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El Athletic cumple un doble objetivo

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Mikel Rico. / Ander Gillenea (AFP)

  • El equipo vizcaíno jugará en Europa y la vuelta de la siguiente fase será en San Mamés

Después de haberse despedido de los octavos de final de la Champions, el Athletic estaba obligado a reengancharse a la Europa League y el lunes estará en sorteo de dieciseisavos de la segunda competición continental, y además, como cabeza de serie. Consiguió el doble objetivo gracias a su victoria frente al frágil BATEBorisov, que necesitaba ganar y se presentó en San Mamés con la única intención de aguantar atrás e intentar sorprender al contraataque.Con ese plan, el equipo bielorruso, que ya mereció irse al descanso en desventaja, aguantó poco más de un tiempo, porque después de que el Athletic le hubiese faltado remate en la primera parte, bastó un saque de esquina al inicio de la segunda mitad para golpear y sentenciar al BATE.

A falta de un delantero puro, lo que echó en falta el Athletic en los primeros 45 minutos, ya que Aduriz y Viguera comenzaron en el banquillo, al igual que Muniain, fue Mikel San José, a la salida de un córner, quien conectó una gran volea con la derecha para garantizar de forma definitiva la continuidad del equipo en Europa, y también la vuelta del primer cruce ante su afición. San José logró su segundo gol en cinco partidos y San Mamés, que no había estado hasta entonces demasiado intranquilo dada la superioridad del Athletic ante el defensivo y limitado BATE, respiró por completo con ese tanto a balón parado, después de las muchas oportunidades perdidas por falta de pegada, con buen juego por las bandas, pero con nula capacidad resolutiva en el área.

Le bastaba al Athletic con el empate para mantener la tercera plaza, pero no quiso ser conformista en ningún momento, al contrario que el rival, cuyo técnico ya había advertido de que su equipo no atacaría en San Mamés desde el principio. Ni al principio, ni al final. El que sí buscó desde el pitido inicial la portería contraria y el gol fue el conjunto de Ernesto Valverde, aunque su ambición tardó demasiado en ser recompensada, ya que, aparte de sus imprecisiones en ataque, pese al gran rendimiento de Ibai Gómez por la banda izquierda y a los buenos centros también de Susaeta desde la derecha, siempre faltaba un rematador.

Además de que no había puntería en el Athletic, también le sobraba el portero visitante, que ya se suponía que iba a sufrir después de que el BATE acudiese a San Mamés habiendo encajado nada menos que 22 goles en cinco jornadas. Un escándalo, porque se llevó un ‘siete’ en su casa de parte del Shakhtar, que el endosó después una ‘manita’, y un ‘set a cero’ frente al Oporto, y sin un solo gol del BATE a favor en esos tres encuentros. Con esos precedentes, el empuje de San Mamés y la determinación ofensiva del Athletic, la lógica tenía que cumplirse tarde o temprano, con el campo siempre inclinado e Iraizoz sin tener que intervenir, ya que la única intención del BATE era defender, mal, y no tenía oportunidad de salir a la contra.

No lo lograron los bielorrusos hasta el tramo final, cuando dieron el primer y único susto a la defensa bilbaína. Muy poco antes de que se saltase al terreno de juego el deseado Aduriz y de que San Mamés, puesto en pie como había despedido antes al lesionado Iraola, temiese que un gol provocase el nerviosismo de su equipo. No lo había merecido, porque siempre se había entregado al máximo por garantizarse el derecho a resolver la vuelta de dieciseisavos en su campo. Tenía muchas ganas de revancha el Athletic tras la dolorosa derrota sufrida en Borisov en la segunda jornada, y demostró en todo momento, por atrevimiento, momentos de juego y despliegue físico y táctico, una enorme superioridad contra un flojísimo enemigo.