Tour de Francia

¿Quién manda en el Tour?

Froome, Aru y Bardet llegando a meta en las calles de Foix.
Froome, Aru y Bardet llegando a meta en las calles de Foix. / AFP

Froome mejora, Mikel Landa se coloca quinto a un minuto y el Tour queda más abierto que nunca

IÑAKI IZQUIERDO

El Tour parecía una carrera de juveniles. Una etapa de cien kilómetros, todo el mundo ataca a todo el mundo, no hay jerarquías, cualquiera se ve ganador y se corre sin mirar atrás. Mañana será otro día. Nunca doscientos metros habían condicionado tanto un Tour. La debilidad de Chris Froome (Sky) en la recta final de Peyragudes ha alterado el guion hasta tal punto que es imposible saber quién está al mando de la carrera.

Desde luego, el Sky ya no. Sin la flojera de su líder la víspera, la etapa de este viernes habría sido una carrera rapidísima de Saint-Girons a Foix, conducida por los gregarios de lujo del equipo inglés. Nadie habría osado moverse. Lo que ha sucedido, en cambio, es que el propio Sky, en vista de las dudas de su líder, ha cambiado su manera de correr. En sus ocho años en el pelotón profesional, sobran dedos en una mano para contar las veces que han metido a alguien en una escapada. Hoy han filtrado a dos: Mikel Landa y Michal Kwiatkowski. Dos pájaros de cuidado. Para meter presión al líder, Fabio Aru (Astana), que a falta de compañeros de equipo ya parece haber establecido relaciones diplomáticas para contar con apoyo exterior.

Pero con ser raro ver a gente del Sky de aventura por delante, más extraño ha sido aún la sinfonía de ataques a la que tuvo que asistir Froome. Gente que no se habría movido de ninguna manera en condiciones normales, ha pasado a la ofensiva tras los sucesos de Peyragudes. Daniel Martin (Quick Step), Simon Yates (Orica)... además de Quintana (Movistar) y Contador (Trek), con permiso para luchar por la etapa.

No se movieron ni Aru ni Bardet (AG2R), pero todas las subidas resultaron muy nerviosas, sin la paz que solía imponer el Sky con su ritmo insoportable. Llegaron todos los favoritos juntos a la meta bajo el castillo de Foix, pero el equilibro es frágil. Amenaza con romperse para cualquier lado.

Froome, ganador: Landa...

En la meta ganó Barguil (Sunweb), escapado con Quintana, Contador y Mikel Landa, pero el vencedor de la jornada es Chris Froome, que salvó un día crítico y lo hizo de forma solvente. La etapa tenía mucho peligro para él tras los problemas de la víspera. El kilometraje abocaba a una jornada de locura, a tope desde la salida, justo lo que peor le puede venir a alguien en crisis. Froome ha demostrado su talla de campeón. Si atravesaba problemas, no los ha dejado ver. Si sufrió algún momento de crisis, se lo ha ocultado a sus rivales. Y les ha atacado en el último tramo del último puerto, un ataque puramente simbólico. No iba a ninguna parte, pero necesitaba decir que sigue en la pelea. Lo dijo.

Contador y Landa durante su escapada, Barguil entra vencedor y Quintana tira de Kwiatkowski. / AGENCIAS

Sin embargo, este gesto, necesario, no borra la evidencia de que el Tour ha cambiado. Froome no ha sufrido pero ya no es capo de la carrera. No gobierna el desarrollo de las etapas ni su equipo hace marchar en fila al resto. Este viernes ni siquiera ellos marcharon juntos. Landa por delante, él en medio y los demás detrás.

Mikel Landa se metió en la escapada y avanza hasta el quinto puesto en la general, a 1:05. ¿En qué posición deja eso al Sky? ¿Tiene dos bazas? Hubo momentos en que Landa tiraba delante y Kwiatkowski -que se dejó caer en el último puerto- detrás. Tensión.

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Un detalle más que confirma que el Tour es ahora una carrera imprevisible, abierta, con los cuatro primeros en 35 segundos y seis corredores en menos de dos minutos. Una situación cercana a lo ingobernable, una fiesta para el aficionado.

La clasificación general no parece la del Tour. En Francia, lo habitual es un patrón que gestiona su renta, bien como un tirano que no deja ni las migajas (Merckx) o bien como un rey bueno (Indurain) que reparte dádivas entre sus súbditos, en forma de etapas y maillots de colores que no sean el amarillo.

Parece el Giro, con mucha gente en el lío y peligros en cada esquina, con todo siempre listo para una conspiración. Con un líder que no puede dormir tranquilo ni sentarse a cenar dando la espalda a la ventana. Donde cada mañana hay un titular incendiario en los periódicos y nada es lo que parece.

Pero estando en Francia, habría que decir que la carrera está para Luis Ocaña o para Fede Bahamontes. Para un ciclista de esos capaces de cualquier cosa, de lo mejor y de lo peor, de todo o nada. De machacar a un líder por puro placer. De destrozar la carrera y pararse a comer un helado o de atacar bajando en medio de una tormenta infernal teniendo siete minutos de ventaja en la general. De ganar un Tour o chocar contra una roca y perderlo.

Quintana, momento crítico

Mientras los favoritos de la general se medían, por delante marcharon Alberto Contador y Nairo Quintana, en una imagen de fin de ciclo. Dos grandes a la caza de etapas.

El colombiano atraviesa un momento crítico en su carrera. Talento desbordante, el colombiano se presentó al gran público en la Vuelta al País Vasco de 2013, con 23 años. Ganó. Los entendidos sentenciaron: este chico ganará el Tour.

Debutó en Francia y maravilló. Acabó segundo pero tuvo contra las cuerdas a Froome, cinco años mayor, hasta el último día. Un año después, en una maniobra con el sello de Eusebio Unzue, el colombiano no fue al Tour. Corrió el Giro y lo ganó. Era el paso previo necesario antes del asalto a la carrera fetiche del equipo. Estaba preparado para el gran salto.

No ha conseguido darlo. Ganó la Vuelta a España el año pasado y no se baja del podio en ninguna de las grandes vueltas que corre. Su nivel es brutal, pero cuatro años después de aquel primer Tour sigue sin poder derribar el muro de Froome. El sueño amarillo con que tanto le presiona Colombia no termina de concretarse. Hoy hizo una subida primorosa al Mur de Péguère que permitió a sus incondicionales soñar con una cabalgada épica por los Alpes. Desde luego, si alguien puede hacer algo así es él, pero aunque lo consiga este no será su Tour.

Tampoco el de Contador, que animó la etapa con su escapada. Más allá de filias y fobias, su forma de correr es espectacular. Sin ninguna opción en la general va a buscar el espectáculo y el triunfo, probablemente en este orden.

La etapa se decidió de forma lógica. De los cuatro destacados, Landa, Contador, Quintana y Barguil, solo el francés tiene punta de velocidad. Solventó el sprint sin problemas. Por detrás llegó la cuadrilla de la general, mirándose de perfil. Aquí nadie se fía de nadie. Aquí no manda nadie.

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