Ciclismo

La sombra de Froome entristece el Giro de Italia

Chris Froome, la semana pasada en su ascensión de reconocimiento al Zoncolan./C. F. T
Chris Froome, la semana pasada en su ascensión de reconocimiento al Zoncolan. / C. F. T

La corsa rosa arranca el próximo viernes en Jerusalén con el caso del británico Froome sin resolver

Iñaki Izquierdo
IÑAKI IZQUIERDO

La carrera más alegre y más festiva partirá dentro de una semana desde Jerusalén con una sombra de tristeza. La que proyectará la presencia en la salida de Chris Froome (Sky), pendiente de una resolución sobre el resultado adverso por salbutamol en un control antidopaje en la Vuelta a España del año pasado. El Giro de Italia, además, sale desde Israel en un viaje sin contenido deportivo. El Giro, a cambio de un buen montón de euros, accede a participar en una gran operación propagandística del Gobierno israelí, siempre necesitado de transmitir una buena imagen al exterior. Serán tres etapas por el desierto antes de que la carrera desembarque en Sicilia y comience de verdad.

El Giro de Italia ya dejó clara su postura de que Froome no es bienvenido en la salida, pero la demora de la resolución de su caso le va a permitir correr, porque no está sancionado. Ya ha competido en Vuelta a Andalucía, Tirreno-Adriático y Tour de los Alpes. Y, si está en la salida, será uno de los favoritos. De momento, es el ganador de las dos últimas vueltas grandes que se han disputado, el Tour de Francia y la Vuelta a España de 2017. Tiene buenos abogados y pelea por salir indemne, sin sanción alguna pese a haber duplicado la tasa permitida del principio activo del ventolín.

Por ahora no ha tenido problemas, todo lo contrario. Fue recibido como un ídolo en Andalucía y tampoco ha encontrado la hostilidad del público en Italia. No ha corrido en Francia. En Israel -se cree que el Gobierno ha pagado dos millones de euros por asegurarse la presencia del británico- no tendrá el más mínimo problema y habrá que esperar hasta el final del Giro para comprobar la opinión de la 'cátedra' azzurra, los tifosi del norte, la Italia ciclista.

El holandés tiene 27 años frente a los 32 del británico y quiere ser el dominador de las grandes vueltas

Froome está en todos los pronósticos, pero por primera vez en mucho tiempo no es el favorito claro. El Giro, que celebra su edición número 101, es el escenario del primer enfrentamiento entre el dominador del último lustro y el llamado a ser su sucesor. El líder del Sky se topará en la carrera italiana con Tom Dumoulin (Sunweb), ganador el año pasado y versión actualizada del británico. Tremendo contrarrelojista (es el campeón del mundo) y excelente escalador (sometió en 2017 a Nairo Quintana y a Vincenzo Nibali), será un rival de cuidado para Froome. El holandés es cinco años más joven, 27 frente a 32.

El Giro, en su presentación, se frotaba las manos con este enfrentamiento, el mejor, el más mediático y el más publicitario posible. El duelo inicial de una rivalidad tremenda, lo que necesita cualquier deporte para llegar al gran público, no solo a los entendidos. Pero días después de la puesta de largo en Milán, saltaba el escándalo. Lo que iba a ser el duelo del año se convirtió en una situación incómoda que una enconada y carísima disputa legal mantiene abierta.

Detrás de los dos grandes favoritos sobresale el nombre de Fabio Aru (UAE). Campeón de Italia, defiende la enseña local en ausencia de Vincenzo Nibali (Bahrain), que este año va al Tour, como Quintana (Movistar). El ciclista sardo ha pisado dos veces el podio final, pero nunca de rosa. Sí ha ganado una Vuelta a España (2015). De todos los corredores en la salida de Jerusalén, Froome, Dumoulin y Aru son los únicos ganadores de una vuelta grande.

Aspiran a un puesto de honor hombres como Miguel Ángel López (Astana), Thibaut Pinot (Groupama) o Simon Yates (Mitchelton). Son tres grandes ciclistas, con aspiraciones serias de podio en una carrera que será muy exigente, como siempre en los últimos tiempos. El Movistar deja de lado el Giro y no alineará ni a Valverde ni a Quintana ni a Landa. Va a Italia con Andrey Amador y Marc Soler.

Montaña de sobra

El Giro contará con ocho finales en alto y montaña de sobra. El sábado 19 de mayo comenzará la parte más dura de la carrera, con la etapa del Zoncolan. Dos días más tarde llegará la contrarreloj individual de 34 kilómetros entre Trento y Rovereto, antes de la ración final de alta montaña desde la etapa 18 con final en alto en Pratonevoso, la 19, con llegada en Bardonecchia (Jauffrau) previo paso por el Colle delle Finestre y la 20ª con final en la cima de Cervinia.

El año pasado el esquema era similar (¡¡¡ se subió dos veces el Stelvio en la misma etapa!!!) pero la maglia rosa se dirimió en la contrarreloj final del Milán, una constante en el ciclismo moderno. Sin dominar la lucha contra las manecillas del reloj no se puede ganar una general. En este 2018 se cumplen veinte años de la victoria en el Giro de Marco Pantani, el último escalador puro capaz de adjudicarse una grande sin saber contrarrelojear. También se hizo con el Tour aquel año. Cuando Nairo Quintana ganó el Giro (hace ya cuatro años) y la Vuelta (hace dos) se manejó bien en el esfuerzo individual.

Una carrera popular

A pesar del problema con Froome, el Giro volverá a ser un éxito inconmensurable en Italia y, una vez más, enamorará a los aficionados de todo el mundo. Sigue siendo una carrera popular, que saca a las gentes a la calle día tras día, y el recorrido es de una belleza incomparable. La organización dispone de montaña de todo tipo y condición para diseñar las etapas y el ciclismo cuenta con una gran tradición en todo el país, con lo que el mecanismo funciona a la perfección.

En la salida estarán los 18 equipos World Tour más cuatro invitados, los italianos Androni, Bardiani y Wilier Triestina más, por supuesto, el Israel Cycling Academy. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no ha dejado pasar la oportunidad de grabarse en un vídeo promocional con el equipo, lo que no hace sino confirmar la fuerte carga política y propagandística que va a tener la salida en Jerusalén. Las instituciones y prácticamente toda la sociedad palestina han mostrado su oposición a la visita del Giro a la ciudad, aunque la organización se ha cuidado mucho de meter la carrera por ninguna zona en disputa y, mucho menos, por los territorios ocupados. Eso no ha rebajado el tono de las críticas por parte palestina, que constatan el lavado de cara que persigue el ejecutivo conservador de Netanyahu.

El Giro sale del extranjero por decimotercera vez en su historia y será la cuarta que finaliza en Roma. La carrera más alegre parte con más sombra que luz. Cuando llegue a la Ciudad Eterna, a la vía de los Foros Imperiales, seguramente todo vuelva a ser brillo, magia, leyenda. El Giro de Italia.

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