El lance de curro

Llevamos diecisiete etapas y nadie ha protagonizado esa acción genial y decisiva que deje la general sentenciada. Esperemos que llegue hoy en el Izoard

TXOMIN PERURENA

No soy taurino, pero tengo entendido que había aficionados que recorrían todas las plazas donde actuaba Curro Romero con la esperanza de ver algún día un lance de capote del maestro de Camas. No ya una faena, ni siquiera un quite. Se conformaban con un pase. Faltan tres días para que acabe el Tour y, aunque hemos visto etapas interesantes, falta esa acción magistral, ese ataque definitivo. Nadie ha protagonizado de momento esa arrancada que marque la diferencia y doblegue a los adversarios. Puede llegar esta tarde en el Izoard. Confiemos. Asistimos a una carrera de eliminación en la que nadie se distingue por arriba. Sin embargo, cada día hay un aspirante que cede tiempo. En el Galibier le tocó a Aru, más en el descenso que en la subida. Mantengo mi fe en el italiano, pero reconozco que le habrá afectado moralmente verse distanciado en su terreno. Aceleró Bardet en dos o tres ocasiones. Fue la única maniobra ofensiva de cierta entidad. Los aspirantes al podio en París miden las pocas fuerzas que conservan. La llegada hoy al Izoard, con final en la cima, puede permitir atacar sin tantos reparos porque no quedará terreno para reorganizarse ni para trabajar en colaboración con otros. Veremos si a Bardet le sientan bien los consejos del presidente Macron, cuya presencia en carrera confirma la importancia del Tour y del ciclismo para Francia. Yo he visto a Mitterrand en la París-Niza.

Actitud irreprochable de Alberto Contador

Que un antiguo ganador del Tour demuestre semejante carácter es digno de aplauso. En su misma situación, cualquier otro corredor de esa entidad habría tomado las de Villadiego. Atacó de lejos apoyado en sus compañeros de equipo. Su ascensión a la Croix de Fer fue la más rápida de la historia del Tour, lo que dice mucho a su favor. Quintana no pudo seguirle. El colombiano es el Guadiana de este Tour, aunque pasa más tiempo sumergido que sobre la superficie. Penalizado por una avería que le obligó a cambiar de bici, Contador pagó el esfuerzo. Dio calor y color a la etapa, aunque se topó con un Roglic que confirmó todo lo bueno apuntado en la última Vuelta al País Vasco, donde venció en dos etapas. El esloveno es otro ejemplo de practicante de otro deporte, en este caso saltos de esquí, que se pasó al ciclismo después de que le recomendaran montar en bicicleta para recuperarse de una lesión.

Cuánta razón tenía Jesús Loroño con la última raya

Una caída impidió a Kittel seguir con la lucha de titanes que mantenía con Matthews por el maillot verde. Después de cinco victorias de etapa, de luchar por los puntos, de hacer una gran carrera... Nadie está a salvo de los accidentes. Ni el maillot amarillo, ni los hombres de la general, ni los líderes de las distintas clasificaciones, ni el farolillo rojo. Cuánta razón tenía Jesús Loroño cuando decía aquello de que la carrera no acaba hasta la última raya.

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