sky puede reservar restaurante

ANÁLISIS

El equipo Super U tuvo que suspender la fiesta organizada en París para celebrar la supuesta victoria de Fignon en el Tour de 1989. No creo que se repit

TXOMIN PERURENA

Aunque parecía el hombre más rápido de la escapada, Boasson Hagen se jugó el todo por el todo a tres o cuatro kilómetros de la línea de meta. Atacó junto a Arndt y les vino de maravilla tomar por la derecha una rotonda. Habitualmente, las distancias suelen ser iguales por un lado que por otro, pero no era el caso. Boasson Hagen y Arndt salieron veinte metros por delante. El noruego pegó otro acelerón para dejar atrás al alemán. Llama la atención que no esperara al sprint. Debió sentirse el más fuerte de todos y decidió asegurar. Bien hecho.

Como Janssen y Van Springel en el Tour de 1968

Pocas veces he conocido una contrarreloj final del Tour a la que se llega con diferencias tan cortas en la general. Las dos más parecidas a esta son la de Janssen y Van Springel en 1968, y la más reciente entre Lemond y Fignon en 1989. Recuerdo otro desenlance entre Armstrong y Ullrich en una de las siete ediciones ganadas por el estadounidense. Llovía, el alemán arriesgó sobre un suelo resbalaldizo y acabó en el suelo, tras lo que el americano levantó el pie para asegurar. En el caso de Janssen y Van Springel, ninguno de los dos era un gran especialista. Se la jugaron el último día, en una contrarreloj de 55 kilómetros. El holandés ganó la etapa y la general final. La más recordada, sin duda, es la de Lemond y Fignon, en los Campos Elíseos. Los responsables de Super U, el equipo del francés, habían organizado una cena-fiesta en un restaurante. Lemond apareció con el manillar de triatleta, desconocido hasta entonces en el mundo profesional, y dio la vuelta a la tortilla. Yo dirigía entonces al Caja Rural y regresaba al hotel en el coche del equipo convencido de la victoria de Fignon. Paré en un semáforo y otro director me lo comunicó de ventanilla a ventanilla. No me lo creía.

Froome ha tenido solo 250 metros malos en tres semanas

Sirvió de escarmiento, pero considero que Sky puede reservar tranquilamente restaurante para celebrar mañana la victoria. Salvo percance o anomalías, Froome es el gran favorito. Solo ha tenido 250 metros de debilidad en veintitrés días. Los de la llegada a Peyragudes. Alguno dirá que ni siquiera ha atacado. Le recordaría que en la edición del año pasado solo lo hizo en el descenso del Peyresourde y en aquel abanico donde acompañó a Sagan. Pienso que controla la carrera.

Mikel Landa no debe descartar subir al podio

Acostumbrados a cronos más largas, 22 kilómetros pueden parecer pocos. Pero es una distancia reseñable. Mikel Landa está a poco más de un minuto del podio y debe confiar en su buen momento para aspirar a mejorar una posición en la general, sin olvidarse de que tiene justo detrás a Aru. Insisto en que estamos en un Tour de eliminación y tampoco me extrañaría del todo una mala tarde de Bardet o Urán, mejor contrarrelojista que el francés. Excluyo de esa pelea a Froome.

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