Diario Vasco
Pep Martí, en un entrenamiento con el Tenerife.
Pep Martí, en un entrenamiento con el Tenerife. / LAURITSEN

FUTBOL

Martí busca lo que se le negó en la Real Sociedad

  • Su equipo se jugará con el Getafe una plaza en Primera en la final a doble partido que se juega mañana y el sábado

  • Protagonista del (no) ascenso en 2008, triunfa en el banquillo del Tenerife

El que fuera jugador de la Real en Segunda, José Luis Martí (Palma de Mallorca, 1975) está a un paso de lograr como entrenador lo que ya alcanzó como jugador con el Tenerife en 2001 y no pudo conseguir con la Real: el ascenso a Primera.

Aquel centrocampista elegante, con buena visión de juego, que llegó a la Real en calidad de cedido por el Sevilla en el mercado de invierno de 2008 a razón de una ficha de un millón de euros para seis meses de competición, se jugará la posibilidad de ser entrenador de Primera si gana al Getafe en la final del play-off de ascenso que se disputa esta semana. En el Getafe se encontrará con otro exrealista, Gica Craioveanu, hoy asesor del presidente.

A Martí esta oportunidad de ascender a Primera como entrenador se le presenta mucho antes de lo que hubiera imaginado porque hace dos temporadas todavía daba sus últimos coletazos como jugador en las filas del Mallorca tras sumar más de 400 partidos en Primera y conquistar con el Sevilla dos ediciones de la Copa de la UEFA (2006 y 2007), una Supercopa de Europa (2006), una Copa del Rey (2007) y una Supercopa de España (2007). En 2008 fichó por el Mallorca, donde se retiró en 2015.

Colgar las botas y sentarse en el banquillo del Tenerife fue todo uno en el verano de 2015. A pocos les extrañó esa decisión porque el Martí jugador era la prolongación del entrenador en el campo. En la Real también desplegó las cualidades que le convirtieron en pieza clave en los veintidós partidos que disputó, en los que marcó dos goles.

Dos temporadas después de aterrizar en Tenerife su mensaje ha calado. Su equipo tiene revolucionada a la isla después de eliminar en semifinales al Cádiz, el pasado domingo, en un encuentro de vuelta que necesitó de una emotiva prórroga. Los canarios igualaron el 1-0 de la ida y se clasificaron por su mejor posición en la liga regular. Terminaron cuartos, por delante de los andaluces, quintos.

Mañana a las 21.00 se jugará el partido de ida en el Heliodoro Rodríguez López y el sábado a la misma hora, la vuelta en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe. «Buscaremos nuestras armas y manejar la ansiedad. Hay que bajarse del cielo y ponernos en modo trabajo. Estamos obligados a hacer un gol para estar en Primera», ha confesado Martí en las últimas horas cuando se le ha preguntado por la final ante el Getafe. En cualquier caso, fiel a su discurso, promete fidelidad a la apuesta que ha llevado al equipo a la promoción de ascenso. «No vamos a plantear ningún cambio en nuestra filosofía de toda la temporada. Vamos a jugar de la misma forma que nos ha traído hasta aquí. Si luego el resultado no es el que esperamos, pues nos plantearemos hacer cambios conforme avance el partido».

Clemente, Benítez, Caparrós, Manzano, Mel... Son muchos los entrenadores que Martí ha tenido en su carrera como jugador y que han influido en él, pero siempre ha dicho que «si no tuviese otra opción y debiera decantarme por alguno, lo haría por Juanma Lillo».

El Tenerife de Martí se ha plantado en la final después de una liga regular en la que ha sido bautizado como el rey del empate por los dieciocho partidos de 42 que han acabado en tablas. Ha sido el equipo de Segunda que menos ha perdido, solo ocho partidos, para acabar en la cuarta plaza detrás del Levante, Girona y Getafe.

Ahora le quedan dos partidos para volver a Anoeta la próxima temporada. Esta vez como entrenador en Primera.

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