Peter Sagan estira su arcoíris

Peter Sagan estira su arcoíris

El eslovaco bate a Kristoff y Matthews en Bergen y se convierte en el primer corredor que logra tres oros mundiales seguidos

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Peter Sagan, Peter Sagan y Peter Sagan. Por tercer año consecutivo, el eslovaco desplegó ayer el brillo de su arcoíris en el Campeonato del Mundo. En la montañosa Bergen, ‘la ciudad de la lluvia’, el astro de Žilina confirmó que con él nunca será invierno en el ciclismo. Por muy crudos que puedan ser los días, siempre estará el del Bora para dar calor con su luz. Aunque parezca surgir de la nada.

Porque a Sagan ayer solo se le vio dos veces: en el control de firma y en la recta de llegada. Como por arte de magia, apareció en la escena que captaba la cámara situada en la meta, cuando de pronto el Mundial se encendió tras tres kilómetros largos a oscuras. La señal de televisión se fue y el mundo se quedó sin ver el tramo final del Mundial, en el que Julian Alaphilippe ‘desapareció’ para dejar sitio al carisma sobre una bicicleta. Un ciclista único. El primero que enlaza tres oros seguidos.

Si en Richmond se catapultó en el repecho de la Calle 23, en Doha y ayer ganó al sprint. La única diferencia con aquella cita catarí sin alma, es que en el circuito escandinavo hubo bastantes más que un centenar de espectadores. La mayoría, deseosos del éxito de su compatriota Alexander Kristoff.

El expreso de Oslo, que ya fue cuarto en Richmond, lanzó el sprint de lejos. Fue una explosión de potencia. Posiblemente sus piernas llevaban más pólvora que las de Sagan, pero el eslovaco cogió su rueda y, no sin esfuerzo, hizo saltar por los aires el fortín noruego. Fue un desenlace tan ajustado, que ni uno ni otro se atrevió a levantar los brazos, aunque lo cierto es que entre ambos hubo un cuarto de rueda de diferencia. Más lejos, el australiano Michael Matthews, segundo en Richmond y cuarto en Doha, logró el bronce.

Con su victoria, el ciclista entrenado por Patxi Vila se situó a la par de Alfredo Binda, Rik Van Steenbergen, Eddy Merckx y Óscar Freire, que compartían el récord de tres títulos alternos. A sus 27 años, parece cuestión de tiempo su cuarto entorchado. Pero no hay que olvidar que el genio de Torrelavega logró su tercero oro con 28 años y de su lámpara nunca salió el póquer.

«Para Michele Scarponi»

Sagan es más completo que Freire, pero también está tocado por esa varita para hacerse visible justo a tiempo para la foto. Gana con tanta facilidad, que parece de otro planeta. A veces ha resultado un tanto extraterrestre en sus declaraciones, entre el desdén, el despiste o la desgana propia de cuando vencer se convierte en rutina –104 triunfos ya–. Ayer demostró tener los pies en la Tierra cuando dedicó el triunfo «a Michele Scarponi, que mañana –por hoy– sería su cumpleaños». El italiano habría cumplido 38 años. La segunda dedicatoria fue para su mujer, porque van «a ser padres». Será su primera vez. Mundiales ya lleva tres: «Es algo especial», dijo. Y con la misma naturalidad añadió: «No cambia nada». Seguirá siendo el mismo, aunque se empeñe en seguir estirando su maillot arcoíris.

El Mundial se ajustó al guion. Escapada inicial sin opción –Dunne, McKenna, Asadov, Zhupa, Vermeulen, Amador, Manninen, Mraouni Smit y Magnusson– hasta que los equipos más potentes arrancaron la moto. Chequia y Bélgica fueron los más activos en controlar el pelotón.

En los últimos 80 kilómetros arrancó otro Mundial. De la Cruz, Wellens, Haller, Di Marchi, Pantano, Boom, Haig y el local Eikin se movieron de lejos. Francia debió reaccionar para ganar un pulso largo. En el penúltimo paso por meta, Lluís Mas (Caja Rural) se dio el capricho de ser cabeza de carrera.

El balear fue el último de la selección estatal que asomó en un Mundial tan gris como desprendía el discurso de Mínguez. El tercero seguido sin tocar podio, lo que no sucedía desde el paréntesis entre los éxitos de Olano (1995) y Freire (1999).

Faltaban los tres repechos del circuito. En el primero atacaron el holandés Langeveld y el alemán Martens. Pero la traca prendió en el segundo, a 13 kilómetros. La encendió el holandés Gallopin, pero salió el cohete de Alaphilippe. Al galo se le uniría el italiano Moscon, que soltó a Gilbert, Van Avermaet, Terpstra...

A falta de 5 kilómetros, ‘Juju’ y Moscon tenían 7 segundos sobre el bielorruso Kiryienka y el austriaco Postlberger –compañero de Sagan en el Bora–. El eslovaco vio «perdido» el oro cuando Alaphilippe atacó a la perla italiana en la cuesta adoquinada. Fue entonces cuando el Mundial se quedó a oscuras. Se movió la sombra del danés Cort Nielsen pero de la penumbra saldría un rayo irisado. Sagan, Sagan y Sagan.

Clasificaciones del Mundial de Bergen

1. Peter Sagan
6h28:11
2. Alexander Kristoff
m.t.
3. Michael Matthews
m.t.
4. Matteo Trentin
m.t.
5. Ben Swift
m.t.
6. Greg Van Avermaet
m.t.
7. Michael Albasini
m.t.
8. Fernando Gaviria
m.t.
9. Alexey Lutsenko
m.t.
10. Julian Alaphilippe
m.t.
32. Jonathan Castroviejo
a 1:04
54. Imanol Erviti
a 2:32
107. Gorka Izagirre
a 7:35

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