EL VERDE, AL ROJO VIVO

Análisis

El equipo Sunweb descuelga a Kittel, gana la etapa con Matthews y le acercar al liderato de la regularidad. Maniobra redonda

TXOMIN PERURENA

Había pronosticado una cerrada disputa por el maillot verde. No andaba desencaminado. El Sunweb trabajó desde el principio para anular posibles escapadas, impuso un ritmo alto en la subida para descolgar a Kittel, mantuvo el ritmo para impedir que el alemán se reintegrara al pelotón y remató la faena con una victoria de etapa perseguida durante todo el día. En la recta de llegada el australiano se desplazó hacia la derecha, sobre todo después del saltito que dieron en el badén, pero ganó bien. Degenkolb dispuso de espacio suficiente para adelantarle. Por ese hueco Cavendish pasa atravesado, con la bici de lado. La remontada corrió a cargo de Boason Hagen. La raya, sin embargo, estaba allí.

Más peligrosas que ese movimiento me parecieron las curvas que había dentro del último kilómetro, cerca de la línea de meta, inapropiadas para un sprint. La organización debe cuidar esos detalles, sobre todo para jornadas en las que es previsible una llegada más o menos masiva. Michael Matthews se acerca a Kittel en la clasificación de un maillot verde que está al rojo vivo. También quiero subrayar la vuelta de Bouhanni al grupo después de quedarse descolgado en el puerto. Llegó a rueda de un compañero, autor de una persecución milagrosa. Invitaba a pensar en alguna acción antirreglamentaria, descartada por la presencia de un ciclista del Katusha al lado de los dos Cofidis. Al final, semejante esfuerzo fue en balde porque el velocista francés no pudo seguir el cambio de ritmo final del Sky.

Fabio Aru demostró su fortaleza en un momento crítico

Me llama la atención lo que cuesta arañar unos segundos y la facilidad con la que se pierden. Pese a la amplia información de la que se dispone hoy en día en los equipos, todavía hay días en los que te pillan sin papel. Fabio Aru pasó un momento crítico en el abanico formado por Sky. Por un instante, las imágenes de televisión mostraron al sardo del Astana descolgado unos metros, azotado por el viento de costado y a punto de perder la estela. Entró, lo que significa que está muy fuerte.

La exhibición de Luis Ocaña para llegar dentro del control

En mi época de corredor, teníamos verdadero pánico a los abanicos de belgas y holandeses. Era famosa la recta de Favareta, a la entrada de Cullera, en Valencia. Mis primeras prácticas con el viento de costado fueron en Benicasim con la selección amateur, a las órdenes de Gabriel Saura. En esas situaciones, la habilidad, la constancia, la visión y la colocación imperan sobre la fuerza. Ya como profesional con Fagor, recuerdo una etapa de la Vuelta a España en La Mancha. Ocaña se quedó descolgado en un abanico y tiró durante muchos kilómetros con la gente a su rueda... para llegar dentro del control. Se llevó tal paliza que en la meta no se tenía en pie. Tuvieron que cambiarle de ropa. No bajaba a cenar. Subí a llamarle y estaba tumbado en la cama, sin ducharse, roto. Las exhibiciones no se hacen solo para obtener victorias.

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