EL PARTIDO COMUNISTA

LUCA CORSI

Antes de irme del Tour, algo que puede pasar en cualquier momento, quiero hacer un homenaje a Eddy Merckx. Tengo tres opciones: ganar ocho etapas, ganar el Tour o sprintar en una pancarta del Partido Comunista. Me cuesta decidirme, pero elijo esta tercera opción.

Cuentan que en uno de sus cinco Tours triunfantes estaba arrasando con todo. Ganaba etapas, iba líder por una minutada, pasaba primero por todos los puertos, tenía el maillot verde y, un día, al entrar en un pueblo divisó una pancarta que no estaba en el libro de ruta. Le dio igual, atacó al pelotón y solo al pasar por debajo vio que obedecía a una protesta del Partido Comunista por las condiciones laborales en una fábrica de la zona.

Acudo a Guillaume Martin, corredor del Wanty, que es un intelectual. Es filósofo, el tío. Le cuento mi idea y le pregunto a ver dónde cree él que puede haber una protesta para que yo pueda hacer mi homenaje. Tú piensas que de las tres opciones que tenías has elegido la más fácil, ¿no?

Hombre...

Pues no te creas. Ten en cuenta que para sujetar una pancarta necesitas al menos a dos personas, una a cada lado. Y eso, en estos tiempos, es mucha gente.

Pero el chaval aprovecha y me da una conferencia. Se ve que sus compañeros de equipo, después de dos semanas de Tour, ya se escapan cuando le ven venir por si se pone a hablar de Nietzsche. Me explica que el Partido Comunista francés fue una de las cunas de la intelectualidad occidental, y cita a André Breton, Paul Eluard, Louis Aragon, Jean Paul Sartre... Y Picasso, añade, para que yo conozca a alguno, supongo.

El chaval le pone interés, pero se me hace cuesta arriba su mitin. Me da vergüenza cortarle y decirle que la quinta internacional no me interesa gran cosa y que solo quería el nombre de un pueblo, así que aprovecho el primer puerto, un tercera, para fingir que voy echo polvo. Hago como que me quedo y empiezo a resoplar. Pero tengo un nombre. Eddy Merckx tendrá su homenaje.

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