poco más fuera que dentro del club.

Poco auxiliado por los centrocampistas, pero un fracaso el desempeño defensivo de Marcelo, sobre todo en un primer acto en el que su compatriota Douglas Costa le volvió loco. En el otro costado Carvajal tampoco estuvo muy fino, sobre todo en la defensa de los balones pasados bombeados que buscaban al croata Mario Mandzukic, una amenaza constante y autor de un doblete.

Temblorosos también los centrales Varane y el debutante Vallejo pero, sobre todo, el triunfo esconde la deficiente actuación de Keylor Navas, decisivo en otros partidos pero flojo el miércoles. Pudo hacer algo más en el segundo gol y cometió un error tremendo en el tercero por no saber embolsar el balón contra su pecho. De no haber pasado el Madrid, era el final del tico. Le quieren en el vestuario pero Florentino busca un portero galáctico: De Gea, Courtois o el brasileño de la Roma Alisson Becker.

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