TOUR FRANCIA

Froome 2017: la victoria de un gestor

Chris Froome, sonriente en el podio de París.
Chris Froome, sonriente en el podio de París. / REUTERS

El británico ha demostrado habilidad para manejar una carrera ajustada

IÑAKI IZQUIERDOSAN SEBASTIÁN.

Los números del Tour 2017 ratifican lo que los aficionados han apreciado a simple vista: la cuarta ha sido la victoria más estrecha de Chris Froome (Sky), y no solo porque la distancia con el segundo (Rigoberto Urán se clasificó a 54 segundos) haya sido la más corta de todos sus triunfos, sino porque la mayoría de parámetros dibujan una realidad similar. Ha sido una carrera muy ajustada.

Hasta el domingo, la victoria más corta de Froome era la de 2015, cuando sacó 1:12 a Nairo Quintana (Movistar). El colombiano era el único ciclista que había logrado clasificarse a menos de cuatro minutos del británico en sus Tours triunfantes (2013, 2015 y 2016). En el que terminó el domingo hasta cuatro corredores quedaron por debajo de esa barrera: Urán (Cannondale), Romain Bardet (AG2R), Mikel Landa (Sky) y Fabio Aru (Astana).

También es el primer Tour que gana Froome sin llevarse ni una etapa. Logró tres en 2013, una en 2015 y dos en 2016. El líder del Sky tiene 32 años, edad a la que los cuatro corredores que han ganado cinco Tours, Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain, ya habían conquistado todas sus victorias en París hacía al menos un año.

El líder del Sky confirmó ayer que tomará la salida en la Vuelta a España, el 19 de agosto

Sin contar las cronos, el británico habría sido tercero a 22 segundos de Urán y a 16 de Bardet

«Si me hubieran atacado en el Peyresourde habría perdido un minuto y el Tour»

La edición de 2017 ha exigido a Froome un estilo de correr diferente al de los años anteriores. Ha sido la victoria de un gestor. Froome tenía el recorrido estudiado al milímetro y sabía que iba a ser un Tour que se ganaría o perdería por la mínima. Que la clave podía estar en los 14 kilómetros de la contrarreloj del primer día y en manejar la mínima renta que pudiera lograr en las calles de Düsseldorf. En proporción, fue claramente su mejor etapa, ya que distanció casi en un minuto a todos sus rivales. Esa diferencia, más la expectativa de ser el mejor en la crono final, han sido los activos que ha manejado Froome durante toda la carrera.

Tercero sin las cronos

Todos los parámetros del Tour hablan de una carrera disputada al límite y decidida por la mínima. Descontando las dos contrarrelojes, Chris Froome habría sido tercero, a 22 segundos de Urán y a 16 de Bardet. Diferencias también reducidísimas para una carrera de tres semanas.

Solo en su primer Tour, en 2013, no había sido el mejor en todos los terrenos. Entonces, sin las cronos habría sido segundo, a siete segundos de Quintana, lo que quiere decir que el colombiano le sometió con claridad en la montaña, al aventajarle en 4:28. Sin embargo, el escarabajo ha perdido esa pujanza en la escalada en las últimas temporadas y ya no abre aquellos huecos del principio de su carrera.

La renta que ha manejado Froome ha sido, por tanto, mínima, con lo que ha sido un Tour vivido en el alambre. El margen de error era casi igual a cero y Froome se ha mostrado como un hábil especialista en el ciclismo defensivo, una versión inédita de sí mismo. Tan ajustada ha sido la carrera que Froome ha perdido el maillot amarillo por primera vez en sus cuatro Tours. Tuvo que cedérselo dos días a Aru tras su crisis en Peyragudes.

El Peyresourde, crítico

Froome reconocía ayer en L'Equipe que «en el Peyresourde pude perder el Tour». El británico explica que «en la subida sabía que si me atacaban iba a perder tiempo, tuve que pedir a mi equipo que ralentizase la marcha. Si dos o tres de mis rivales me hubieran atacado, habría perdido más que 20 segundos, seguramente más de un minuto, lo que en este Tour tan igualado habría sido perder la carrera».

Ese día cedió el amarillo pero su recuperación fue excelente. Un día después, en una etapa nerviosa de cien kilómetros, no dejó moverse a sus rivales y recuperó en gran parte la autoridad perdida. En la crono de Marsella confirmó el triunfo sin necesidad de hacer un alarde.

A por la Vuelta

Chris Froome regresó a Londres y visitó la sede de su patrocinador, la cadena televisiva Sky, donde confirmó que correrá la Vuelta a España, desde el 19 de agosto, en la que luchará por el maillot amarillo.

«La ilusión y la novedad no desaparecen pese a haber ganado el Tour en tres ocasiones anteriores. Es una sensación increíble. Te despiertas la mañana siguiente y tienes que pellizcarte para asegurarte de que no es un sueño», dijo en la Sky.

«Por descontado, no resulta cada vez más fácil ganar el Tour de Francia, pero la experiencia te enseña cosas que te facilitan el trabajo con el paso de los años», añadió.

Javier Guillén, director de la Vuelta, aseguró ayer que además de Froome en la línea de salida de Nimes estará también Vincenzo Nibali (Bahrain). Como dato, la Vuelta tendrá 42 kilómetros de contrarreloj individual (seis más que el Tour) y una crono por equipos de 13,8.

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