Benzema muestra el camino

Karim Benzema celebra su gol al Nápoles. /
Karim Benzema celebra su gol al Nápoles.

El discutido ariete francés fue clave para la reacción de un gran Real Madrid ante un Nápoles de doble cara

IGNACIO TYLKOMadrid

El Real Madrid regresa este miércoles a su competición fetiche con el objetivo de dar un golpe sobre la mesa que le acerque al sueño de la 'duodécima'. Erigirse en el primer equipo que repite título desde que se estrenase el actual formato se ha convertido en un aliciente añadido para una plantilla que inició la temporada priorizando la Liga tras cuatro años de sequía pero que, a menos de cuatro meses de la final de Cardiff, comienza a sentir el hambre de levantar de nuevo la 'orejona'. «Hay que pensar en el Nápoles y no debemos mirar adelante e ir partido a partido, pero está claro que queremos estar en Cardiff y lograr el doblete», apuntó Modric la víspera del choque que abrirá la eliminatoria.

El croata resumió así el sentir de un bloque que vive sus mejores días cuando las pulsaciones son máximas. Conquistar la Liga es una obligación señalada desde las más altas instancias, un mandato de Florentino Pérez recogido por Zinedine Zidane y hecho suyo por los jugadores. «La Liga es lo más importante para nosotros. Todo lo es, pero la Liga es nuestro día a día y a lo mejor es la competición más complicada porque cada fin de semana durante 38 partidos tienes que ganar. El año pasado al final perdimos por un punto y este año es lo que queremos conseguir, pero como muchos equipos en esta Liga. Queremos pelearla», manifestó allá por el mes de septiembre quien fuera héroe de la final de Glasgow. «Sólo me falta la Liga y espero ganarla este año. Nuestra prioridad es ganarla este año. Para un club como éste estar cuatro años sin ganar la Liga es mucho», abundó el metrónomo blanco el día en que selló la renovación de su contrato hasta 2020. «Esto no significa que no queramos ganar lo demás. También queremos ser el primer equipo que repite en ganar la Champions», terció el '19' aquella misma jornada de octubre.

Han pasado cuatro meses desde que Modric pronunciase esas palabras y las estadísticas juegan en contra del club de Chamartín. No es sólo que ningún equipo haya logrado dos Champions consecutivas, sino que de los once últimos campeones, tan sólo el Inter de Milán consiguió serlo tras acabar segundo la fase de grupos. Ese es uno de los datos a los que se agarra la UEFA para vaticinar que los madridistas no reinarán este año en Europa, un estudio que atribuye las mayores opciones al Barcelona. Otro acicate más para un cuadro que lanza sus mejores golpes cuando se ve obligado a pelear a la contra.

Las tripas han comenzado a rugir, tras meses en los que el estómago estuvo saciado por el suculento plato degustado en Milán. Se notó en la fase de grupos, solventada con más pena que gloria. Tres victorias y otros tantos empates ante rivales inferiores como el Borussia Dortmund, el Legia de Varsovia y el Sporting de Portugal constituyeron la pobre andadura merengue mientras se manejaba con paso firme en la Liga. Triunfos arrancados por los pelos, fruto del toque a rebato, caso de los logrados ante el conjunto lisboeta en el Bernabéu o el alcanzado frente al mismo adversario en el Estadio José Alvalade con un cabezazo de Benzema que dejó en anécdota la pifia del penalti cometido por Coentrao minutos antes. Y tablas, como las firmadas ante el conjunto alemán, que sembraron la duda de si el Madrid había jugado a ser segundo para tener un mejor cruce dada la entidad de algunos adversarios que podrían haberle correspondido de haber acabado liderando el grupo F.

Todo eso pertenece al pasado. Los blancos han comenzado a salivar al olfatear de nuevo a la presa más sabrosa. Llegan a la cita de este miércoles en buen momento. Pese a que el juego sigue sin ser brillante, encadenan tres victorias consecutivas en Liga que han atenuado la zozobra en que se sumió la afición tras ver cortada por el Sevilla la racha de 40 partidos sin conocer la derrota. Zidane ha recuperado esos efectivos cuya ausencia resultó clave para la eliminación copera ante el Celta y en la derrota en el Sánchez Pizjuán. El regreso de Carvajal a la banda derecha permitirá al francés alinear a su once tipo, con la salvedad de un Bale al que reserva para la vuelta en San Paolo.

Ataque demoledor

La obsesión del técnico es no encajar ningún gol en casa para afrontar la visita a la ciudad partenopea con mayores garantías. Una empresa difícil teniendo en cuenta la mordiente del Nápoles. El cuadro dirigido por Maurizio Sarri marcha tercero en la Serie A, a 9 puntos de la Juventus, y llega al Bernabéu con el aval de ser el máximo goleador de la competición italiana, donde ha marcado 57 tantos en 24 partidos, una media de 2,37 por encuentro. La cifra baja en Champions, donde anotó once en los seis choques de la fase de grupos, 1,83 de promedio. Dieciséis hicieron los blancos, 2,66 por encuentro.

Si los de Zidane sumaron 40 encuentros sin hincar la rodilla, los transalpinos encadenan 18 por ahora. El último que le hizo besar la lona fue la Juventus el pasado 29 de octubre. En sus diez últimas visitas siempre han marcado, constatación de la enorme pólvora que atesoran. Lo comprobó hace un par de semanas el Bolonia, conjunto al que endosó un humillante 1-7 con sendos 'hat-tricks' de Mertens y Hamsik. El otro tanto fue obra de Insigne. El belga, el eslovaco y el italiano acaparan, junto al exmadridista Callejón, casi todo el caudal ofensivo del equipo italiano. Milik, que acaba de salir de una lesión, y Gabbiadini, traspasado a comienzos de este mes al Southampton, son los únicos, al margen de los citados, que han aportado goles al cuadro 'azzurri' en la presente Liga de Campeones. Frenar su verticalidad será el reto de una zaga que volverá a su dibujo habitual con Varane y Sergio Ramos en el centro y Marcelo y Carvajal en los laterales.

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