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36 euros por arbitrar un partido de Primera

Por dirigir un partido de Tercera de hombres se cobra más que por uno de Primera femenino.
Por dirigir un partido de Tercera de hombres se cobra más que por uno de Primera femenino. / PEDRO MARTÍNEZ
  • Un colegiado de la Liga femenina gana por encuentro cuatro veces menos que cuando dirige uno de Tercera masculino

«La 2016-17 será la temporada de la revolución en el fútbol femenino», lanzó Javier Tebas, presidente de la Liga Profesional, el pasado mes de abril. Su discurso fue celebrado como el inicio de una nueva era. Anunció la emisión de partidos televisados en abierto (Gol TV) y la llegada de un poderoso patrocinador que esponsorice la competición (llamada ahora Liga Iberdrola). «Este gran avance supondrá mayores ingresos», añadió. Por el momento, el dinero no ha llegado al estamento arbitral. El colegiado que dirigió el Athletic-Fundación Albacete de la primera jornada se llevó 36 euros. Es un árbitro de Tercera al que le sale más a cuenta dirigir un partido de esa división. Gana casi cuatro veces más, 132 euros.

Las diferencias con el fútbol masculino son descomunales. Una figura gana en España en torno a 50.000 euros anuales, muy lejos de las millonadas de las estrellas masculinas.

Hay iniciativas para fomentar al fútbol femenino, pero el termómetro de lo que cobran los árbitros deja en evidencia la importancia que le da la Federación. El Comité Técnicos de Árbitros (CTA) marca desde Madrid unas tarifas que cada organización territorial debe hacer suyas. Por dirigir un partido de la máxima categoría femenina un colegiado se lleva la misma cantidad que cobra por un encuentro de Liga Nacional Juvenil, la segunda división en esa franja de edad.

El CTA regula que los colegiados de la Primera femenina deben tener como categoría la de Tercera masculina. Les sale más a cuenta pitar en esta división a los hombres que en la máxima a las mujeres. 132 euros frente a 36, casi cuatro veces más. Las diferencias con los equipos de la Primera masculina resultan abismales. Además de sus 10.000 euros de sueldo, cada colegiado se lleva 3.500 por partido, cien veces más. «A los árbitros nos sale más a cuenta ir a pitar tres partidos de fútbol escolar seguidos (de tres tiempos de 12 minutos cada uno) que uno de la máxima categoría femenina», se queja uno.

La factura unificada en Euskadi para cada partido de la máxima categoría femenina es de 150 euros. Se reparten así: 36 para el árbitro, 20 para los asistentes, 8 para la organización arbitral, 8 de dietas (que baja a 4 si el árbitro es de la localidad donde se juega) y 0,20 euros por kilómetro recorrido. La cuenta no da exacta. Lo que resta hasta llegar a la cantidad se lo queda el comité territorial de árbitros.

En el fútbol profesional masculino está prohibido que un colegiado dirija partidos con equipos de su territorial; en el femenino, no. «Hay mucho camino por recorrer. No hacen falta árbitros que vengan desde Cádiz a Euskadi, pero por la imagen del torneo sería conveniente que fueran de comunidades limítrofes», admiten desde la Federación.