Ciclismo

El monte Oiz será un «espectacular» final de etapa de la Vuelta a España 2018

El ciclista Mikel Pradera, en la cima de Oiz. / IGNACIO PÉREZ
El ciclista Mikel Pradera, en la cima de Oiz. / IGNACIO PÉREZ

Tras el éxito de las dos metas en Bilbao, en 2011 y 2016, la Diputación de Bizkaia quiere ahora descubrir una subida inédita, con rampas duras y piso de hormigón

JUAN PABLO MARTÍNBILBAO.

La subida al monte Oiz, mitad asfalto mitad hormigón, será uno de los puntos clave de la próxima Vuelta a España, que comenzara en Málaga el 25 de agosto. Tras tres décadas de ausencia, la ronda regresó a Bizkaia en 2011 y ese reencuentro ha ido acompañada por el éxito mediático y de público.

Ese año, Bilbao fue elegida como meta, al igual que en 2016. Esta vez, la Diputación ha querido trasladar la pancarta final a un escenario inédito y espectacular, la cima del monte Oiz, un balcón sobre todo el territorio. Es, además, un puerto de entidad, de 14 kilómetros y con rampas del 17%. El tramo final, que da a la hilera de torres eólicas, contiene dos kilómetros que no bajan de porcentajes del 10%. Una etapa de altura para Bizkaia.

En el arranque de la pasada edición de la Vuelta, que partió desde Nimes (Francia), ya se habló de que Bizkaia era candidata a albergar una jornada de la carrera en 2018. Las dos metas anteriores en Bilbao, con victorias de Igor Antón y el belga Keukeleire, llenaron de aficionadoslas cunetas del alto del Vivero y la Gran Vía bilbaína. La imagen aérea de la capital llegó a todas las esquinas del planeta ciclista. La institución foral se ha propuesto ampliar esa fotografía con un paisaje hasta ahora no pisado por una gran carrera.

Subida desde Iurreta

El monte Oiz tiene dos subidas. Desde el Balcón de Bizkaia, es una pared, más propia par a el mountain bike. Desde Iurreta, es campo habitual de entrenamiento para ciclistas que buscan una subida larga. Bizkaia es un territorio quebrado, repleto de cuestas duras pero breves. Oiz, en cambio, es de largo aliento. Los seis primeros kilómetros están asfaltados. Luego, y hasta el final, el piso es de hormigón, aunque está en buen estado. La subida parte desde los 110 metros de altitud hasta los 1.003 donde espera la línea de meta. Un puerto de verdad.

Arriba hay premio: una vista espectacular sobre Bizkaia si la niebla no lo impide. En Oiz, antiguo monte bocinero, queda el eco de la tragedia bajo la niebla del 19 de febrero de 1985. Allí se estrelló contra la antena de EITB un avión de Iberia. Fallecieron los 148 ocupantes.

El diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, anunció ayer en la 'Cadena Ser' que la etapa vizcaína de la Vuelta a España de 2018 será «espectacular». «Es -añadió- algo inaudito que no se ha visto antes». Rementeria no dio más detalles. A través de fuentes locales, este periódico ha podido saber que es el monte Oiz el lugar elegido para instalar la «espectacular» meta citada por el diputado foral.

Hace tiempo que la Vuelta ha apostado por la espectacularidad. La edición de 2018 seguirá ese patrón desde el inicio. El recorrido será desvelado el 13 de enero, pero ya se conocen cuál será su primer paso. La etapa inicial partirá desde el Centro Pompidou de Málaga, el 25 de agosto, con una contrarreloj «innovadora, transgresora y llena de color», según las instituciones andaluzas. La meta esperará en la calle Larios, el centro de Málaga. La 'crono' tendrá un recorrido de 10 kilómetros y ha sido bautizada como 'la etapa de los museos'.

Tras varios día de estancia en Andalucía la Vuelta irá acercándose al norte, donde en septiembre aguarda la etapa vizcaína. El museo estará intalado entonces al aire libre, en el monte Oiz, un mirador que abarca las cuatro esquinas de Bizkaia. De esta forma, esta montaña se unirá a mitos como Urkiola, Sollube y Orduña, protagonistas en la historia de la ronda.

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