Tour de Francia

Froome abre la caja de los truenos

Bardet celebra su triunfo ante Urán y Aru/AFP
Bardet celebra su triunfo ante Urán y Aru / AFP

El británico exhibe su debilidad, pierde el liderato a manos de Aru y el Tour cambia de guion

IÑAKI IZQUIERDO

Chris Froome (Sky), el hombre que nunca había perdido el maillot amarillo, ha abierto este jueves las puertas de lo desconocido. La caja de los truenos. La caja de Pandora. En el repecho final de Peyragudes, cuando todo parecía bajo control, cuando Mikel Landa conducía a su líder sin inmutarse, ha ocurrido lo inesperado. Froome se ha quebrado. Ha intentado salir a la rueda de Fabio Aru (Astana) y en 200 metros ha perdido la etapa, el liderato y la autoridad.

El Tour cambia de guion, porque el líder es vulnerable y todo el mundo lo ha visto. Froome afronta la situación más delicada de su carrera en Francia. Y la etapa de este viernes no ayuda, precisamente, a serenar los ánimos. Cien kilómetros con tres puertos de primera anuncian una jornada frenética, a tope desde la salida, justo lo que peor le puede venir a un corredor que ha mostrado debilidad. Jornada crítica para Froome, que va a necesitar toda su inspiración, todo su talento y a todo su equipo para que lo de ayer en Peyragudes quede en un susto.

Bardet gana en Peyragudes y presenta una candidatura creíblepara aspirar a lo máximo

Froome necesita huir de los Pirineos, pero le esperan Latrape, Agnes y el Mur de Péguère, con tres kilómetros finales de infarto. Hasta ahora, en Francia nunca se ha enfrentado a una situación así, a una merma de su autoridad sobre la carrera tan evidente.

Fabio Aru, que ya sabe lo que es ser líder de Giro, Tour y Vuelta -el cuarto italiano en conseguirlo tras Gimondi, Moser y Nibali-, ha abierto este jueves la ventana en Peyragudes y por ahí se ha colado Bardet (AG2R) para ganar la etapa. Pero también han pasado Aru, Urán (Cannondale), Landa, Meintjes (UAE) y Daniel Martin (Quick-Step), todos por delante de Froome.

Queda mucha carrera y el británico es segundo en la general a solo seis segundos del campeón de Italia. Sin embargo, el viejo libreto del ciclismo alerta del peligro de una crisis como la que ha sufrido este jueves. No sería la primera vez que un detalle de debilidad anuncia el principio del fin de una era. No suele ser fácil recuperarse una vez que se muestra fragilidad y un día de flojera no suele ser el anuncio de una recuperación sino más bien de más y mayores problemas.

Siempre es demasiado pronto para enterrar a un campeón y Froome lo es. Ha ganado tres veces esta carrera, solo tiene seis segundos de desventaja y dispone del equipo más fuerte del Tour, de largo. Este jueves han dominado la etapa y todo conducía a un ataque final de su líder, buscando el mismo efecto devastador que causó en sus triunfos anteriores, en Ax 3 Domaines o en La Pierre de Saint Martin. El propio equipo Sky se había encargado de airear la víspera en Pau que Froome atacaría. Es obvio que no hubo nada táctico en su retraso este jueves en la línea de meta. No ha regalado el maillot amarillo, lo ha perdido con todas las de la ley.

Bardet, reforzado

Fabio Aru es el nuevo líder de la carrera. El sardo es el autor del ataque más convincente de lo que va de Tour, el que le dio la victoria en La Planche des Belles Filles. Este viernes saldrá de amarillo y ya no quedan dudas sobre su condición de favorito.

La etapa ha sido para Romain Bardet, que ha salido muy reforzado de la jornada. Se le ha visto cómodo todo el día, ha respondido con facilidad a la arrancada de Aru y ha ganado con ventaja. Parece que la presión de tener a toda Francia encima no le pesa, sino todo lo contrario. Le da alas. El traje de héroe nacional parece hecho a su medida y si los titulares incandescentes de la prensa gala de este jueves no le nublan la vista su candidatura a lo máximo será creíble.

La etapa de este viernes,cien kilómetros y tres puertos de primera,es una trampa peligrosa

A los 26 años y toda su carrera en el AG2R, al ciclista del Alto Loira le señalan como sucesor de Bernard Hinault. Es lo que va a leer este viernes en todos los periódicos en el desayuno. El ‘Caimán’ es el último francés que ha ganado el Tour, y el último lo logró en 1985, hace 37 años. Eso son palabras muy grandes, una presión capaz de aplastar a cualquiera. Y ha aplastado a unos cuantos: Jean-François Bernard, Charlie Mottet, Luc Leblanc, Richard Virenque...

El palmarés de Bardet no es amplio, pero sí revela una fijación: el Tour. Ha ganado etapas en las tres últimas ediciones (en todas acabó en el top 10 de la general) y salvo en su temporada de neoporofesional lo ha corrido siempre, desde que tenía 23 años. Su carrera es el Tour. Fuera de la gran ronda de julio, solo tiene victorias en Tour de l’Ain, La Drôme Classic y una etapa del Dauphiné.

Dos escuelas

La jornada de este viernes es perfecta para Aru y Bardet, dos corredores crecidos en dos de las mejores escuelas clásicas del ciclismo, la francesa y la italiana. Han recibido, por tanto, enseñanzas muy diferentes, pero tienen algo en común: su carácter ofensivo. Los dos atacan en cuanto pueden. Y eso es justo lo que menos le interesa ahora a Froome, que pagaría por tener este jueves una etapa llana o enfrentarse a unos rivales más conservadores.

El líder del Sky ha abierto este jueves una puerta y las consecuencias son imprevisibles. Perdió su condición de invencible y el efecto moral que ello tenía sobre sus rivales. Como pasa siempre, en el deporte y en la vida, cuando el gigante tiene pies de barro aparecen adversarios que hasta ese momento no se atrevían ni a mover un músculo. Ahora hay barra libre para atacar.

Pero Froome, evidentemente, va a vender cara su derrota. Sigue siendo un adversario temible, maneja multitud de recursos, es inteligente en carrera, tiene ambición y su equipo le acompaña. Este jueves, tal como ha ido la etapa, Mikel Landa podía haber ganado con cierta facilidad. Pero se ha sacrificado por Froome y ni siquiera lo ha intentado. La disciplina del Sky es implacable y así va a seguir. Contra ese equipo y ese líder no se puede cometer ni un error.

Quintana, sin opciones

La etapa de este jueves ha dejado una victima, que ha sido Nairo Quintana (Movistar). Su resurrección no se ha producido y mediada la ascención al Peyresourde se ha quedado. El colombiano ha llegado a más de dos minutos y ha enterrado todas sus opciones. De todas formas, ha llegado a meta antes que Alberto Contador (Trek), que ha cedido a pocos metros de la cima y se ha venido abajo.

Para Quintana, la temporada ha terminado, después de Giro y Tour. Con 27 años, la ronda gala se le sigue resistiendo de forma pertinaz. El madrileño aún debe desvelar su futuro, si continúa un año más o cuelga la bici. Dos de los grandes de los últimos años no entrarán en el juego de la victoria en este Tour, que puede ser cosa de tres. ¿O ya solo de dos?

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