El día que Indurain brilló más que el sol

Se cumplen 25 años del inicio del Tour en Donostia, donde el corredor navarro se exhibió en el prólogo

El día que Indurain brilló más que el sol
IÑAKI IZQUIERDOSan Sebastián

El 4 de julio de 1992, el Tour de Francia salió de San Sebastián, como recuerda una placa en la pared de la casa consistorial donostiarra que da la Boulevard. Se cumplen 25 años desde que un imponente Miguel Indurain (Banesto), vestido de amarillo y en su plenitud física y de autoridad ciclista, recorrió las calles de la ciudad para poner la guinda a la fiesta con una victoria. La afición enloqueció con la exhibición del navarro, que ese día ejerció de rey sol. Brilló y dio brillo a la ciudad. Una maniobra redonda haber traído el Tour a Donostia.

La ciudad estaba abarrotada. No era fácil encontrar un buen hueco para ver el prólogo. Indurain había ganado el año anterior su primer Tour y su popularidad era máxima. Era una verdadera figura. Salió el último, con el dorsal 1 y con el maillot amarillo, como último ganador. Voló en los ocho kilómetros urbanos y batió a Alex Zulle (ONCE) y a Thierry Marie (Castorama).

Al día siguiente, la etapa volvió a salir de Donostia. Tras la escapada de rigor y el paso por Jaizkibel, el francés Dominique Arnould (Castorama) lanzó un ataque en las calles de Donostia y se adelantó al pelotón en la meta del Kursaal. Johan Museeuw (Lotto), por entonces un sprinter, le cazó un palmo después de pasar la línea de meta. Alex Zulle se vestía de amarillo. El 6 de julio de 1992, el Tour salía de San Sebastián rumbo a los Pirineos.

«Costó 300 millones»

El coordinador general de aquella salida del Tour fue Juanjo Arratibel, antiguo director del Xey y seleccionador, entre otras labores en el mundo del ciclismo, del que hacía tiempo que estaba desligado. Recuerda con claridad todos aquellos meses de preparativos para que el evento resultara, como así fue, un éxito.

«El Tour lo consiguió para San Sebastián Xabier Albistur con su tenacidad», relata Arratibel. «Me llamó para que fuera el coordinador general y, aunque llevaba veinte años fuera del ciclismo, acepté. Era un cargo remunerado. En mayo de 1992 perdió las elecciones y entró Odón Elorza. El nuevo alcalde me llamó y me dijo que con ese contrato iba a ganar más que él. Le dije que era solo para un año, pero que no estaba ahí por dinero sino por amor al ciclismo y porque me apetecía el proyecto. Que si quería, redujese la cantidad a la mitad pero que no admitía injerencias, que lo haría a mi manera. Y así se hizo».

El ambiente social y político de la época no era el de hoy, y aquello también generó no pocas tensiones, algunas ventiladas puertas adentro y que hoy ya no importa desvelar. «ETA amenazó y hubo fuertes presiones para que la carrera la llevase la Policía en lugar de la Ertzaintza, que por entonces estaba desplegada en Gipuzkoa pero aún no en Donostia. Se intentó que el prólogo lo hiciera la Policía Nacional, que tenía competencias en el núcleo urbano. Organizaciones Deportivas EL DIARIO VASCO dijo que si salía la Policía ellos no participaban. Después de duras negociaciones en las que intervino hasta el ministro del Interior de entonces, Corcuera, se consiguió que fuera la Ertzaintza la que guiara el Tour junto a la Gendarmería».

La etapa del Tour por San Sebastián, que ganó Dominique Arnoudl en el Kursaal / Aygüés / MIichelena

Arratibel recuerda que «hubo un par de atentados pequeños, para hacer ruido. También había kale borroka. En la etapa en línea, en la zona de Aizpurutxo, tiraron chinchetas a la carretera..»

Atraer el Tour a una ciudad supone, además de un reto organizativo, una empresa económica de gran magnitud. Hubo que rascarse el bolsillo: «La salida del Tour costó a las instituciones 150 millones de pesetas, que pagaron a partes iguales Ayuntamiento, Diputación y Gobierno Vasco. Era el canon que había que abonar al Tour. Se consiguieron otros 150 millones de pesetas en publicidad, que sirvieron para cubrir los gastos del coste operativo de todo el montaje».

Aunque el Ayuntamiento, a través de Arratibel, se encargó de todo el tema logístico y la coordinación y Organizaciones Deportivas EL DIARIO VASCO de la parcela deportiva, las riendas del Tour siempre las lleva el Tour. Arratibel asegura que «el Tour es una organización súper profesional, un régimen prusiano. Funciona el orden y los galones, pero a la vez te facilitaba mucho las cosas. Eran muy políticos. Amparaban mucho al patrocinador y a quien aportaba el dinero».

Y como políticos, también tocó hacer equilibrios con el protocolo. Según el coordinador general de la salida, «para el Tour la máxima autoridad siempre es el alcalde de la ciudad y eso costó entenderlo, porque los nacionalistas acababan de perder la alcaldía pero dirigían la Diputación y el Gobierno Vasco. Odón Elorza cedió protagonismo para que todos tuvieran un hueco», asegura.

La llegada de la Grande Boucle a Donostia fue un éxito desde todos los puntos de vista, pero parece que se trata de algo de otro tiempos, imposible de imaginar en la actualidad. Arratibel opina que «sería difícil repetir. Primero por el coste económico. Aunque parece que la situación remonta, hemos pasado años muy malos y ahora las empresas no entran a un proyecto así. Nosotros conseguimos 150 millones en publicidad. Eso significa que hicimos las cosas bien pero también que había un campo propicio para conseguirlo. Eran años buenos. Que ganase Indurain influyó en que todo se saldara con éxito. Hubo público y no se produjeron accidentes. Un líder como Indurain atrae a público, y además había más equipos de aquí».

«Es como el Circo Americano»

En el aspecto ciclista, Organizaciones Deportivas EL DIARIO VASCO se encargó de llevar adelante la prueba. Su máximo responsable fue Jaime Ugarte, que asegura convencido que la salida del Tour de Donostia «fue un éxito». Destaca la «disposición de todas las partes y de todas las instituciones. Había dinero. Todo funcionó bien y el prólogo lo ganó Miguel Indurain, con lo que salió redondo».

Ugarte destaca que «la relación con el Tour era muy buena, sobre todo a través de José Mari Eceiza. Nosotros asumimos la organización y el responsable total, el coordinador general, fue Juanjo Arratibel, que fue nombrado por Albistur y confirmado por Elorza. No hubo problemas».

Ugarte también destaca los altos niveles organizativos del Tour. «Son como el Circo Americano. Ellos vienen con todo y tú tienes que preparárselo. Se quedaron muy satisfechos y nos enviaron una carta de agradecimiento».

Coincide en que hoy sería muy difícil repetir algo así. «En 2013 Juan Karlos Izagirre barajó la idea de volver a traer la carrera, con vistas a la Capitalidad Cultural, y ya teníamos la conformidad del Tour que lo iban a estudiar, pero al final en el Ayuntamiento no se atrevieron. Es mucho dinero. Düsseldorf ha pagado unos cinco o seis millones de euros este año».

Joan Manuel Serrat se enfadó

Como es de esperar en un evento así, hubo anécdotas de todo tipo. Arratibel recuerda que «nos dieron a los organizadores unos teléfonos móviles Motorola, que era patrocinador del Tour. Pusieron varios a nuestra disposición, no recuerdo el numero exacto. Hoy, es una herramienta imprescindible pero en aquella época era lo nunca visto. ¡Si hasta tuve un ayudante para llamar y recibir llamadas! Al terminar la carrera nos ofrecieron quedarnos con los móviles a un precio muy barato. Yo dije que no lo quería ni ver».

También dio que hablar la ceremonia de inauguración en el Velódromo. Para lo bueno: «El Tour me dijo que había sido la mejor presentación que se había hecho hasta entonces -asegura Arratibel-. Vino Bahamontes, cantaron el Orfeón Donostiarra y Serrat...».

Para las quejas: «Nos dijeron que había pocos cantantes vascos. Yo respondí que si los ciento y pico del Orfeón eran pocos... Además, ETB no aportó ni un duro, mientras que TVE dio un dinero importante y emitió dos horas y media de la ceremonia en directo».

Y para lo malo: «El último equipo en presentarse fue el Banesto, con Miguel Indurain. Cuando acabaron, el público se empezó a marchar pero faltaba la actuación de Serrat, que se agarró un cabreo importante y dejó constancia de ello esa noche en el hotel. Fue un detalle feo».

Aquel año, el Tour visitó siete países. Tras salir de Euskadi, atravesó seis países más para celebrar la firma del tratado de la Unión Europea ese mismo año. Llegó a Bélgica, Holanda, Alemania, Luxemburgo, Italia y Francia. Y terminó como empezó, con victoria de Miguel Indurain.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos