Fútbol

2018: ¿Año electoral en el Athletic?

Josu Urrutia, en la rueda de prensa ofrecida en Ibaigane a finales de octubre./L.A. Gómez
Josu Urrutia, en la rueda de prensa ofrecida en Ibaigane a finales de octubre. / L.A. Gómez

A 15 meses de que expire su segundo mandato, a día de hoy Josu Urrutia no tiene previsto presentarse a la reelección y medita adelantar los comicios

JUANMA MALLO

«No me voy a aferrar a ninguna silla», comentó el miércoles Josu Urrutia en la rueda de prensa capitalizada por el ‘caso Kepa’. El presidente del Athletic respondió de esta manera a la cuestión de si tiene pensado presentarse a la reelección en unos comicios que, de cumplirse el calendario electoral, deberían celebrarse en marzo de 2019.

Quedan quince meses para que expire su mandato y a día de hoy no tiene ninguna intención de saltar por tercera vez a la arena electoral. Es más, fuentes de su entorno no descartan que adelante los comicios al año que está a punto de comenzar, aunque no se atreven a fijar una fecha, para que no coincidan en el tiempo con las elecciones municipales, previstas en mayo de 2019. Siempre que se ha podido producir esta situación son las formaciones políticas que concurren a esa cita las que trasladan a Ibaigane la conveniencia de buscar períodos que no distraigan la importancia que para los partidos tienen las convocatorias con las urnas para gobernar los ayuntamientos y la Diputación.

Son varios los motivos que habrían conducido a Urrutia a no contemplar por ahora volver a pedir el voto a los socios del Athletic. Para empezar, considera que ha cumplido la mayoría de los objetivos con los que accedió a la presidencia: reconducir la situacion deportiva y económica del club, al que en ambos apartados ha llegado a situar en niveles impensables hace no muchos años.

El presidente del Athletic considera que ha cumplido la mayoría de los objetivos con los que accedió

Que Valverde aceptara la propuesta del Barça fue un duro golpe para Urrutia, presidente desde 2011

En segundo lugar, y no por ello menos importante porque casi siempre ha sido garantía de éxito, ya no goza del respaldo del PNV, que en la cita en la que tumbó a su oponente Fernando García Macua movilizó a sus bases y puso toda su maquinaria electoral al servicio del hoy presidente. También hubiera estado a su disposición la formación nacionalista de haber encontrado rival en las elecciones de 2015, en las que fue proclamado presidente sin necesidad acudir a las urnas. Las relaciones del presidente con el grupo jeltzale han atravesado diferentes fases.

Al ‘romance’ inicial le siguió un distanciamiento progresivo fruto de su aislamiento y el enrocamiento en unas fórmulas de gestión social y deportiva solo compartidas por un sector cada vez más reducido de su junta directiva que hoy ejerce de coraza. Para la rotura definitiva solo hizo falta que Urrutia se sintiera abandonado por las autoridades locales cuando el club decidió no celebrar con la gabarra el triunfo en la Liga del Athletic femenino, pese que desde ciertos grupos se reclamara ese gesto con las mujeres futbolistas.

Ha sufrido decepciones

El presidente aprovechó las recepciones en el Ayuntamiento y la Diputación para, en presencia de sus máximos representantes, arremeter sin contemplaciones contra ellos por lo que él entendía como un interés repentino y falso por el deporte femenino. Aquel día, dirigentes politicos, también del PNV, censuraron en privado su «altanería» y «falta de respeto» hacia el alcalde de Bilbao y el diputado general de Bizkaia, que le abrieron las puertas de ambas instituciones para festejar el éxito de las jugadoras de Joseba Agirre.

A todo ello hay que añadir el enorme desgaste personal que ha supuesto para el exfutbolista de Deusto dos legislaturas al frente de una institución tan enraizada en la sociedad vizcaína como el Athletic, siempre en el escaparate de las críticas, algo que Urrutia ha interpretado de forma equivocada como un ataque personal y contra la institución.

En el largo camino desde aquel ya lejano 2011, cuando su contundente victoria fue jaleada por sus seguidores en los jardines de Ibaigane al grito de ‘gure estiloa’, Urrutia también ha sufrido decepciones: que su amigo Ernesto Valverde aceptara la propuesta del Barça y no le acompañara en el último tramo de su aventura fue para el presidente un ‘fracaso’ más personal que deportivo. En junio de 2015, fue otro amigo íntimo, Aitor Larrazabal, quien se sintió desautorizado en su labor de coordinador de Lezama y abandonó la nave. La marcha del club de futbolistas estratégicos cono Herrera, Llorente, Javi Martínez... han dejado también una huella que podría ser aún más profunda si se confirma la marcha de Kepa al Real Madrid.

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