Ciclismo

Monsieur Chrono se detuvo hace 30 años

Último triunfo. La Vuelta al País Vasco-Bicicleta Eibarresa de 1969./
Último triunfo. La Vuelta al País Vasco-Bicicleta Eibarresa de 1969.

Tal día como hoy de 1987, Jacques Anquetil murió de un cáncer cuando gozaba de una gran amistad con su principal rival, Poulidor

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

El 18 de noviembre de 1987, hace hoy 30 años, Jacques Anquetil cruzó la meta final víctima de un cáncer de estómago a los 53 años. «En esto también tendrás que conformarte con ser segundo. Yo me iré primero», asegura Raymond Poulidor que le dijo el normando cuando le visitó poco antes de su muerte en Rouen, al lado de su Mont-Saint-Aignan natal.

Anquetil fue el primer ciclista que venció en cinco ediciones del Tour de Francia (1957, 1961, 1962, 1963 y 1964). Luego igualarían Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. También ganó el Giro de Italia (1960 y 1964) y la Vuelta a España (1963), convirtiéndose en el primer hombre con las tres grandes en su palmarés.

Nacido en 1934, era dos años mayor que Poulidor. Ambos vivieron una gran rivalidad en la carretera que se saldó con los mayores laureles para Maitre Jacques, y el fervor popular para 'Pou Pou'. Como corredores, eran antagónicos: Anquetil era rubio, guapo -su 'affaire' con la 'dama de blanco' daría para un suplemento-, meticuloso, elegante sobre una bicicleta, algo díscolo fuera de ella y ganador sin necesidad de atacar. Le bastaba con apabullar en las cronometradas. Lo contrario que Poulidor, moreno, sufrido, combativo y negado en la 'Grande Boucle'. De ahí que, pese a sus casi 200 triunfos, pasara a la historia como el eterno segundo. Pero en su papel de anti-héroe, contó con la simpatía que no tuvo su gran rival en la carretera.

El clímax de su enfrentamiento llegó en el Tour de 1964, en las rampas del Puy de Dôme. Lo atestigua la histórica fotografía en la que ambos chocan sus hombros en plena ascensión. Embutido en la camiseta morada y amarilla del Mercer, Poulidor descolgó a Anquetil pero se quedó a 14 segundos del maillot amarillo. Nunca 'Pou Pou' -ocho veces podio en la ronda gala- estuvo tan cerca de enfundarse el liderato. Se retiró sin lograrlo.

Carácter indomable

Anquetil se presentó en sociedad en el Gran Premio de las Naciones de 1953, días después de que Francis Pelisser le ofreciera su primer contrato profesional, en el equipo La Perle. Tras 140 kilómetros, aventajó al segundo en seis minutos.

Ganaría esta prueba nueve veces. Es célebre la de 1961, por su enfado con su director, Paul Wiegant, quien con el fin de que su pupilo lograra una gesta para el recuerdo, le fue dando referencias falsas desde el coche. Creyendo que su triunfo estaba ajustado, el francés apretó hasta el final y acabó superando en nueve minutos a Gilbert Desmet, en diez a Aldo Moser... y en veinte a Tom Simpson. Tras aquel episodio, Anquetil hizo que Wiegant dejara el equipo.

Al año siguiente (1962), volvió a sacar su orgullo. Para entonces había ganado dos Tours y un Giro y quiso atacar la Vuelta. La organización le preparó la ronda a su medida: dos días antes de acabar en Bilbao, 82 kilómetros de contrarreloj de Baiona a Donostia.

En la segunda etapa, su equipo, el St. Raphael de Geminiani provocó una emboscada y trece ciclistas aventajaron al pelotón en un cuarto de hora. Por supuesto, iba Anquetil, pero también su compañero Rudi Altig. En las siguientes etapas, el alemán se filtró en escapadas y acumuló bonificaciones hasta plantarse en la crono de Donostia con cuatro minutos sobre Anquetil. El francés, enfermo, acabó la contrarreloj a un segundo de Altig. Segundo en la general, la noche previa a la última etapa, cogió un coche y abandonó la Vuelta para evitar subir al podio tras su compañero, al que acusó de traición. Dos meses después ganó su tercer Tour y doce después, 'su' Vuelta.

En 1964 se coronó por quinta vez en los Campos Elíseos fiel a su táctica de dominar las cronos y administrar pérdidas en la montaña. El corazón de Francia seguía con Poulidor, siempre al ataque. Así que, asesorado por Geminiani, Anquetil entendió que necesitaba una gesta. La buscó en 1965. Se prometió doblegar a su rival en el Dauphiné, y horas después -se salía casi a las dos de la madrugada- repetir en la Burdeos-París, de 600 kilómetros. Lo logró, pese a que llegó a echar pie a tierra en el Dauphiné y solo reemprendió la marcha cuando Geminiani le acusó de blando.

En su vida siempre admitió haberse dopado, al menos con estimulantes más allá del champán. Algunos achacaron a ello que el reloj de Monsieur Chrono se detuviera tan pronto, a los 53 años.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos