TOUR FRANCIA

El dilema de Mikel Landa

Landa tira de Froome ayer en la ascensión del Izoard. Detrás, Urán y Bardet.
Landa tira de Froome ayer en la ascensión del Izoard. Detrás, Urán y Bardet. / AFP

El de Murgia se debate entre lo que quiere, «hacer disfrutar a la afición», y lo que le pide el Sky y ha hecho, proteger a Froome

J. GÓMEZ PEÑA BRIANÇON.

El Sky nunca deja de buscar la perfección. Media hora antes de que empiece la etapa del Izoard, este periódico solicita al jefe de prensa del equipo charlar un rato con Mikel Landa. Asiente. «Termina de prepararse y baja». Mientras, coloca una silla alta para el corredor. Nada de permanecer de pie. Cada segundo de descanso cuenta. Cuando viene Landa, saluda y se sienta. Sonríe. Está a punto de iniciar la jornada clave del este Tour en el que ha confirmado su clase.

«He dormido bien. Con cansancio, caes enseguida, ja, ja». Landa es de gatillo fácil con las bromas. Trata de echarle humor incluso a este Tour en el que ha corrido con el freno de mano activado en beneficio de su líder, Chris Froome. Sin hacer lo que más le motiva: «Que disfrute la afición». Eso le deja una sensación extraña. «No encuentro la palabra para definirlo...». ¿Desasosiego? Le cuadra ese término. «Todos ven que estoy muy fuerte, pero no tengo mi premio», dice.

Y entonces halla otra palabra. «Dilema. Entre lo que la afición quiere y lo que yo tengo». Entre lo que le dejan hacer en su equipo y lo que podría haber hecho. En el Sky hay una prioridad: ganar el Tour con Froome, su cuarto triunfo. El resto es secundario. A la formación británica le gustaría colocar al alavés en el cajón de París, pero más como una consecuencia de la carrera que como una meta. «Ufff. Lo veo complicado. Para entrar en el podio tendría que avanzar mucho en el Izoard», calcula a punto de partir hacia la salida de Briançon.

Landa corre para el público. Es su motor. Quiere ser leyenda. Por eso colecciona grandes montañas. Cuando rebusca en Youtube etapas históricas, siempre elige las grandes gestas en los Pirineos, los Alpes y los Dolomitas. «El Izoard es una cumbre mítica. Entre ganar ahí o el podio... me quedo con el Izoard. Y ya de ganar, que sea con autoridad, cara a cara con los mejores», dice. Desea un rato de libertad. Confía en que la etapa ratifique el liderato de Froome y que le suelte a él las cadenas en el final del Izoard. «Ojalá. Si gano la etapa, igual me acerco al podio».

Confía en sus fuerzas

Al escucharle se nota la confianza en sus fuerzas. «En el Galibier no tenía las mejores sensaciones y aun así estuve con los mejores. Eso es lo bueno». Tal es la seguridad en sus piernas que también le tiene «ganas» a la contrarreloj de Marsella. «Creo que lo haré bien, pero si quiero meterme entre los tres primeros es clave el Izoard».

Bajan del autobús el resto de sus compañeros. Las cámaras corren a juntarse en torno a Froome. «Queremos ganar la etapa con Chris. Va a dar un golpe de autoridad», anuncia Landa. El plan ideal es poner en dificultades a Urán y Bardet, situados antes de la etapa a 27 segundos de Froome. Al repasar el guión preparado por su equipo, Landa se permite un leve sueño. «Ojalá Chris y yo podamos irnos solos hacia delante». A su lado, Froome comparte esa previsión de la jornada: «Nuestra intención es ganar en el Izoard, conmigo o con Mikel».

Hubiera sido el premio de consolación para Landa por su entrega callada en favor del británico. Una etapa y un lugar en el podio por la renuncia a pelear por el Tour, por contener sus piernas. Pero el Izoard no se ajustó del todo a los deseos del Sky. La cima fue para Barguil y Froome no logró distanciar a sus rivales. Tampoco Landa se arrimó al podio, que ya está casi imposible. El segundo, Bardet, le saca 1:13. Y el tercero, Urán, 1:07. Mucho para solo 22 kilómetros de contrarreloj en Marsella.

A todos los que se gastaron en el Giro, el Tour los ha ejecutado. Sin piedad. Pinot ya está en casa. Quintana deambula vacío de fuerzas y de motivación. Solo Landa resiste. Vino al Tour con esa incertidumbre. Y ha aguantado hasta el final. En broma, le comentan que parece incluso con reservas para ir a la Vuelta. Cuando escucha esa posibilidad, suelta una carcajada. «Ja, ja. Ahí me encontraría otra vez con el mismo problema». Esto es, volvería a verse al servicio de Froome, empeñado en ganar al fin esa carrera.

No. Landa ya ha cumplido con el Sky. «Mejor guardar fuerzas para el año que viene», apunta. Para cuando tenga los galones que reclama su talento, como han dicho en voz alta el Giro y el Tour. El Movistar quiere que sea su próximo líder. Froome tendrá un nuevo rival en el Tour de 2018. Peligroso. Landa desencadenado. La afición se frota las manos.

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