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FÚTBOL

«Prohibido celebrar goles ni sonreír»

El gol iraní se celebró algo, a pesar de que estaba mal visto.
El gol iraní se celebró algo, a pesar de que estaba mal visto. / EFE
  • El partido entre Irán y Corea del Sur, clasificatorio para el Mundial de Rusia 2018, se celebró este martes en suelo iraní coincidiendo con una festividad sagrada que impedía mostrar alegría en memoria del martirio del imam Husein

El fútbol y la religión, cuando se fusionan, nunca dejan a nadie indiferentes. Esta vez ha sido en Irán, país de mayoría musulmana, donde se ha podido asistir a uno de los partidos más extraños que se recuerdan en el Siglo XXI: estaba 'prohibido' celebrar goles y mostrarse alegre. ¿Por qué? El duelo, celebrado este martes en el estadio Azadi de Teherán con Corea del Sur como rival, coincidía con una fecha religiosa sagrada para el país anfitrión: la noche de Ashura.

Una jornada que conmemora, con tono luctuoso, la muerte de uno de los nietos de Mahoma. Para contentar a los clérigos más conservadores, que pedían la suspensión del encuentro, el estadio Azadi de Teherán, un recinto de 90.000 plazas, se ha llenado de negro y de símbolos luctuosos en señal de respeto. La celebración de este encuentro oficial ya era objeto de debate entre conservadores y progresistas de la sociedad iraní desde hace un tiempo. A sabiendas que sería inviable cancelar la cita deportiva, las autoridades se afanaron en intentar montar un ambiente de luto en el estadio: invitaron a los asistentes a respetarlo y a evitar mostrar su júbilo. Algo raro, sin duda.

La hinchada iraní luchó por expresar sus emociones durante la primera parte... Incluso el seleccionador, el portugués Carlos Queiroz, ajeno a las demandas de la clase religiosa, pidió encarecidamente a la grada que apoyara a su equipo. Sardar Azmuon, el delantero iraní, apenas se pudo permitir un par de gestos de alegría tras marcar el único gol del partido en el minuto 24, lo que impidió que la hinchada alcanzase el clímax habitual después de una diana. La situación, tal y como se puede ver, era surrealista.

Ya en la segunda parte la situación se fue normalizando y poco a poco todo se empezó a parecer, como era de esperar, al ambiente típico de un partido internacional de fútbol. Los pitos, aplausos y cánticos transformaron el ambiente oficial de luto y el júbilo de los seguidores que terminaron haciendo la ola dieron color al estadio Azadi. Con el pitido final del colegiado, la escuadra dirigida por el exmerengue Queiroz certificó un triunfo importante que le ayuda, y mucho, en su carrera por llegar a la fase final del próximo campeonato del mundo, que se celebrará en Rusia en el año 2018.

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