Ciclismo

«No faltan ataques por el control de los vatios sino por el control de los equipos»

Abraham Olano, ayer en Kibor. / ARIZMENDI
Abraham Olano, exciclista

El de Anoeta ve un Tour «abierto» y cree que Froome es favorito, «pero no por lo que ha demostrado este año»

I. I.TOLOSA.

Abraham Olano (Anoeta, 47 años) está tan fino como cuando competía. Sigue andando en bici y ha empezado a trabajar con la empresa Kibor de ropa deportiva, con sede en Oiartzun, a la que asesora en los aspectos técnicos y sirve de imagen. «Me gusta ayudar a los deportistas, a los que nos dirigimos directamente». Sigue vinculado al ciclismo y espera con interés el inicio del Tour de Francia, que conoce bien.

- ¿Cómo ve el Tour?

- Se ha visto en el Giro y en Suiza que no hay un dominador claro y eso motiva más al espectador a seguir este Tour de Francia. Hemos asistido a cosas bonitas y también a muchas decadencias, lo que hace que a priori no haya un favorito claro, aunque todos vemos a Froome como líder, ayudado por su estructura de equipo. Pero no ha demostrado que esté muy por encima de ninguno. Richie Porte sí lo ha hecho, aunque también ha fallado. Eso significa que quizá sea el corredor al que tres semanas se le hacen largas. Contador y Nairo Quintana estarán al acecho. El colombiano tiene que demostrar que no es futuro sino que está capacitado para liderar un equipo en el Tour.

- ¿Froome le ofrece garantías?

- Por su trayectoria y su forma de correr, no por lo que ha demostrado este año. Tengo esperanzas en Contador, que va a mover la carrera. En cuanto empiecen a no salirle las cosas se va a mover y eso favorecerá a unos y perjudicará a otros. Nairo tiene un grandísimo equipo, posiblemente el único que puede jugar más de una baza.

- ¿Qué le parece el recorrido?

- Queda abierta la carrera. No hay excesiva contrarreloj ni excesiva montaña para decir que es un Tour de escaladores. ¿Quién es escalador? ¿Froome? ¿Nairo? El Giro de Italia favorecía a los escaladores y ganó Dumoulin, y en este Tour doy favoritos a corredores que vayan bien en la contrarreloj y se agarren en la montaña.

- ¿En el ciclismo actual es imposible sacar diferencias en montaña?

- Se puede, pero no esperando al último puerto. Subes controlando un poco la energía que vas gastando y, al final, con tanta tecnología y tanto control, ya saben que el rival por muy rápido que vaya puede mover dos o tres vatios más por pedalada. Es muy poco y en tres kilómetros, que es donde se mueven normalmente los líderes, no hay diferencias

- ¿Tanto se fijan en los vatios?

- No creo que Froome se vaya fijando en los vatios que va moviendo, pero sí calcula la energía que va gastando mientras los que atacan van derrochando.

- Es decir, se controlan mucho todos los datos.

- Hay algunos, como Alberto Contador, que se fijan menos. Aunque los conoce, prefiere ir más por sensaciones.

- ¿La inspiración existe?

- Sí. Hay días excepcionales en que el cuerpo puede dar más. El cuerpo humano no son dos y dos, cuatro.

- En su época de corredor no había estos medios pero también manejaban datos...

- Era más por sensaciones. El pulsómetro ayudaba mucho, pero los vatios son más fiables porque con el cansancio baja el pulso mientras que los vatios no engañan.

- Los aficionados se quejan de que ese control de los datos provoca un ciclismo aburrido, sin ataques.

- No creo que sea por el control de los vatios sino por el control de los equipos. No juegan con segundas bazas. Movistar tiene este año la opción de mover a dos corredores y no jugársela solo con Nairo. Vamos a ver. En el ciclismo moderno se apuesta por un solo líder, pero si las cosas no salen bien hay que aprovechar otras opciones. Si el primer líder funciona, el segundo siempre puede levantar el pie y ayudar.

- ¿Cuando empieza un Tour aún le pica el gusanillo?

- Me pica cuando van despacio. Cuando van rápido a cara de perro no me gusta nada. Lo que echo de menos es la relación con los corredores extranjeros, con los que me une gran amistad pero no se mantiene el contacto. No soy de mirar atrás, solo añoro el ver a la gente con la que han compartido tantas experiencias, tantas penurias y tantas soluciones.

- ¿Qué recuerdos tiene del Tour?

- Sobre todo, el que terminé en cuarto lugar. Era al que mejor llegaba, pero me caí en el Dauphiné y sufrí una merma de masa muscular importante. No podía hacer más. Recuerdo la etapa de Andorra, entrando por Pas de la Casa, que me sacaron de punto casi de salida y no sé ni cómo llegué a Envalira con apenas un minuto perdido con Ullrich.

- ¿Y la famosa etapa camino de Pamplona cuando Indurain 'perdió' su sexto Tour?

- La táctica de equipo nos mandó atacar sin cuartel y fue muy dura. No salió, pero de aquel año recuerdo sobre todo una anécdota. Rominger, que era mi compañero, se había comprado una moto. Y como las motos tienen los frenos al revés, pidió a los mecánicos que le cambiasen los de la bici. No diré que se cayó en cada curva, pero sí se pegó varios golpes seguidos en la bajada de algunos puertos. Así que al final entró en razón y volvió a poner los frenos en su sitio. No se cayó más.

- ¿Cómo ve el ciclismo vasco?

- Hay excelentes corredores. Lo están demostrando en las mejores carreras y espero que se vea en el Tour. Es bueno que haya un proyecto como el Murias, que espero que no cometa el error de querer ser World Tour. Son estructuras demasiado mastodónticas para un equipo vasco, al que no le interesa para nada hacer el calendario World Tour, sino ser fijo de las carreras de aquí y de la Vuelta a España, y que de vez en cuando le inviten al Tour.

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