Ciclismo | Giro de Italia

El Etna, allá arriba

Chris Froome, ayer en la salida de Agrigento./AFP
Chris Froome, ayer en la salida de Agrigento. / AFP

Enrico Battaglin gana en Santa Ninfa y el líder del Sky pasa otro mal rato, el tercero en cinco días, para resistir en el grupo principal. Froome no despeja las dudas antes de la llegada de hoy al volcán siciliano

IÑAKI IZQUIERDO

Para llegar a Santa Ninfa hay que atravesar el valle del Belice. Destruido por un terremoto hace 50 años, las heridas siguen abiertas. Pueblos enteros desaparecieron. De otros, quedan las ruinas. Por allí pasó el pelotón ayer y Chris Froome (Sky), mirando al suelo. Nada de comparaciones odiosas. Pero hoy tiene que alzar la vista porque espera el Etna. Allá arriba.

El corredor británico volvió a dejar dudas, por tercera vez en cinco días. Llegó delante, pero subió el último repecho con quienes luchaban para no perder el hilo. Todo el mundo parecía más ligero que él. El que más, Enrico Battaglin (Lotto-Jumbo) -nada que ver con Giovanni Battaglin-, que recuperó su alma de rematador. Ya había mostrado sus cartas la víspera, se clasificó tercero, y ayer fue incontenible. El siciliano Giovanni Visconti (Bahrain) no pudo ser profeta en su tierra y cedió ante el hombre del norte.

Battaglin, de 28 años, fue una gran promesa. Ganó su quinta carrera en profesionales y ya tenía dos etapas en el Giro, en 2013 y 2014. Desde entonces, problemas de espalda aún no resueltos del todo han frenado su carrera. «Hay días que estoy bien y otros que mal», se resigna el vicentino. Nada más cruzar la línea de meta se echó las manos a la cabeza. No se lo podía creer. Lógico, su anterior victoria era justamente esa etapa del Giro de 2014 con meta en Oropa. Después, tres temporadas completas sin ningún triunfo.

Si Battaglin fue el ganador y Froome volvió a provocar dudas, el perdedor de la etapa fue Miguel Ángel López (Astana). El colombiano, perjudicado por una caída, llegó a 43 segundos y está a 1:57 en la general antes de que llegue la montaña.

¿Prueba de fuego?

La llegada de hoy al volcán Etna se presta al juego de palabras. ¿Puede ser una prueba de fuego para Froome? ¿Podría perder hoy mismo la carrera? No debería porque la subida al Etna es dura, pero nada que ver con la montaña que llegará a partir de la mitad del Giro.

A veces, es mejor no mirar. Así subió por primera vez Fabio Aru al Zoncolan. No quería saber qué se iba a encontrar, para no hundirse antes de tiempo. Eso mismo hizo ayer Froome, no levantar la mirada, no fuera a ser que a la salida de cualquier curva se viera el Etna. Lo que ha demostrado hasta ahora no invita al optimismo, más bien a apostar por que la maldición del equipo Sky en el Giro continuará. Ya naufragaron antes Richie Porte, Bradley Wiggins y Geraint Thomas.

«Esta es mi tercera victoria en el Giro y me hace muy feliz, veremos qué puedo hacer hasta Roma» Enrico Battaglin, Lotto-Jumbo

«El Etna señalará a quien no esté bien, pero no es tan dura como para abrir diferencias enormes» Giuseppe Martinelli, Director del Astana

Pero nunca conviene tener prisa para descartar a un ciclista de la talla de Froome. Ni aunque hoy sucumba ante la grandeza del volcán siciliano. Aún quedará mucho Giro.

En contraste con el británico, Tom Dumoulin (Sunweb) parece cómodo. Rohan Dennis (BMC) le hizo un gran favor quitándole la primera maglia rosa y el ganador del año pasado rueda escondido en el grupo. En los momentos claves, se coloca y punto. Sigue a un segundo del líder y tiene ya a casi un minuto a Froome. Fabio Aru (UAE), el tercer favorito, tampoco parece rodar redondo, pero el suyo es un ciclismo de batalla y se le espera. Thibaut Pinot (Groupma), ojo con él, que corre impulsado por la inspiración. Adora el Giro ysueña.

El pelotón del Giro llega a los pies del Etna agrupado, pero estirado. La cuerda se empezará a romper esta tarde. Por algún sitio.

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