Tour de Francia

Vittel, donde el agua es cristalina

El líder, Geraint Thomas, llega a la meta de Vittel descolgado tras sufrir una caída. / AFP

El establecimiento definitivo de los controles antidopaje en el ciclismo se inició en el Tour de 1968 en la ciudad que ayer acogió la meta

I. I.

El Tour llegó ayer a Vittel, famosa por su agua mineral. Y conocida también en el mundo del ciclismo porque en 1968 en el restaurante del Grand Hôtel se establecieron las bases de los controles antidopaje sistemáticos, inexistentes hasta ese momento. El 26 de junio, un día antes del prólogo, el médico del Tour, el doctor Pierre Dumas, reunió en el comedor de ese establecimiento -que hoy sigue funcionando- a los directores, comisarios y corredores para hacerles firmar un protocolo que instauraba los primeros controles antidopaje. La sensibilidad era alta en ese momento. El año anterior, Tom Simpson había fallecido en plena ascensión al Mont Ventoux, camino de Carpentras.

Contador, a punto de renovar por una temporada más

Alberto Contador (Trek) estaría a punto de renovar por una temporada más con su actual equipo, según informa L’Équipe. El madrileño, que barajó la posibilidad de retirarse al final de la presente campaña, seguiría en el pelotón hasta finales de 2018.

Las negociaciones empezaron en el Dauphiné y el acuerdo se confirmará oficialmente el lunes, aprovechando la primera jornada de descanso del Tour. En el actual contrato de Contador existía una opción de prórroga por un año.

El de Pinto ha llegado esta temporada al Trek, procedente del Tinkoff, donde tuvo una relación complicada con el propietario del equipo, Oleg Tinkov. Contador tiene 34 años y lleva en profesionales desde 2002.

Vittel es una ciudad balneario a pies de los Vosgos. Su agua mineral es hoy una marca internacional y uno de los patrocinadores oficiales del Tour. En aquella reunión de 1968 también intervino el director, Jacques Goddet. Utilizó palabras pomposas, de estadista. Era el genera De Gaulle de Tour: «Querido Tom Simpson. Tu muerte en el desierto pedregoso del Ventoux no va a ser en vano».

Una frase para la historia

Y pronunció una frase que haría fortuna en el ciclismo francés: «De un ciclista que no se dopa solemos decir que corre al agua clara. Consideremos como el más feliz de los presagios salir de esta villa, una reconocida estación termal». Desde entonces, el 'agua cristalina' es sinónimo de la pureza en la lucha contra el dopaje en Francia.

Como hoy, el Tour era omnipotente y no rechistó nadie. Ni el mismísimo Jacques Anquetil, por entonces presidente de la asociación de corredores y conocido defensor de dopaje. Pese a la buena voluntad, en aquella edición del Tour hubo un positivo, el de José Samyn por anfetaminas. Anquetil salió en su defensa. «Es inadmisible condenar a un profesional por tomar un medicamento con receta. No podemos privarle del pan».

Además, el prólogo en las calles de Vittel lo ganó Charly Grosskost, un corredor que había sido suspendido seis meses por dopaje en 1965 en su época amateur. La organización, para justificar la necesidad de los controles y que se podía hacer el Tour sin doparse, suavizó el recorrido, lo que no gustó a los periodistas de la época, que hasta organizaron una huelga para quejarse por lo aburrido de la carrera. Aquella edición la acabó ganando el holandés Jan Janssen.

Desde entonces, la lucha contra el dopaje en el ciclismo ha experimentado un avance inimaginable para los asistentes a aquella reunión en el Grand Hôtel de Vittel hace casi medio siglo. Hoy la carrera vuelve a partir de la ciudad balneario camino de la Planche des Belles Filles, la primera llegada en alto seria de este Tour de Francia.

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