TOUR FRANCIA

El molinillo de Charly Gaul

Los ciclistas utilizan desarrollos más ligeros que hace unos años.
Los ciclistas utilizan desarrollos más ligeros que hace unos años. / EFE

El uso de desarrollos muy cortos se ha generalizado en los últimos años. Chris Froome monta en su bicicleta un plato pequeño de 36 dientes, el más utilizado, y un piñón grande de 32, menos habitual

IÑAKI IZQUIERDO

A Charly Gaul, ganador del Tour de 1958, le llamaban el 'Molinillo' porque utilizaba los desarrollos más pequeños del pelotón. Tiraba de un 47x25 en los puertos. Con cada pedalada avanzaba 3,95 metros. Ayer, 59 años después, Chris Froome (Sky) metió un 36x32, una multiplicación que supone un recorrido de 2,38 metros por pedalada. Otro mundo.

La evolución de los materiales ha sido clave en este cambio, así como la aportación del hoy proscrito Lance Armstrong, el primero en utilizar desarrollos tan ligeros, en cambiar la fuerza por la cadencia. El americano demostró que no hacía falta mover tanto desarrollo para ir rápido en los puertos y poco a poco todo el pelotón adoptó esa forma de pedalear.

Alberto Contador (Trek) es otro de los paladines del molinilllo. En este Tour ha solido montar un 36x30 (2,53 metros por pedalada). El rey de la montaña, Warren Barguil (Sunweb), utiliza desarrollos parecidos, 36x28 (2,74 metros). Y así, todo el pelotón.

Lo que se consigue con un pedaleo más ligero es «disminuir la tensión muscular y mejorar la circulación de la sangre y, en consecuencia, el aporte de oxígeno», explica Fred Grappe, entrenador del FDJ. Durante el periodo 2004-2008, dentro de lo que se conoció como proyecto Gipuzkoa-Moyua, Jon Lasa y Félix Ugalde trajeron a Grappe a Donostia para que hablase de este tema a técnicos y corredores de Gipuzkoa, entre otros. Hoy en día Grappe es una de las referencias mundiales en trabajo e investigación en el ciclismo.

Los nuevos materiales permiten el juego con estos desarrollos, ya que las bicicletas van equipadas con dos platos y once coronas atrás, lo que da mucha variedad a los ciclistas para elegir la combinación más adecuada. Antiguamente tenían muchos menos piñones a su disposición y no tan grandes, lo que llegados a un punto de dureza en los puertos solo quedaba tirar de fuerza. La máxima expresión de esta forma de pedalear, atrancados, fue la subida de Bjarne Rijs a Hautacam en 1996. Ayudado por la EPO, el danés subió todo el puerto en plato grande.

La frecuencia de pedaleo no es un asunto que dependa del uso de sustancias ilegales, puesto que Armstrong fue el padre del molinillo y todas sus victorias en el Tour están anuladas por dopaje.

«La clave es la velocidad»

Félix Ugalde explica que «la clave de todo es la velocidad. Eso no ha variado desde los inicios del ciclismo. Se trata de ir más rápido. Luego, hay una evolución tecnológica. Al principio, había que darle la vuelta a la rueda para cambiar el desarrollo. En la época de Txomin Perurena utilizarían un 42x21, con cinco piñones, y desde entonces la evolución ha sido constante».

Los nuevos desarrollos, explica Ugalde, permiten una mejor «gestión del esfuerzo. Se trata de ir rápido, sí, pero el mayor tiempo posible. Antes, con los desarrollos más cortos, se veía más fluctuación en el rendimiento. Ahora, no tanto, porque la relación frecuencia-potencia es más adecuada. Más velocidad, menos desgaste muscular y la posibilidad de mantenerlo más días. Por ejemplo, la forma de correr de Rijs acarreaba un desgaste muscular terrible».

A partir de 1996-97, la selección de Gipuzkoa empleó el novedoso potenciómetro SRM. «La prioridad no era el trabajo por vatios sino que entendiesen la importancia de la gestión del esfuerzo derivada de la aplicación de fuerza, en base a la frecuencia de pedaleo».

Los nuevos desarrollos permiten ser más eficiente energética y muscularmente. Si llega a saberlo Charly Gaul...

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