Vuelta España

Un doblete que confirma a Froome como un grande

Froome, feliz en la meta del Angliru.
Froome, feliz en la meta del Angliru. / EFE

Desde que Pantani ganó Giro y Tour en 1998, nadie había conseguido dos vueltas de tres semanas en la misma temporada

I. I.

Chris Froome (Sky) tenía una deuda pendiente con la historia del ciclismo. Cuádruple ganador del Tour de Francia, solo superado por Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain, el británico sabía desde hace tiempo que necesitaba ganar otra gran carrera para poder codearse con los grandes de verdad. Ya es uno de ellos.

Desde 1998, nadie ganaba dos vueltas de tres semanas la misma temporada. Aquel año, el gran Marco Pantani se adjudicó el Giro de Italia y el Tour de Francia. Diecinueve años después, Froome ganará el Tour y la Vuelta a España. Es un doblete que en toda la historia del ciclismo solo habían conseguido Jacques Anqueti (1963) y Bernard Hinault (1983). Sin embargo, es la primera vez que alguien lo consigue desde que la Vuelta se disputa al final del verano y no en primavera.

Froome ya tiene cinco vueltas grandes en su palmarés y mira como iguales a los grandes de la historia. Ganar cuatro Tours es un logro increíble, pero hasta ahora todo su palmarés iba encaminado a la ronda francesa, con triunfos en el Tour y algunos más en las carreras preparatorias. Ahora adquiere otra estatura.

«Una sensación increíble»

Froome no pudo ocultar su satisfacción. «Es una sensación increíble. Vaya manera de acabar tres grandes semanas de carrera. Haber logrado el doblete Tour-Vuelta es una gran sensación».

El ciclista del Sky recordó la difícil subida al alto del Angliru, con rampas de más del 20%. «Fue una dura subida muy, muy dura. Hicimos todo lo posible por intentar cazar a Alberto Contador, pero fue demasiado fuerte. Hay que felicitarle porque acabar su carrera de esta manera es muy bonito».

Froome no quiso olvidarse de la gente que lo apoyó y, especialmente de su equipo, que «estuvo fantástico en las últimas semanas».

El ganador de la Vuelta ha realizado un trabajo de precisión en las veinte etapas disputadas. Solo ha cometido un error, en la jornada de Antequera, cuando se cayó dos veces en una bajada mientras Contador marchaba por delante.

El resto de los días ha mostrado una enorme flexibilidad en su ciclismo, de tal forma que cada vez encontraba la forma de meter tiempo a un contrario diferente. Al final del camino, Froome tiene la máxima diferencia que ha tenido con el segundo durante toda la carrera.

Líder desde el tercer día

La carrera de Froome ha sido agotadora desde el punto de vista mental. No le importó coger el liderato el tercer día y obligarse a defenderlo durante 18 etapas en vez de mantenerse en un segundo plano hasta asestar un golpe definitivo.

Es una manera de correr estresante, sin momentos de relax, pero es su modo de competir. Froome no es un ciclista espectacular, pero destaca por ser metódico hasta límites insospechados.

Quizá le falte algo de instinto natural ya que su formación es heterodoxa. Creció en el ciclismo sudafricano y de ahí pasó al centro de formación de la UCI en Aigle (Suiza). Llamó la atención de Brailsford, el patrón del equipo, en los Juegos de la Commonwealth de 2006, por lo que debutó en profesionales viniendo desde ninguna parte. Eso, junto a su feo estilo, generó cierta desconfianza en su visión de carrera, pero lo cierto es que tampoco se le recuerdan grandes errores tácticos.

En toda su carrera en las grandes vueltas, Froome solo ha cedido un maillot de líder una vez, en el pasado Tour en la etapa de Peyragudes. Se lo quitó Fabio Aru, pero lo recuperó dos días más tarde y ya no lo volvió a perder.

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