Ciclismo

«La Vuelta a Indonesia paraliza a todo el país»

Éxito. Jokin Etxabe, a la izquierda, en el segundo escalón del podio de la Vuelta a Indonesia./
Éxito. Jokin Etxabe, a la izquierda, en el segundo escalón del podio de la Vuelta a Indonesia.

El bergararra Jokin Etxabe se estrena con su nuevo equipo, el Interpro, con un podio en la ronda asiática

IÑAKI IZQUIERDO

Vas allí pensando que será una carrera pequeña y alucinas. Pocas vueltas tendrán una organización como aquella. Y a nivel de público es increíble, alucinante. Nunca había visto algo parecido». Jokin Etxabe (Interpro) relata así la experiencia que vivió en la Vuelta a Indonesia, la primera de su periplo por el otro extremo de planeta que también incluyó el Herald Sun Tour, en Australia. En la ronda asiática, el bergararra, de 24 años, estrenó el maillot de su nuevo equipo, el Interpro. Fue segundo en una etapa y tercero en la general, sus mejores resultados en profesionales.

«Aquí estamos acostumbrados a que siempre haya gente en las carreras, pero lo de Indonesia es impresionante. El país se paralizaba por la carrera, cerraban los comercios y las escuelas. Allí era como el Tour. Nos dijeron que en cada etapa había millón y medio de espectadores. Todo el mundo dejaba de trabajar para ir a ver la carrera. Desde el kilómetro cero a meta estaba lleno de gente, en dos o tres filas».

La carrera estaba «muy bien organizada y las carreteras eran buenas. Los paisajes de las zonas de selva eran preciosos. Sí se notaban los contrastes del país, entre los muy pobres y los muy ricos».

Deportivamente le fue bien porque «hacer un podio en profesionales no es fácil en ninguna parte. Es una carrera de nivel 2.1 de la UCI y por nivel la compararía con una Vuelta a Asturias, o algo así. En la etapa de montaña, la que mejor me iba, fui segundo. Me dio pena no ganar pero me vi muy bien. Hice tercero en la general y un compañero, quinto, así que en el equipo estaban contentos. Era importante estar delante».

El sillín se baja solo

De Indonesia, Etxabe puso rumbo a Australia, donde las cosas no fueron tan bien. «Salió todo cruzado desde el principio. Teníamos dos días para hacer el viaje pero se canceló el vuelo y nos quedamos tirados en el aeropuerto. Al final, llegamos a Australia solo unas horas antes del inicio de la carrera». Y cuando algo empieza mal, acaba saliendo mal hasta lo más inverosímil. «El primer día, íbamos 35 o 40 en el grupo de delante en pleno abanico cuando de repente sentí un pinchazo tremendo en la rodilla izquierda. Tuve que dejar de pedalear. No entendía nada, venía de hacer etapas de más de doscientos kilómetros en Indonesia y no podía ser. Llegué a meta como pude. Ya en el hotel vino el médico de la carrera y me dijo que era una tendinitis y tenía que abandonar».

Antes de retirarse, Etxabe llamó a la Policlínica al médico que le suele atender y le explicó que tenía «un dolor impresionante. Me pidió que le señalara el punto exacto y enseguida me dijo que mirase las medidas de la bici, que eso era por llevar el sillín bajo. Fui y, en efecto, estaba un centímetro y medio más bajo de lo que debía. No sé qué paso, quizá un bache. Un centímetro y medio es una barbaridad, la gente se queja si se le mueve milímetros».

Corregido el problema pudo seguir en carrera pero pasó «tres días muy malos. A base de fisioterapia fue mejorando, pero entre que la carrera tenía más nivel que Indonesia y esos problemas no estuve a gusto. No salió como yo quería».

Sin embargo, esta primera toma de contacto con la competición con su nuevo equipo -de categoría Continental- ha resultado positiva. «Estoy muy bien en el equipo, he congeniado bien con los compañeros. Está muy bien organizado, aunque es diferente al del año pasado. En el Aevolo todos eran estadounidenses y en este, aunque es francés, hay corredores de todo el mundo. De esta forma todos tenemos que hacer un esfuerzo para integrarnos. En Indonesia, por ejemplo, éramos ciclistas de los cinco continentes».

Ahora correrá el Tour de Argelia (del 20 al 23) y luego descansará antes de iniciar en marzo un ilusionante periplo europeo que incluirá, entre otras, Estella, Amorebieta y gran parte del calendario español. «Toca cargar pilas y a ver si en las carreras de casa podemos dar la talla».

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