Ciclismo

«La nieve se ve y la mínima ha sido de nueve grados»

El pelotón del Arctic Race circula a muy pocos metros de la nieve al norte de Noruega. / AFP

Mikel Aristi relata su experiencia en la primera etapa de la Arctic Race, iniciada ayer en Noruega

JOSEBA LEZETASAN SEBASTIÁN.

«Lo poco que he visto hasta ahora me ha encantado», confiesa Mikel Aristi, participante en la Arctic Race, la prueba más septentrional del calendario ciclista internacional. «Estamos al norte de Noruega en su parte más occidental, al lado del mar. Hace frío. La nieve se ve, está al lado. He mirado el termómetro antes de empezar y marcaba 16 grados. Durante la etapa la mínima ha sido de 9. Hemos ido secos hasta el kilómetro 70. Después no ha parado de llover».

El bergararra del equipo Delko-Marseille terminó 25º a doce segundos del vencedor y líder Dylan Teuns, reciente ganador de la Vuelta a Polonia. «Me han soltado en el último repecho. No podía más. La carrera me ha gustado. Es un terreno que me gusta, con numerosas subidas cortas. Nos hemos pasado toda la tarde para arriba y para abajo».

Describe las carreteras como «las de nuestra costa. Se parecen mucho. Hemos pasado un puente por encima del mar y varios túneles largos. En el pelotón han comentado que en otra edición cruzaron por un túnel de diez kilómetros que se encontraba debajo del agua».

Hablamos por teléfono a las nueve y media de la noche. «Todavía hay mucha luz. ¿Si amanece temprano? En realidad no anochece, al menos en esta época del año».

Aristi llegó a Noruega a última hora del martes procedente de un vuelo desde el aeropuerto de Bruselas «con todo el pelotón a bordo. La organización, que es la misma del Tour, fletó un chárter. Aterrizamos en el aeropuerto Evenes, muy al norte de Noruega».

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