GIRO ITALIA

Dejad toda esperanza los que aquí entráis

La cima del Zoncolan, repleta de aficionados. / AFP
La cima del Zoncolan, repleta de aficionados. / AFP

El Giro afronta hoy la llegada al Zoncolan, un puerto que puede abrir las puertas del cielo o las del infierno | Prueba de fuego en la alta montaña para Simon Yates, que comienza la defensa de la maglia rosa en un terreno desconocido para él

IÑAKI IZQUIERDO

«Dejad toda esperanza los que aquí entráis». La cita del Canto III del Libro Infierno de la Divina Comedia de Dante recibe a los ciclistas en la entrada del monte Zoncolan. Alguien se acordó del clásico la primera vez que se ascendió esta montaña, en 2003 (ganó Gilberto Simoni), y allí sigue la inscripcción: «Lasciate ogni speranza voi che entrate».

El Zoncolan puede ser el puerto más duro de Europa. Una subida de 10,1 kilómetros, con 1.203 metros de desnivel, una pendiente media del 11,9% y máxima del 22%. Las puertas del infierno.

Se ha subido seis veces. La primera por Sutrio, después siempre por donde ascenderá hoy la carrera (ETB1, 13.05 horas), por Ovaro, la vertiente terrible. En 2007 repitió Simoni; en 2010 ganó Ivan Basso; en 2001, Igor Anton; y en 2014, Michael Rogers.

La llegada al Zoncolan es una prueba de fuego para la maglia rosa. Simon Yates (Mitchelton) se adentra en lo desconocido. Hasta ahora ha sido un líder sólido, el más fuerte de la carrera, pero el Giro pasa a una nueva dimensión. La formidable amenaza de Tom Dumoulin hará que se vea de qué pasta está hecho el pequeño corredor inglés.

Es como si el Giro volviera a comenzar hoy, y en el inicio del viaje se encuentra la puerta del infierno, que a alguno le llevará, tras pasar por el purgatorio, al cielo y a otros muchos, a la oscuridad. Todo lo hecho hasta ahora adquiere un valor relativo porque la carrera no ha afrontado nada similar a lo que se encontrará hoy en el Zoncolan.

El gigantismo de la montaña del Friuli ridiculiza los 47 segundos de ventaja que Yates mantiene sobre Tom Dumoulin. Eso, y el triple, sepuede perder solo en los túneles que dan acceso a la meta, ya dentro del último kilómetro.

¿Y los 3:20 que cede Froome? ¿Será capaz el británico de recuperar el paso o el Zoncolan será su sentencia? ¿Qué pasará con los grandes escaladores? ¿Surgirá el mejor Pinot? Si es así, ¿hasta dónde le puede llevar su corazón enamorado de Italia y del Giro? ¿Pozzovivo está ante la oportunidad de su vida? ¿Aru sigue vivo? ¿Alguien más puede desafiar al gigante?

Demasiado duro

El Zoncolan representa la nueva moda del ciclismo. Pariente cercano del Mortirolo y del Angliru, sus rampas imposibles atraen al aficionado. Cien mil personas esperan en las laderas de la montaña. Medidas de seguridad extraordinarias con arcos detectores de metales incluidos. Varios centenares de voluntarios, entre ellos los alpini de la brigada Julia, que abrirán paso al ganador en los metros finales.

Pero cada vez que se afronta uno de estos puertos surge la misma pregunta. Si estas rampas tan duras en vez de provocar diferencias las reducen. Tal es la dureza, tan escasa la velocidad de acensión, que no se puede abrir distancia. El histórico de este tipo de subidas revela que la mayoría de las veces aportan más al espectáculo que a la clasificación general.

La paliza que el pelotón se ha pegado este semana sobre el papel tranquila puede ser un factor decisivo hoy. Después de cuatro días rodando a casi 45 por hora de media, los corredores tendrán que aprovechar todos los adelantos tecnológicos que les permiten montar en sus bicicletas desarrollos mínimos para este tipo de pendientes. El cambio es brutal y no todas las musculaturas reaccionan igual.

Los ciclistas, todos, se acordarán hoy de la familia del descubridor de esta subida, que no es otro que Francesco Guidolin. En 1998, cuando entrenaba al Udinese, se llevó a sus futbolistas a la zona. Muy aficionado a la bicicleta, enseguida lanzó la propuesta al Giro de que incluyese la subida. Cinco años más tarde, en 2003, se ascendió por primera vez.

Es importante conocer a los clásicos. Los ingredientes del infierno de Dante eran el calor, el humo, el miedo y la oscuridad. La descripción exacta del Zoncolan.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos