Donosti Cup

La cara más amable del fútbol

El Vukovar 1991 y los Dragones se sacaron una foto de familia en Juntas Generales./UNCITI
El Vukovar 1991 y los Dragones se sacaron una foto de familia en Juntas Generales. / UNCITI

Las Juntas Generales recibieron a los dos equipos invitados por la Fundación Donosti Cup, Vukovar 1991 y Dragones de Lavapiés

AITOR GONZÁLEZSAN SEBASTIÁN.

Las heridas en Vukovar, la 'ciudad mártir' de la Guerra de los Balcanes, siguen si cicatrizar más de veinte años después y las comunidades serbia y croata aún se miran con recelo por la calle. En Lavapiés, el humilde barrio madrileño, cada día conviven gentes llegadas de todos los rincones del mundo y jóvenes que en muchísimos casos vagan por las calles sin nada que hacer. Dos historias en apariencia muy lejanas entre sí, pero que tienen un denominador común: la magia del fútbol, del deporte en general, para unir a los diferentes y ofrecer una educación basada en valores.

La Donosti Cup, a través de su Fundación, invita cada año a dos equipos de zonas desfavorecidas del mundo con el objetivo de brindarles la oportunidad de participar en el torneo internacional. Ya han sido más de 30 a lo largo de la historia, y en este caso los afortunados son el precisamente el Vukovar 1991 croata y los Dragones de Lavapiés, que ayer fueron recibidos por las Juntas Generales de Gipuzkoa y el alcalde de San Sebastián, Eneko Goya. Como expuso Eider Mendoza, presidenta de las Juntas, «la experiencia de jugar al fútbol es mucho más que practicar un deporte, porque ayuda a construir la paz, la reconciliación y la convivencia; es un medio para cultivar la amistad y cuidar del otro».

«El torneo no era un objetivo, pero es un gran premio. Estamos viviendo un sueño»

Luis Serrano, entrenador de los Dragones, transmite una emoción evidente: «Para nosotros fue un bombazo recibir la noticia de la invitación. Venimos de un barrio que no tiene muchos recursos, sabíamos del campeonato y cuando nos lo dijeron, nos pusimos manos a la obra y movilizamos a muchísima gente para conseguir todo lo necesario: material uniformes nuevos...».

El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, con los Dragones.
El alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, con los Dragones.

«Todavía no nos podemos creer que estemos aquí. Es todo un Mundial, es como un sueño», afirma, y es que su camino no ha sido fácil: «Empezamos hace tres años con 30 chicos del barrio, sin experiencia en formación deportiva. Probamos a ver qué salía, con el objetivo de que se mezclaran los chicos que andaban por la calle para que aprovecharan el tiempo». Y parece ser que su proyecto prospera, ya que ahora cuentan con «chicos de 32 nacionalidades diferentes. Queríamos que intercambiaran ideas, idiomas, formas de pensar... y lo estamos consiguiendo».

«Significa mucho»

Marina Prce hace las veces de intérprete del Vukovar y también sabe de la importancia de la convivencia: «En nuestra ciudad los jóvenes aún están separados en la escuela; apenas hay contacto entre serbios y croatas. Pero el deporte nos une y es una oportunidad de ir cicatrizando viejas heridas porque en el equipo todos nos respetamos». Así, «para nosotros significa mucho que nos hayan invitado a la Donosti Cup, porque es la primera vez que estos chicos salen de su país». El impacto que ha generado esta presencia en San Sebastián ha sido tan grande, de hecho, que el alcalde de la ciudad y presidente del Vukovar 1991 preguntó durante su encuentro al alcalde donostiarra, Eneko Goia, la posibilidad de sellar algún tipo de hermanamiento entre ambas urbes.

No han sido poco los jugadores balcánicos que han pasado por la Real Sociedad despertando el interés en el país por el club txuri urdin, así que, preguntados por sus conocimientos de la actual plantilla, los componentes del equipo se lanzan a recitar algunos nombres: «Vela, Iñigo Martínez, Illarramendi...». La grandeza del fútbol.

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