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OPINIÓn

Juan Carlos Garrido: «De la placidez a los nervios para un pobre empate»

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Cristiano Ronaldo se lamenta. / EFE

  • «Con una alineación de pruebas hubo relajación madridista e intensidad del Legia»

Esto es la locura del fútbol. Un partido con esa sensación de ver un estadio vacío y la ausencia de aficionados que condicionaba mucho el juego, parecía un partido de entrenamiento escuchando perfectamente hasta lo que hablaban los jugadores. En un principio podríamos pensar que esta grada vacía podría perjudicar a los locales por no contar con ese apoyo de su afición y eso se ha visto en la primera parte. Una primera parte en la que el Real Madrid jugaba con comodidad, con una placidez absoluta, era un monólogo de partido donde controlaba y dominaba. De hecho, ha empezado con un golazo de Bale en el primer minuto.

Un gol que demostraba un inicio del Real Madrid con intensidad y seriedad y queriendo finiquitar el choque lo antes posible. De hecho, con el paso de los minutos ha marcado Benzema el 0-2, un Benzema que compartía delantera con Morata. En ese debate que ya se está convirtiendo en repetitivo de Morata o Benzema en cada partido Zidane ha cortado por lo sano y han jugado los dos. En esa situación hemos visto a Morata moverse por derecha y por izquierda intentando hacerse un hueco entre Cristiano, Bale y Benzema.

En esa primera parte parecía que todo iba bien, había movilidad en los atacantes del Madrid, había fluidez en el juego, llegaban a portería muy fácil y lo que se veía era una victoria comodísima. Pero ha llegado el minuto 40 y golazo de Vadis Ojji, jugador al que tuve el lujo de entrenar en el Brujas y me siento feliz por él, y ese gol ha cambiado el partido. El Legia se metía en el partido, se iba al descanso sólo con un 1-2 en contra después de poder el Madrid haber sentenciado y aquí viene la locura del fútbol.

En la segunda parte el Legia de Varsovia, o bien por errores, o por relajación del Madrid o porque ellos han seguido peleando como ya hicieron en el Bernabéu, ha conseguido remontar, se ha puesto por delante en el marcador y dentro de esa locura el Real Madrid al final ha rescatado un punto con el gol de Kovacic. Ha sido un partido en el que hemos pasado por todas las fases anímicas, y de una victoria que a priori debía ser comodísima jugando Benzema y Morata juntos, con algún suplente y con un centro del campo con sólo dos jugadores. Es decir, con una alineación de pruebas hemos pasado por la esa imprevisibilidad del fútbol sin haber un motivo tajante a un empate en un partido loco. Relajación madridista, intensidad del Legia... pues un poco de todo. No ha habido espectadores pero el partido ha sido entretenido.

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