Los silbidos, casi lágrimas

Análisis

Froome recibió una injusta y sonora pitada por parte de unos aficionados franceses que estuvieron a punto de ver cómo Bardet perdía el puesto en el podio

TXOMIN PERURENA

La gente silbó a Chris Froome en el Vélodrome de Marsella tanto en la salida como en la llegada de la contrarreloj. Injusto a todas luces. Tengo por un señor a Chris Froome. Lo ha demostrado durante muchos años. No merece semejante trato. Lo que no esperaban de ninguna manera esos espectadores franceses que pitaron al maillot amarillo era que Romain Bardet, uno de sus ídolos, terminara a un segundo de quedarse fuera del podio. Los silbidos estuvieron a punto de tornarse en lágrimas.

Un cuarto puesto triste, pero a su vez esperanzador

Prefiero terminar a un minuto de mi objetivo que a un segundo. Lo digo por experiencia propia, por aquella Vuelta a España que perdí por catorce segundos en la contrarreloj del último día, en Donostia, en un velódromo de verdad, no como el de ayer. Y eso que tomé la salida consciente de que lo mismo podía acabar primero que cuarto y fuera del podio. Sin embargo, la carrera se me escapó por catorce segundos. A Mikel Landa se le marchó por uno, por un tiempo que bien pudo ganar en cualquier llegada con apretar y sufrir un pelín más. Pero si lo miramos desde fuera, estamos ante un cuarto puesto esperanzador. Aunque haya quien piense que no, que el salto al primer puesto del Tour es grande, toca vender ilusión. Estamos obligados a creer en el de Murgia después de una actuación tan convincente. Lo afirmo sin entrar en el tema de su trabajo en favor de Froome. Ha terminado a poco tiempo del vencedor de la prueba, a 2:21. Es un revulsivo para la afición vasca. Estamos ante el último fruto del equipo de casa, del Euskaltel, junto a Jon Izagirre. Es la cosecha de lo que se sembró en su día y tanto se echa en falta en la actualidad.

Bardet, a punto de ser víctima del Tour por eliminación

Cuando Jesús Loroño dijo que las carreras no acababan hasta la última raya, sabía de qué hablaba. Dábamos como ganador a Froome, incluso había motivos suficientes para que Sky reservara con antelación el restaurante para la celebración de París. De todas maneras, me remito a los hechos. Rigoberto Urán, segundo con todo merecimiento, tuvo que echar pie a tierra a pocos metros de la llegada. El propio Bardet, pese a ceder dos minutos, las pasó canutas en un par de curvas. Jonathan Castroviejo sufrió una caída, si bien pudo levantarse y completar el recorrido. Ha sido un Tour por eliminación en el que Bardet pudo ser la última víctima entre los candidatos a la victoria. Si cede un segundo más, la carrera se le habría ido al garete. Al margen del ganador Bodnar, cabe destacar el segundo puesto de un Kwiatkowski, al que otro segundo separó de la gloria. Como a Landa. El polaco, protagonista de un trabajo impecable durante toda la carrera y en todos los terrenos, ha sido una pieza importante en el Sky. No ha fallado ningún día.

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