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Liga Campeones

Fase de grupos | Jornada 4

El Atlético arruina su brillo

Griezmann se lamenta./AFP
Griezmann se lamenta. / AFP

Sólo fue capaz de empatar ante el Qarabag y ahora necesitará ganar sus dos partidos y que el cuadro de Azerbayán empate alguno ante Roma y Chelsea

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

El Atlético se estrelló contra el Qarabag, tocó fondo y dice virtualmente adiós a sus opciones de meterse en los octavos de la Champions, esa que han rozado con los dedos este lustro. Todas las cuentas para estar en octavos pasaban por ganar al Qarabag, que ya sacó los colores al Atlético en Bakú, pero muchos rojiblancos, entre ellos algunos jugadores, volvieron a menospreciar al modesto club de Azerbayán, que deja a los madrileños a expensas de una carambola.

El Qarabag tuvo que modificar hombres pero no su plan, ese que le funcionó hace dos semanas ante un rival que volvió a comparecer sin tensión, agresividad, empuje, garra... Superó a los madrileños en el primer acto hasta provocar los pitos de la afición. Tenía la pelota, no sufría y tocaba con facilidad superando líneas ante un Atlético irreconocible. Vulnerable a balón parado, sin gol, bloqueado mentalmente, ansioso, ramplón, sin coraje y poca intensidad. Por ello le silbó su público, antes incluso de ir por debajo en el marcador.

1 Atlético de Madrid

Oblak; Vrsaljko, Giménez, Godín, Filipe, Correa, Gabi, Saúl, Thomas (Gaitán, min.61), Gameiro (Torres, min. 70) y Griezmann.

1 Qarabag

Sehic, Medvedev, Rzezniczak, Sadygov, Agolli, Richard Almeida, Garayev, Pedro Henrique, Michel (Ismayilov, min. 92), Guerreier (Yunuszada, min. 63) y Sheydaev (Quintana, min. 72).

Goles
0-1. min. 40. Michel. 1-1. min. 56. Thomas.
Árbitro
Deniz Aytekin (Alemania). Amonestó a Sadygov, Medvedev, Torres, Rzezniczak. Expulsó a por roja directa a Pedro Henrique en el 59’ y a Savic por doble amarilla en el 89’.
Incidencias
Cuarta jornada del Grupo C de la Liga de Campeones 17-18. En torno a 6o.ooo espectadores en el Wanda Metropolitano, ya que las zonas disponibles para el Qarabag quedaron sin ocupar.

No sabemos si fue porque para cuando tuvo la primera ocasión el Atlético, con un derechazo de volea de Griezmann que desvió Sehic, ya había marcado la Roma con un gesto técnico soberbio de El Shaarawy. Todo se complicaba pero los locales no cumplían con su parte. Se mostró como un equipo irreconocible, roto, muy largo en el que algunos de sus futbolistas más en forma (Correa o Saúl) parecían fuera de sitio. Todos llegando tarde a la presión.

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Ridículo inicial

Otros, directamente no parecen estar ahora para estas misiones. Gameiro aporta ganas pero ningún acierto. En su mejor opción se topó con el cuerpo de Sehic, y en la segunda mitad marró un despeje del meta, convertido en héroe en la recta final, cuando tenía la puerta vacía. Thomas, el acompañante de Gabi en el pivote, que marcó un golazo lejano que ilusionó pero fue insuficiente para la remontada, estuvo fallón en los pases aunque sí puso una buena bola aérea a Godín, que en defensa sufrió de lo lindo para frenar a Sheydaev.

Realmente fue Pedro Henrique, un brasileño de 27 años cedido por el Paok, la pesadilla para el Atlético. Filipe Luis no olvidará el nombre de su compatriota, que hizo un slalom, se fue de Godín y le faltó acierto para dar el pase de la muerte a Sheydaev. Dejó también un sombrero a Saúl, un intento lejano sin peligro para Oblak y forzó una amarilla a Savic. También el córner del que llegó el 0-1. Los gritos de ‘Atléti’ se mezclaron con los pitos cuando marcó Michel a la salida de un córner en un remate imposible de cabeza. Otro gol por alto en contra del Atlético, que hizo del juego aéreo su arma cuando ganó la Liga con el Cholo. Ahora mismo empieza a ser inexplicable lo que les pasa a los de Simeone por arriba.... y también por abajo.

El corazón fue insuficiente

Cholo debió usar su mejor oratoria en la caseta, ya que la actitud al menos fue distinta. A falta de juego, quedaba la épica y recuperar el espíritu del Calderón. El Qarabag, que en ese momento hasta quitaba la plaza de Europa League al Atlético, perdonó la sentencia segundos antes del derechazo de Thomas, aunque ello no evitó que Simeone lo sustituyese por Gaitán. Segundos después Pedro Henrique fue expulsado al entender Aytekin que había agredido voluntariamente a Godín cuando saltó de manera peligrosa y acrobática a por un balón. Acción discutible, pero no de la dimensión de aquellas que le hicieron ganar popularidad en el Barça-PSG.

Dio un lógico paso atrás el cuadro azerbayiano, que empezó a sufrir ante el ataque de orgullo atlético. A Saúl le sacaron un cabezazo sobre la línea y Filipe rozó el gol con dos remates cruzados que se fueron junto al poste izquierdo de Sehic, que también frenó a Griezmann y Gaitán. Muchos pensaron en Torres, ese que cerró el templo rojiblanco con un doblete allá por mayo. Y Simeone lo metió para los veinte minutos finales. Era tiempo suficiente y con superioridad numérica, aunque había demasiada ansiedad pensando en no obrar el primer gran ridículo de la ‘era Simeone ’.

El argentino llegó en 2011 tras caer el Atlético en Copa, a doble partido ante el Albacete cuando estaba en Segunda B, y en este lustro su afición nunca sintió tal frustración. Nunca fue tan poco reconocible el sello del Cholo. Es cierto que las matemáticas aún no han condenado al Atlético a la Europa League pero necesita ganar sus dos partidos y esperar que el Qarabag sea capaz de empatar al menos uno de los dos que le faltan: ante el Chelsea o en Roma. Precisamente ante el cuadro italiano afrontará una nueva final, se someterá a juicio contra sí mismo. No será un proceso con plebiscito ajustado al derecho romano, sino un partido en el que su afición ponga en valor lo logrado en estos años anteriores.

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