Vuelta a España

La tentación llama a la puerta de Froome

Rohan Dennis comparte desde lo más alto del podio con sus compañeros la felicitación por la conquista del maillot rojo, ayer en el anfiteatro romano de Nimes./AFP
Rohan Dennis comparte desde lo más alto del podio con sus compañeros la felicitación por la conquista del maillot rojo, ayer en el anfiteatro romano de Nimes. / AFP

La crono por equipos que gana el BMC coloca al británico por delante de todos sus rivales

IÑAKI IZQUIERD0

Después de su exhibición de ciclismo defensivo en el Tour, que le valió su cuarto triunfo en París, la tentación llama a la puerta de Chris Froome (Sky). ¿Le bastará con defender los segundos ganados en la contrarreloj por equipos de ayer para ganar su primera Vuelta a España? ¿Puede el británico ofrecer un nuevo espectáculo de ciclismo táctico solo para paladares entrenados?

La tentación es grande para el líder del Sky, al que su equipo arropó hasta el primer puesto entre las escuadras de los corredores de la general, solo superado por BMC, Quick Step-Floors (los dos únicos equipos que han ganado el mundial contrarreloj por equipos desde la reinstauración de la especialidad en 2012) y el Sunweb. A Froome le bastaría con esperar hasta la crono de Logroño (40 kilómetros) para rematar allí la carrera.

Dispone de unos cuantos días para pensárselo, si es que no lo tiene ya decidido. En el Tour demostró ser el ciclista que más y mejor había estudiado el recorrido. Sabía dónde se podía obtener ventaja y la obtuvo. Era el primer día, en Dusseldorf. Siempre maniobró en ventaja desde el punto de vista táctico, mientras su rivales divagaban sobre dónde lanzarían su ataque decisivo, dejaban fluir sus ensoñaciones de maniobras triunfantes en las grandes montañas y esperaban al día siguiente. Nadie pudo abrir hueco. De hecho, a Froome le habría sobrado incluso la crono final de Marsella -su gran baza, según todos los pronósticos-, donde se limitó a llegar a la meta luciendo su maillot amarillo.

El australiano Rohan Dennis, que ya fue maillot amarillo del Tour, es el primer líder

Después de trece kilómetros, Aru, Contador y Bardet ya están a medio minuto

¿Puede repetirlo aquí? La pregunta suena a disparate, teniendo en cuenta que hoy es 20 de agosto, la carrera termina el 10 de septiembre, tiene que bajar hasta Andalucía, volver por Navarra y La Rioja camino de Cantabria y Asturias, antes de terminar en Madrid. Y que en este camino de 3.310 kilómetros (ayer se recorrieron 13) se van a subir todas las cuestas, rampas y puertos que hay por el camino. ¿Puede bloquear la carrera Froome?

Si lo de Francia fue una gestión metódica del tiempo, repetirlo en la Vuelta rozaría la obra de arte. Las llegadas nerviosas, donde todo el mundo ataca en los últimos metros y los segundos bailan de uno en uno, son mucho más difíciles de adormecer que las grandes etapas de montaña donde el ritmo machacón del Sky va minando cuerpos y espíritus hasta que todo el mundo cae en la melancolía, si no en la desesperación.

Froome sale de la crono de Nimes con ocho segundos de ventaja sobre el tridente del Orica (los dos Yates y Chaves), con el que deberá hacer malabarismos para meter en cintura a nada que anden el colombiano y los ingleses. El otro gran favorito de la carrera, Vincenzo Nibali, salió bien parado. Su equipo, el Bahrain, no es una garantía en esta modalidad pero dejó a su líder en la meta con 22 segundos perdidos con Froome. Pocos, pero la historia siempre es la misma. Pocos, sí, pero ¿dónde se le sacan 22 segundos a Froome? Ese es el quid de la cuestión.

Más de medio minuto

No es fácil la respuesta y Nibali deberá enfrascarse en el libro de ruta para encontrarla. A vista de pájaro, solo parece haber una opción: atacando todos los días. Sacando unos segunditos en una emboscada aquí, otros con un ataque en los últimos 50 metros de una subida allá... Convirtiendo la Vuelta en una guerra de guerrillas. Algo que, como siempre, es mucho más fácil decir que hacer.

Y eso, Nibali. Porque a partir de ahí empiezan los problemas, con la gente a medio minuto, una distancia que en el ciclismo actual empieza a ser considerable.

Alberto Contador (Trek) roza el larguero y está a 27 segundos del británico. Fabio Aru (Astana) se fue a los 32 segundos. Romain Bardet (Ag2r) cedió 37 y volvió a ser, cómo no, el peor de los favoritos en una contrarreloj.

La victoria de etapa fue para un magnífico BMC, que situó a Rohan Dennis como primer líder. El australiano fue plusmarquista de la hora (52,491 kilómetros) y líder del Tour en 2015 después de derrotar en la crono inaugural a Tony Martin y Fabian Cancellara. Una victoria muy grande.

Ayer, el equipo americano -campeón del mundo contrarreloj en 2012 y 2013- superó al Quick Step -oro mundialista en 2014 y 2015- por seis segundos. Son dos bloques a los que da gusto ver rodar, incluso en un circuito como el de Nimes, poco favorable para los grandes rodadores y los grandes desarrollos por sus intrincado trazado. Dio igual porque también fueron los mejores.

Tercero fue el Sunweb, que coloca bien a Wilko Kelderman, única hipotética nota discordante de la etapa para Froome. No parece que el holandés vaya a poder disputar la victoria final, pero es un hombre que estará arriba. Está tres segundos por delante del británico. En este caso, nada. Si fuera al revés, probablemente un mundo.

Ya está lanzada la Vuelta y a Froome le han puesto un caramelo en la boca. Probablemente, hoy por la mañana, en el desayuno, los técnicos del Sky ya le habrán puesto en la mesa el informe sobre las posibilidades que da el resultado de ayer. Si lo que indican los números es que basta con esperar o hay que ampliar esa ventaja. Pero Froome no es el mismo que el del Tour. En Francia opera como un metrónomo. En la Vuelta quiere hacerse querer. Y eso pasa por ser valiente. ¿Qué Froome se verá en los próximos días?

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