Ciclismo

Xuban Errazkin, un usurbildarra en el Tour del Telón de Acero

Errazkin, en el GP Beiras Serra Estrela en Portugal. / V. FEIRENSE
Errazkin, en el GP Beiras Serra Estrela en Portugal. / V. FEIRENSE

Xuban Errazkin compite en la Carrera de la Paz, que fue una prueba mítica en la segunda mitad del siglo XX

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

El usurbildarra Xuban Errazkin (Vito Feirense) llegó ayer a Praga. Desde mañana hasta el domingo participa en la Carrera de la Paz, un nombre evocador para los viejos aficionados al ciclismo. En sus buenos tiempos, se le conocía como el Tour de Francia de los países del este. Hoy ya no es lo que era, pero ¿qué es lo que era en estos tiempos de confusión?

La importancia de la Carrera de la Paz no se entiende sin conocer lo que fue la guerra fría, la tensión entre el bloque occidental y el oriental después de la II Guerra Mundial y hasta la caída del imperio soviético. Se creó en 1948, el mismo año que se recuperaron los Juegos Olímpicos en Londres.

Por supuesto, la dialéctica jugaba un papel preponderante. La Carrera de la Paz buscaba promover la paz y la cooperación entre los pueblos, la solidaridad internacional y, también, demostrar la superioridad del deporte socialista sobre su mercantilización en los países capitalistas. En realidad, también tenía la función de rebajar la tensión interna entre los países de la órbita soviética. Se corría en Checoslovaquia, Polonia y la Alemania Oriental.

Como todas las grandes carreras del mundo, del Tour, al Giro, pasando por la Vuelta al País Vasco, la organización corrió a cargo de periódicos. En este caso el 'Rudé právo' checo, el 'Neues Deutschland' de la RDA y el 'Trybuna Ludu' polaco. El 'Pravda' ruso colaboró en 1985 con motivo de la llegada de la carrera a Moscú.

Como todo lo que ocurría al otro lado del Telón de Acero, la Carrera de la Paz estaba envuelta en el misterio. Y tuvo sus mitos. El comunismo no permitía el deporte profesional y los ciclistas del este dominaban el palmarés. No se sabía su verdadero nivel, pero se daba por hecho que era alto. La figura más conocida fue el ruso Sergei Sukhoruchenkov, campeón olímpico en ruta en Moscú 1980 donde machacó a Marc Madiot, Stephen Roche, Peter Winnen o Adrie van der Poel, entre otros.

El desplome de la Unión Soviética permitió el acceso de los deportistas del este al profesionalismo, pero a 'Sukho' le llegó tarde. No dio la talla, al revés que varios jóvenes prometedores como Djamolidine Abdoujaparov, Olaf Ludwig, Uwe Raab o Uwe Ampler, todos curtidos en la dureza del sistema y de la Carrera de la Paz.

La primera edición se disputó en dos mitades, Varsovia-Praga y Praga-Varsovia. Este año todo el recorrido es por la República Checa. Se solía salir el 2 de mayo, para guardar el debido respeto al Primero de mayo, día del trabajo. A finales del siglo XX la decadencia fue evidente y en 2006 se disputó la última edición.

«Nunca había corrido aquí»

En 2013 se recuperó pero para la categoría sub 23, que es la cita a la que acude ahora Errazkin. Desde 2015 forma parte de la Copa de las Naciones y su denominación comercial es Gran Prix Priessnitz Spa. «Nunca había corrido en estos países», explica el usurbildarra desde Praga.

De 21 años, la mística de la Carrera de la Paz les resulta ajena a Errazkin y a sus compañeros -comparte selección con Ibai Azurmendi (Fundación Euskadi), Xavier Cañellas y David González (Caja Rural), Cristian Mota y Edu Rodes (Aldro)-, para quienes el Telón de Acero no existe y Praga es lo que en realidad es, una ciudad europea. Sin más. «Venimos en busca de los puntos necesarios para poder correr el Tour del Porvenir, algo que no tenemos asegurado. Necesitamos un top 10 en la general, es nuestra última oportunidad. Llego muy bien, después de la Vuelta a Madrid (tercero en una etapa y quinto en la general final), y mi objetivo es la general».

Errazkin cree que «el recorrido me va bien, es montañoso. Vamos con un buen equipo y en todas las etapas podemos hacer algo. Las tres etapas en línea me vienen bien, con dos llegas en alto; la crono, ya veremos. No conozco el recorrido, solo lo que he visto en el libro de ruta».

Errazkin no es el primer guipuzcoano en la Carrera de la Paz. El itsasondoarra Aitor Garmendia fue segundo en 2001 y 2002.

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