Ciclismo

Una despedida a su manera

«Han sido veinte años de pocas palabras y muchos sentimientos; he sido muy feliz pero ahora me apetece abrir la puerta a otros sueños»

IÑAKI IZQUIERDO

El final soñado. Una despedida a su manera: Haimar Zubeldia (Trek) tendrá la despedida que quería, en la Clásica de San Sebastián después de finalizar su último Tour, la prueba que ha marcado su carrera. A los 40 años, el ciclista usurbidarra pondrá fin a una trayectoria profesional de veinte temporadas, que arrancó cuando dominaban Marco Pantani y Jan Ullrich y termina cuando Chris Froome trata de prolongar su hegemonía frente a la nueva generación de Romain Bardet y Fabio Aru.

Han sido, según explicó el propio Zubeldia ayer al anunciar su retirada, «veinte años de pocas palabras y muchos sentimientos». Una frase que, probablemente, condensa su carrera de fondista de largo aliento. La historia le recordará por su longevidad. Por completar veinte campañas en profesionales y correr 16 Tours, las mismas ediciones que Joop Zoetemelk. Zubeldia quedará en los libros como un ciclista más regular que ganador.

Su palmarés le define. Cuatro victorias, dos en el año 2000, otras dos en 2010. En ninguna levantó los brazos. La primera fue la contrarreloj de la Euskal Bizikleta, que a la postre le dio el triunfo final. En el Tour de l'Ain, se repitió la historia: crono y triunfo final. No se ha dado el gustazo de llegar solo a meta en una carrera en línea y celebrarlo. Cinco veces terminó el Tour entre los diez primeros, y su mejor puesto fue el cuarto en 2007. Hace solo cinco años, en 2012, fue sexto. Y en 2014, octavo.

Zubeldia dirigió ayer una carta a sus seguidores. Dice así: «Después de tantos kilómetros y pedaladas ha llegado el momento de anunciaros que me despido del ciclismo en la Clásica de San Sebastián. Con 20 años y de la mano del equipo Euskadi llegué al pelotón de Pantani, Zulle, Olano y Jalabert cargado de ilusiones. Veinte años de momentos mágicos como los vividos entre otros con Ullrich, Basso, Lance y Beloki. Veinte años después, me pondré el último dorsal en el pelotón de Froome y Contador. Ha sido un privilegio compartir pasión y profesión al lado de estos grandes ciclistas. Euskaltel, Astana y Trek han sido mi familia y me han permitido vivir experiencias inolvidables: la txapela de la Euskal Bizikleta, coronar puertos del Tour en cabeza o el pódium por equipos en París. Todo ello con el cariño de la afición en cada curva. A todos los que me habéis apoyado estos años y a mis padres, a Kepa, a la grupeta, a Paco, a Nazabal, a mi hermano, a Josune y a mis dos hijas; gracias por crear esto conmigo. Veinte años de pocas palabras y muchos sentimientos. He sido muy feliz pero ahora me apetece abrir la puerta a otros sueños. Gracias y espero daros un abrazo infinito a todos en la Clásica».

La cabalgada de la Euskal

Para muchos aficionados, el mejor recuerdo de Haimar Zubeldia no será una victoria, sino aquella gran cabalgada en la primera etapa de la Euskal Bizikleta de 2000. Escapado en Belate, rodó en solitario hasta Pamplona con el pelotón encima. Pero la meta estaba en Cizur Mayor y el Telekom le dio caza para preparar el sprint a Giovanni Lombardi, que ganó la etapa. Sin embargo, Zubeldia encandiló. Por su elegancia, por su manera de rodar, por su juventud. Que tres días después confirmase esas expectativas con el triunfo en la contrarreloj de Mendaro y un día más tarde conquistando la victoria final en Arrate le situó en el selecto club de los elegidos para el éxito.

Nunca se bajó de ese pedestal en sus once temporadas en el Euskaltel-Euskadi, aunque no volvió a dar ningún triunfo al equipo. Lo que le dio fue el Tour. Presencia en cabeza de la mayor carrera del mundo. Presencia constante. El maillot naranja que siempre rodaba con los líderes en la montaña era el suyo, acompañado ocasionalmente por Iban Mayo.

El adiós de Zubeldia devuelve al primer plano, precisamente, la desaparición del proyecto del Euskaltel. El usurbildarra es uno de los más de cien ciclistas que dieron el salto a profesionales en esa estructura y que, en gran medida, sigue siendo la fuente de la que bebe el ciclismo vasco ahora. Corredores como Mikel Landa, Mikel Nieve, Haimar Zubeldia, Jon Izagirre, Gorka Izagirre, Igor Anton, Pello Bilbao o Romain Sicard han vestido esos colores. Es decir, prácticamente todos los vascos del World Tour. Ahora se empieza a notar el vacío.

Un hueco que pretende cubrir el proyecto del Euskadi-Murias, que anunció su paso a la categoría Continental Profesional. Su líder, Gari Bravo, también corrió en el Euskaltel. Zubeldia apuesta por la consolidación de un proyecto de ciclismo vasco, que considera necesario.

Le quedan siete carreras

Anunciada su retirada, a Haimar Zubeldia le quedan siete carreras. Seis etapas del Tour y la Clásica de San Sebastián. Afrontará por última vez los Alpes, y lo hará en dos etapas con todos los puertos míticos, sin duda, una hermosa despedida para alguien que ha hecho del Tour su forma de vida.

Ha corrido la ronda gala hasta el último año, aunque le faltó poco para quedarse fuera. Ha elegido retirarse ahora, para poder hacerlo a su manera. Será el adiós que había soñado. Seis días después de terminar su decimosexto Tour se despedirá en la carrera de casa, la Clásica.

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