TOUR FRANCIA

¿Puede ganar Kittel ocho etapas?

La carrera recorrió los bellos parajes del Perigord. / AFP
La carrera recorrió los bellos parajes del Perigord. / AFP

El alemán vuelve a demostrar una superioridad apabullante en el sprint y logra su cuarta victoria

IÑAKI IZQUIERDO

Después de mostrar semejante superioridad -más que ganar un sprint Marcel Kittel (Quick Step) descolgó ayer al pelotón en la llegada de Bergerac- debe de ser inevitable sentir que no hay límites, de que uno es invencible. Entonces, por la noche en el hotel, cuando se vuelve a repasar en el libro de ruta las etapas que quedan los dedos empiezan a contar solos. ¿Cuántas más? ¿Cuántas victorias más? ¿Cuántas etapas pueden caer en el zurrón? La de ayer fue la cuarta. ¿Cinco? ¿Seis? ¡¿Siete?! ¡¡¡¿Ocho?!!!

Ganar cuatro etapas en el mismo Tour es un enorme éxito, pero no algo extraordinario. Había sucedido los cuatro años anteriores. El mismo Kittel lo hizo en 2013 y repitió en 2014, cuando Vincenzo Nibali ganó otras cuatro. En 2015 fue André Greipel el autor del póquer. Y en 2016, Mark Cavendish.

El repaso de anoche al libro de ruta, encendido por la euforia, a Kittel le transportó directamente al olimpo. Pasó la primera página y vio la etapa de hoy: Eymet-Pau. Llana: cinco. Luego, dos de Pirineos: nada. Cinco. El sábado, media montaña: cinco. El domingo, lo mismo: cinco. El lunes, de Le-Puy-en Velay a Romans-sur-Isère. Ideal: seis. A continuación, dos de Alpes: seis. El viernes 21, meta en Salon-de-Provence. El salón de mi casa: siete. La crono, nada, y París, Champs-Élysées, Champs-Élysées: ocho.

¿Es la ensoñación de un loco, la visión de un iluminado o es verdad que Marcel Kittel puede ganar ocho etapas en este Tour? Desde luego, parece imposible. Todo tendría que salirle a pedir de boca, no tener ninguna caída, no llegar fuera de control ningún día de montaña, que su equipo fuera capaz de sujetar la carrera y que ninguna fuga llegase a meta y, además, que él mismo se impusiera siempre a sus rivales en la recta final. Pero es tal su superioridad, que ya se empiezan a desempolvar los libros de historia, por si acaso.

Una barbaridad así, ganar ocho etapas en el mismo Tour, solo se ha producido cuatro veces en la historia. Por supuesto, Eddy Merckx lo consiguió. No una, sino dos veces, en 1970 y 1974. En ambas ocasiones ganó la general. También el gran Freddy Maertens sumó hasta ocho en 1976. Un año después, el belga ganó 13 etapas de la Vuelta a España, más la general. Y para encontrar al tercer ganador de ocho etapas en el mismo Tour hay que irse hasta la Europa de entreguerras. Charles Pelissier lo hizo en 1930.

Parisino, era el menor de los cuatro hermanos Pélissier, Jean, Henri y Francis. El mayor cayó en la I Guerra Mundial y los otros tres fueron ciclistas. Todos ganaron etapas y todos fueron líderes del Tour. Henri y Francis eran de armas tomar y mientras corrían mantenían una lucha a brazo partido con la organización del Tour, por la dureza de las etapas y la intransigencia del reglamento, que convertían la carrera en algo inhumano. «Nos tratan como bestias en un circo». En 1924, Henri, ganador del Tour anterior, se retiró como protesta y concedió una entrevista al periodista Albert London en una cafetería de Cherburgo. Enviado especial de Le Petit Parisien, el cronista publicó el relato de la conversación al día siguiente y tituló: «Los forzados de la ruta». La expresión da en la diana, hace fortuna y a día de hoy sigue vigente.

Charles Pelissier era el menor de la familia. Pertenecía a otra generación y no tenía ese espíritu combativo de sus hermanos, pero sí su talento. Con éxito entre las aficionadas, su especialidad era el sprint, mucho menos sacrificado que el oficio de escalador.

«Todo es posible»

Es la historia del Tour y Kittel, el hombre de los frenos de disco, la está mirando de frente. La de ayer es su victoria número 13 en la ronda francesa. Cuatro en 2017, 2014 y 2013 y una en 2016. Este es su quinto Tour. Si quiere superar su marca y acercarse al récord, lo primero que necesitará es terminar la carrera. Lo ha hecho en tres de sus cuatro participaciones anteriores. Solo abandonó en 2012.

Kittel tiene 29 años y suma 85 victorias en su carrera profesional. Esta temporada lleva 13. Nada más cruzar la meta, el alemán explicaba que «este Marcel está más fuerte que nunca, no me he sentido antes tan bien, eso me da mucha confianza. He logrado hacer la preparación perfecta y eso hace que este Tour sea diferente para mí. Me siento bien, en forma, tengo la confianza necesaria y un equipo que me ayuda mucho. Espero las próximas etapas, y sobre todo la de mañana (hoy), en la que puedo batir mi récord de victorias en el Tour. Ni siquiera puede decir lo orgulloso que estoy de ganar cuatro etapas en diez días. No ha sido fácil, había que estar en la buena posición».

Pese a esta concesión a sus rivales, lo cierto es que el triunfo fue muy fácil para Kittel. Si el otro día batió por seis milímetros a Boason Hagen (Dimension Data), ayer sacó dos bicis a John Degenkolb (Trek). En lo que va de Tour, solo le ha batido en un sprint Arnaud Démare (FDJ), y el campeón de Francia ya está fuera de carrera.

La victoria resultó sencilla ayer para Kittel, pero el panorama puede cambiar de forma importante a partir de hoy. Hasta ahora, el resto de equipos con sprinters han colaborado en cabeza de pelotón para amarrar la carrera, pero ya no tiene sentido seguir manteniendo las formas y es previsible que esa cooperación desaparezca. Ayer, el Lotto de Greipel trabajó, pero su inferioridad es tan manifiesta que no parece que tenga demasiada autoridad para volver a mandar a sus hombres a trabajar, al menos de forma intensa y desde lejos. Será Quick Step el que deba llevar el peso y asumir el desgaste.

Bouhanni, sancionado

La superioridad de Kittel es la frustración de sus rivales. Como Nacer Bouhanni (Cofidis), que no las huele en las llegadas -ayer fue sexto- y fue sancionado con un minuto y 200 francos suizos por golpear a un corredor del Quick Step en la preparación del sprint a siete kilómetros de meta. «Me faltan piernas», asumió en la llegada.

Hasta la recta final, la etapa fue de transición. Las diferencias se mantienen intactas en la general, y Froome mantiene 18 sobre Fabio Aru (Astana) y 51 respecto a Romain Bardet (AG2R).

Hoy el Tour llega a Pau, en otra jornada donde el único enemigo a la vista es la distancia. De nuevo, más de 200 kilómetros, sin más dificultad que una cota de cuarta categoría. Se espera una escapada de salida y una nueva llegada al sprint. ¿La quinta de Kittel?

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