Giro de Italia

Froome: vacaciones, altura y a por el quinto Tour

Chris Froome, con la maglia rosa con el Foro Romano y el Coliseo a sus espaldas. / REUTERS
Chris Froome, con la maglia rosa con el Foro Romano y el Coliseo a sus espaldas. / REUTERS

Froome confirma que estará en la salida de la Vendée pese a la hostilidad de la dirección de la carrera y del público francés

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

Chris Froome (Sky) se va de vacaciones con su mujer, Michelle, a punto de dar a luz al segundo hijo de la pareja. Serán unos pocos días antes de volver a concentrarse en altitud -el Giro lo preparó en el Teide- para iniciar el trabajo previo al Tour de Francia. Ha anunciado su presencia en la salida del 7 de julio en la Vendée, a sabiendas de que encontrará la hostilidad con los directivos de la carrera y, se da por hecho, del público francés. Nada del calor con que ha sido tratado en Italia y en España, los dos únicos países donde ha competido en este difícil año para él por el caso del salbutamol.

Froome, que disfrutó de un final de Giro de ensueño en el corazón de la Roma imperial, quiere su quinto Tour, lo que le igualaría con Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. Y quiere el primer doblete Giro-Tour desde Marco Pantani en 1998. Cree que sabe cómo hacerlo. «He visto a corredores intentándolo y he visto las deficiencias y los errores en que incurrieron. Es un riesgo. Nunca lo he probado antes. La semana extra entre las dos carreras me favorece y ha sido una razón de peso a la hora de intentar el doblete. Me siento preparado, pero eso habrá que verlo». La disputa del Mundial de fútbol es lo que ha distanciado más de lo habitual el final del Giro y el inicio del Tour.

Froome ha tenido que responder respuestas incómodas (pero pertinentes, la mayoría) sobre su caso y ha asegurado tener «la conciencia tranquila» y que «cuando la gente tenga la misma información que yo -y que no habría desvelado por estar el caso abierto- verá las cosas con mi mismo punto de vista».

Cuestionarán los análisis

Los medios británicos, que mantienen un nivel crítico alto sobre la situación de Froome, han desvelado en los últimos días que la estrategia clave de su carísima defensa podría basarse en un estudio científico publicado por el British Journal of Clinical Pharmacology que cuestiona la validez del análisis de orina para detectar el consumo de salbutamol, el principio activo del ventolín.

Al parecer, a lo largo del proceso ya se habría reducido la tasa encontrada en el organismo de Froome de los 2.000 nanogramos por mililitros a 1.429, aplicando el nuevo sistema puesto en funcionamiento por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), según cita 'The Guardian'. Aún así, la tasa sigue siendo superior a los mil nanogramos que la Unión Ciclista Internacional permite vía inhalador sin solicitar una autorización terapéutica.

Este estudio, realizado por un centro de investigación holandés (Centre of Human Drug Research, en Leiden) demostraría, según la defensa de Froome, un margen de error en casos de salbutamol del 15,4%, lo que lo convertiría en inadmisible. La AMA le niega validez y se reafirma en la precisión de su sistema.

Froome está convencido de que su nombre «perdurará» en el palmarés y Tom Dumoulin (Sunweb), que se mostró partidario de que el británico no tomara la salida en Israel, dijo en Roma que espera no verse restituido en la victoria en los despachos.

Sin la épica que emana de la carretera, la resolución del caso Froome es vital para el ciclismo, que ha sufrido demasiado a cuenta del dopaje en los últimos tiempos. Ahora, se da por seguro que la resolución no llegará antes de la salida del Tour.

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