Liga de Campeones | Fase de Grupos

El alumno Dybala asiste a otra clase magistral de Messi

Messi conduce la pelota, presionado por Dybala. /Lluis Gene (Afp)
Messi conduce la pelota, presionado por Dybala. / Lluis Gene (Afp)

El dios del Barça, dueño y señor del choque ante la Juventus, evidencia la distancia que le separa de la joya de Laguna Larga

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Paulo Dybala estaba llamado a ser uno de los grandes protagonistas del partido entre el Barça y la Juventus correspondiente a la primera jornada del grupo D de la Liga de Campeones. Tras un verano en el que su nombre estuvo en boca de todos por el presunto interés de la entidad azulgrana por hacerse con sus servicios para llenar el enorme vacío creado por la espantada de Neymar –se habló de una supuesta oferta de 160 millones de euros que la Vecchia Signora ni siquiera quiso escuchar-, el argentino visitaba el Camp Nou en un gran estado de forma. Siete goles en cuatro partidos, cinco en la Serie A y los dos restantes en la Supercopa italiana, daban buena cuenta de la tremenda amenaza que constituía para el cuadro local la formidable zurda del atacante bianconero.

No menos fulgurante ha sido el comienzo de campaña de Messi, su compañero en la albiceleste y con el que cada vez que se cruzan sus caminos se le compara. Seis tantos repartidos en cinco encuentros contaba la ‘Pulga’, divina encomienda de la parroquia blaugrana tras las convulsas semanas que sucedieron al fichaje de Neymar por el París Saint-Germain y el empantanamiento de los fichajes pese a la repleta tesorería a disposición del conjunto que preside Josep Maria Bartomeu merced al dinero catarí que trajo la fuga del paulista.

Duelo de ‘dieces’ sobre el que pivotaba gran parte del atractivo del encuentro entre dos equipos con muchas cuentas pendientes. Le infligió un enorme golpe el Barça a la Juventus en la final de Berlín, negándole al cuadro transalpino esa tercera ‘orejona’ que volvió a ver pasar de largo hace unos meses en Cardiff. Rakitic, Luis Suárez y el hoy ‘parisino’ Neymar clavaron tres puñales a la escuadra de Massimiliano Allegri que permitieron a Luis Enrique rubricar un histórico triplete. Salió Valverde de inicio con ocho de los titulares de aquella gloriosa noche en el Olympiastadion. Faltaban Dani Alves, hoy compañero de Neymar en el PSG, previo paso por la Juventus; Mascherano, relegado al banco por el buen oficio de Umtiti; y el otrora héroe devenido en tirano para los hinchas blaugranas. Los recién incorporados Semedo y Dembélé, además del mencionado Umtiti, fueron las únicas novedades respecto a aquel choque. Mudó prácticamente por completo de rostro la Juventus, donde sólo Buffon y Barzagli sobrevivían respecto al once que dispuso Allegri en la capital germana. Un técnico que ya tuvo su particular ‘vendetta’ el año pasado al fulminar en el Juventus Stadium al Barça en cuartos de final de la máxima competición continental con dos tantos de Dybala y otro de Chiellini, ausente este martes en el Camp Nou por lesión.

Un '10' de 11

Nunca han terminado de mezclar bien Messi y Dybala en la hoy alicaída selección argentina que camina con mucha pena y ninguna gloria por la fase clasificatoria para el Mundial de Rusia. Y aunque la joya de Laguna Larga es ya una de las realidades más deslumbrantes del firmamento balompédico, aún le queda mucho camino por recorrer para atisbar siquiera el privilegiado lugar que ocupa Messi en la historia del fútbol. Volvió a evidenciarse este martes, donde la ‘Pulga’ derribó el muro bianconero a golpe de genialidad. Con un disparo cruzado desniveló el choque en las postrimerías del primer tiempo. Su internada desde la derecha al poco de la reanudación desembocaba en un potente disparo que Buffon sólo pudo repeler para que Rakitic embocase el segundo. Minutos antes había dispuesto Dybala de una buena oportunidad de batir a Ter Stegen, cuyos reflejos ya había probado en el 8 de la primera parte, pero el golpeo se le fue alto.

Completó aún Messi su clase magistral, que había visto la amarilla por reclamar una cartulina al árbitro y que llegó a ponerle la mano en el hombro al esloveno Damir Skomina, con el tercero, dejando en el olvido su sangrante cero ante Buffon. «Tengo que estar tranquilo, seguir trabajando, tratar de crecer día a día para tratar de estar a este nivel», dijo Dybala la víspera del encuentro al ser interpelado por las comparaciones con Messi. La humildad es una de las virtudes que adornan al prodigioso zurdo, al que Ter Stegen volvió a amargar su ajustado disparo en la recta final. No precisa de ella su compatriota, jerarca incontestable del Barça, dueño y señor de un duelo que manejó, una vez más, a su antojo.

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