Ciclismo

Iturria vuelve a la carretera

Mikel Iturria, en un entrenamiento en Urnieta./MIKEL FRAILE
Mikel Iturria, en un entrenamiento en Urnieta. / MIKEL FRAILE

El urnietarra del Euskadi-Murias ya se entrena tras superar su grave caída de agosto en la que se rompió el fémur

IÑAKI IZQUIERDOURNIETA.

«Estoy muy bien», saluda con una sonrisa Mikel Iturria (Euskadi-Murias), indiferente a una visible cojera que denota que aún le queda trabajo para superar del todo la grave lesión que sufrió el 15 de agosto en el Tour de Limousin. Se fracturó el fémur y la cabeza del fémur derechos, además de otra rotura más leve en el hombro. Necesitó trece transfusiones de sangre. El 18 de octubre le volvieron a operar para quitarle un tornillo, pero sigue con un clavo en el fémur que deberá llevar «por lo menos un año y luego decidir si se retira o no».

Pero Mikel Iturria ya está sobre la bici. «La rehabilitación ha sido larga. Monótona. Según vas doblando la rodilla te vas viendo mejor, pero hay días peores que otros. Cuando pude apoyar el pie, empecé a dar paseos con mi madre, de veinte minutos o media hora máximo. Cada vez puedo hacer más».

Poder coger la bici hace pocos días ha sido el gran paso adelante. «El primer día me infundió respeto. El ruido de los coches al adelantarme, algo que antes ni tomaba en consideración, me impactó. Ahora ya he vuelto a la normalidad en ese sentido». La semana pasada los médicos le dieron el alta definitiva y vía libre para acometer los entrenamientos. «Noto mucho la diferencia de fuerza a un lado y otro del cuerpo. La zona del glúteo y la cadera -la fractura importante la sufrió en la parte alta del fémur- me falla rápido».

«Este año, en vez de progresar he ido para atrás; pido un 2018 normal y evolucionar»

59 puntos de sutura

El muslo derecho de Mikel Iturria es una cicatriz de arriba a abajo. Le dieron 59 puntos de sutura en la operación, a los que hay que añadir otros cinco de la intervención de octubre para retirarle el tornillo. «Es lo que hay», asume con gran tranquilidad.

Su objetivo es llegar bien al inicio de temporada, sea donde sea su debut. No se obsesiona con empezar en Mallorca. «Cuando me caí no tenía nada firmado para 2018, pero en ningún momento he tenido dudas porque Jon Odriozola (su director) me dijo que me centrase en recuperarme para estar bien el año que viene».

Este 2017 ha sido muy malo para él. «Empecé lesionado. Luego en mayo me fracturé el radio en Madrid y cuando le di la vuelta llegó la caída de Francia. En vez de progresar, este año he dado un paso atrás. He corrido 33 días en vez 70 como estaba previsto. Con estos números, la exigencia competitiva que me marco para 2018 es aún mayor. La Vuelta a España ya son 21 días de competición y este año he hecho 33...».

«Dar un paso adelante»

A los 25 años, Iturria asume que en 2018 «hay que dar un paso adelante. El equipo será Continental Profesional. Tenemos que existir para el público, vamos a correr la Vuelta al País Vasco y la Volta a Cataluña y eso es otra cosa. El equipo se ha reforzado con un perfil de corredores como Aristi, Aberasturi o Sanz, gente rápida que nos debe dar presencia en las llegadas al sprint, que son muchas en profesionales. También llegan Prades y Loubet, y los que seguimos tenemos que dar el salto de categoría».

Para sí mismo pide tener «una temporada normal. Con todo lo que me ha pasado he tenido detalles y poco más. Me exijo más. Me gustaría que se viera una evolución por mi parte».

Opina que a los ciclistas del Euskadi-Murias «nos respetarán más» con el salto de categoría, pero que lo importante es que «nosotros nos hagamos respetar más. Correr más con los mejores nos tiene que hacer mejores a nosotros. El equipo cambia y se tiene que notar».

No se marca unos objetivos concretos pero tiene ganas de «correr en Italia, que me trae buenos recuerdos, de un Giro de Aosta donde fui séptimo con gente como Villela y Formolo. Por supuesto, la Vuelta al País Vasco, la Clásica de San Sebastián y la Vuelta a España me encantaría disputarlas, así como el Tour de los Alpes, si se confirma que nos invitan, con una meta en Alpe di Pampeago». Y bromea: «Todo eso lo digo ahora, que parezco un cicloturista». No es así. Fuera de la bici cojea, sobre ella vuelve a ser un ciclista.

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