Tour de Francia

Mikel Landa se queda a un segundo del podio

Chris Froome, con el maillot amarillo en el podio del estadio Vélodrome de Marsella / AFP

El ciclista vasco se queda a las puertas de superar a Bardet en el cuarto Tour para Froome

IÑAKI IZQUIERDO

«Se me ocurren varios sitios donde podía haber recuperado ese segundo». Mikel Landa (Sky) ha resumido el resultado de su Tour a bocajarro, igual que corre. El alavés no subirá este domingo al podio de París por esa mínima diferencia, después de firmar este sábado en Marsella una buena contrarreloj que a punto ha estado de bastarle para aprovechar el enésimo esperpento de Romain Bardet (AG2R) en la especialidad. El francés tenía un minuto y 13 segundos de ventaja sobre Landa y 22 kilómetros por delante. Ha perdido un minuto y 12 segundos.

Seguramente, Landa piensa en la contrarreloj de Düsseldorf el primer día. Llovía y no arriesgó. Perdió 1:08 sin inmutarse, despreocupado de la lucha por la general. No era asunto suyo y París estaba muy lejos. Bardet se dejó 51 segundos. Seguramente se acuerde de Peyragudes, cuando se quebró su líder, Chris Froome, y en la confusión quedó cuarto, a cinco segundos de Bardet, que sumó diez de bonificación. Y es muy probable que piense en la llegada al Izoard, cuando Froome le dio caza y se trajo a rueda a Urán y Bardet y en el sprint por el segundo puesto en francés bonificó con otros seis segundos. Landa ha cedido además 12 segundos en la recta final. Es posible que el de Murgia esté pensando en todo eso. Este domingo solo habrá bonificaciones en meta. En eso no puede pensar. El Tour ya está terminado.

Un segundo se pierde en cualquier esquina y una carrera de 3.500 kilómetros tiene muchos recovecos. Cualquiera de esos días pudo ser, pero era difícil saberlo. Salvo el día del Izoard, la lucha por el podio no era la suya, así que Landa no tenía motivos para preocuparse de perder un segundo arriba o uno abajo.

Pero es que incluso este sábado mismo ha podido ganar ese segundo extra. Porque nadie, ni él mismo, pensaba en serio que podía recuperar 1:13 a Bardet en 22,5 kilómetros. Nadie lo pensaba porque era imposible. Si llega a imaginar que se podía, le habría bastando con lanzarse con un poco más decisión de la rampa de salida, o con apurar un poco más en las dos curvas del Port Vieux, o con jugársela a todo o nada en el túnel de acceso al estadio Vélodrome. Cualquier detalle valía un segundo, que no es nada y es el podio de París.

Toda esa angustia ha sido posible gracias a la incompetencia de Bardet contra el reloj. Es una carencia terrible la del chaval de Brioude, para cualquiera que aspire a ganar una clasificación general de cualquier carrera, no digamos del Tour de Francia. No es arriesgado decir que Bardet bien pudo ser el último clasificado entre los ciclistas que han disputado la contrarreloj en serio.¡Ha acabado el 52! Entre su gregario Bakelants y Julian Vermote (Quick Step), que se ha pasado el Tour tirando en los primeros kilómetros de las etapas y está de vacaciones desde la retirada de Kittel. Ahí ha quedado Bardet pese a estar jugándose el podio del Tour.

Mikel Landa ha hecho una contrarreloj buena, sin más. Ha quedado el 15, lo que está muy bien pero a 45 segundos de Froome, al que aspira a derrotar un día en el Tour de Francia. El británico le ha sacado dos segundos por kilómetro. Rigoberto Urán (Cannondale), que ni se ha despeinado para despachar a Bardet del segundo puesto, ha metido 20 segundos al de Murgia. Ha sido una buena prestación la del alavés, pero para ganar el Tour aún deberá afinar en la modalidad, por mucho que la carrera francesa esté afeitando las contrarrelojes. Froome le ha metido 1:41 en esa especialidad en este Tour.

Pero sin ser un especialista ni bordarlo especialmente este sábado, ha estado a punto de hacer saltar la banca. Un vasco no pisa el podio del Tour desde que lo hizo Joseba Beloki en 2002, cuando fue segundo. El lazkaotarra había sido tercero en 2000 y 2001.

Probablemente, los únicos que creían este sábado de verdad que Landa podía hacer podio eran los responsables del AG2R, las personas que mejor conocen a Bardet. Los últimos días se los habían pasando discutiendo sobre el casco, diseñado en la universidad de Lovaina, o la bicicleta Factor, mucho mejor, decían, que la Cannondale de Urán y a la altura de la Pinarello del Sky. Hablaban de todo eso por no hablar de lo importante, claro.

Bardet ya había dado muestras de su incapacidad contra el crono en la Vuelta al País Vasco, sin ir más lejos. Quienes rondaban por la salida de la última etapa junto al campo de Ipurua no daban crédito a las dudas del francés con las dos cabras que tenía a su disposición, cada cual con mejor pinta que la otra. Total, que ha elegido una, ha perdido 2:33 en 27 kilómetros, ha sido el 50 y ha echado por tierra sus buenas cinco etapas anteriores.

Este sábado, las imágenes del francés en el túnel de vestuarios del Vélodrome de Marsella totalmente roto han sido la viva expresión de la impotencia, el agotamiento y la angustia. «Desde muy pronto me he dado cuenta de que no estaba en el partido, he hecho la crono solo por mentalidad. He tenido suerte».

El gesto de Landa ha sido más sereno. «Es una lástima, tras tantos kilómetros y finales en alto, no vas buscando ese último segundo, es mi falta de experiencia. Adiós al podio. Me da rabia, pero estoy contento porque ha ganado Froome, un compañero para el que he trabajado, y me siento en parte ganador»

Froome gana el cuarto

Mientras todo el dramatismo de un estadio Vélodrome semivacío -una decepción, y más después de que la organización anunciara en la previa un llenazo- se centraba en el tercer escalón del podio, Chris Froome aseguraba de forma convincente su cuarta victoria final en el Tour de Francia. Ha sido el más fuerte en el que posiblemente ha sido su Tour más difícil, gestionando diferencias mínimas desde el primer día. De hecho, se impone a Rigoberto Urán por menos de un minuto, 54 segundos. Es la diferencia más corta en sus cuatro Tours. El año pasado y en 2013 distanció en más de cuatro minutos a Bardet y a Quintana, respectivamente, y en 2015 el colombiano fue segundo a 1:12.

A los 32 años, sus cuatro Tours colocan a Froome solo por detrás de los cuatro grandes de la carrera, los que han ganado cinco ediciones: Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Deja atrás a Philippe Thys, Louison Bobet y Greg Lemond, que ganaron tres.

Froome, salvo que este domingo en París imite a Merckx y a Hinault y se dé el gustazo de ganar en los Campos Elíseos, se adjudicará el Tour sin llevarse ninguna etapa, algo que no sucedía desde 2006, con Pereiro, y desde 1990 con Lemond.

El corredor británico, que con su feo estilo confunde a los aficionados y a la crítica, ha demostrado una vez más su versatilidad, su facilidad para adaptarse al medio. Ha ganado un Tour sin apenas crono en el que no ha sido superior en montaña, igual que el año pasado lo ganó bajando cuando todo el mundo creía que bajaba mal. Los dos primeros los ganó por aplastamiento.

Solo le queda un Tour para incorporarse a la aristocracia absoluta de este deporte, junto a los intocables. En 2018, además de a Landa -que, previsiblemente cambiará de equipo para «no ser segundo de nadie»- se encontrará con Tom Dumoulin (Sunweb), el ciclista del futuro. Volverá a ser favorito, porque maneja todas las claves. Landa tiene un año para afinar.

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