Ciclismo

Leire Olaberria: «El fracaso es no seguir luchando»

La base para el éxito. Mar Más junto a Leire Olaberria, en el hotel Arima de Donostia. / MICHELENA
La base para el éxito. Mar Más junto a Leire Olaberria, en el hotel Arima de Donostia. / MICHELENA

La exciclista Leire Olaberria habla de su experiencia personal en un acto de Aspegi en Donostia |

IDOIA DÁVILA UZKUDUN

Los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 fueron el punto de partida para la carrera de Leire Olaberria (Ikaztegieta, 1977), quien comenzó su andadura profesional como ciclista en pista y en ruta a una edad bastante tardía, «hacia los 26 años», relata. En los de Atenas todavía no era ciclista, sino atleta, pero en tan solo cuatro años de trayectoria consiguió «un sueño», la medalla de bronce en la prueba de puntuación. A partir de ahí, Olaberria siguió cosechando éxitos, pero también ha habido lugar para las derrotas.

La exciclista habló de estos altibajos en el hotel Arima de Donostia, en un acto organizado por la Asociación de Profesionales y Empresarias de Gipuzkoa (Aspegi), que tenía como punto de partida la gestión del fracaso y cómo sacar provecho de éste. El encuentro se celebró de la mano de Kirolgi, en el marco del convenio entre Aspegi y la Diputación Foral de Gipuzkoa que busca estrechar lazos entre el mundo de la empresa y el deporte. «Veíamos que estas profesionales desarrollan competencias aplicables al mundo de la empresa», explica Goizane Álvarez, directora de Juventud y Deportes.

Olaberria reconoció que Pekín le «abrió muchas puertas». «Como ciclista me quedaba todo por hacer». Y así lo hizo. Logró un bronce en el Mundial de 2010 y un oro en el Europeo del mismo año. Logró «esos títulos que suelen conseguirse antes de las medallas». Pero de cara a Londres 2012 el sueño se truncó. En las clasificatorias se encontró con unas pruebas nuevas «mucho más exigentes», y «tanto la carga física como la psicológica fueron enormes». Poco antes de los Juegos Olímpicos, además, desarrolló alergias y padeció asma al practicar deporte. «Como consecuencia mi cuerpo no funcionaba bien y no tenía confianza». La excorredora de Ikaztegieta terminó en el decimotercer puesto en la prueba de omnium.

Tras haber hecho podio en las anteriores citas olímpicas, «la sensación de derrota era increíble», y tardó unas semanas en volver a pedalear, «no me apetecía, había perdido la fe en mi trabajo». Confiesa, sin embargo, que aprendió mucho más que en Pekín. De aquella experiencia sacó un nuevo método de entrenamiento que le llevó a ganar un bronce en el campeonato europeo de 2013, y un quinto puesto en el mundial.

Pero aún quedaba una piedra más en el camino de Olaberria. En 2014 empezaba la clasificación para Río de Janeiro y un virus le impidió competir. La brecha de puntos con sus compañeras de selección fue insalvable para ella. «Me quedé fuera de Río por unos diez puntos de un total de mil», recuerda.

Evolución

«Mi concepto de éxito y fracaso ha ido evolucionando con el paso de los años», declara la exciclista. «El éxito para mí ha sido dedicarme profesionalmente al ciclismo y haber podido elegir a mi equipo, pero las decisiones más importantes las he tomado tras las derrotas», añade. Además, «lo aprendido de las derrotas no puede ser un fracaso, el fracaso es no seguir luchando. Si se hace una lectura correcta de lo sucedido, tendremos la base para el siguiente éxito», concluye.

Después de las clasificatorias de Río, la ikaztegietarra fue madre en 2016. En un abrir y cerrar de ojos, en un intervalo muy corto de tiempo, retomó los entrenamientos y a los cuatro meses la competición. Consiguió sus últimos éxitos en pista y carretera. Hace unas semanas se retiró definitivamente del ciclismo profesional.

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