Ciclismo

Contador, «el madrileño de Larratxo»

Contador sonríe en la Vuelta al País Vasco en Eibar, su último triunfo en Gipuzkoa./ETXEZARRETA
Contador sonríe en la Vuelta al País Vasco en Eibar, su último triunfo en Gipuzkoa. / ETXEZARRETA

Su exdirector Peio Garaialde y sus excompañeros Muriel y Beloki recuerdan sus inicios en Gipuzkoa

OSKAR ORTIZ DE GUINEASAN SEBASTIÁN.

Siendo juvenil, Alberto Contador tomó esa decisión tan poco recomendable de abandonar los estudios para intentar triunfar en el deporte. Apostó a todo o nada por ser ciclista. Y para ello quiso venir a Euskadi. A Gipuzkoa, donde se forjó y logró buena parte de sus triunfos en una trayectoria que pondrá fin tras la Vuelta a España.

Es archiconocida la historia de su debut sub 23 (2001) en el Iberdrola de la SC Loinaz de Beasain. Pero su primera incursión en Gipuzkoa fue dos años antes. Con 16. Y ya dejó su impronta. Con el Ferreterías Llamas de Pinto, fue segundo en la prueba en línea de Liernia. Llegó fugado con Xabier Muriel, que le ganó al sprint. El de Zaldibia se llevó luego la general tras la cronoescalada que ganó el zumaiarra Mikel Aizpurua. Los tres coincidirían en el Iberdrola.

«Contador entonces era juvenil de primer año -recuerda Muriel-. Vino con su equipo la víspera a la carrera de Larratxo, que era muy dura y ya vi lo fácil que subía -fue 12º y ganó Iban Mayoz-. Cuando se escapó conmigo, no sabía su nombre pero sabía que era el madrileño de Larratxo y que no sería fácil ganarle».

Al año siguiente, Muriel pasó al Iberdrola, donde también recaló el madrileño Jesús Hernández, amigo íntimo de Contador -han compartido equipo en 2004, 2005 y de 2009 hasta hoy-. «En verano, Jesús le dijo a Peio (Garaialde, el director) que había un juvenil en Madrid que subía mucho y a ver si le podía fichar. Cuando dijo su nombre, añadí '¡si es el que casi me gana en Liernia!'».

El pinteño, que su segundo año junior lo corrió en el VC Portillo, ya estaba enamorado de la bicicleta Giant amarilla del Iberdrola, así que Garaialde -y Juan González, el otro director que en 2002 acabaría creando el Würth filial de la Once- no tuvo que convencerle. «Fuimos a Madrid, y nos vimos un chaval con unas ganas enormes de venir al equipo. Teníamos una plantilla muy grande, pero pudimos hacerle sitio».

En aquel Iberdrola había ciclistas contrastados como el valenciano Javier Benítez, el abulense Roberto Arroyo, Andoni Aranaga, Beñat Garaialde y Gorka Beloki. El beasaindarra formado en Álava no olvida su carta de presentación. «Teníamos concentración en Oiangu y yo justo venía de estar concentrado con la Once en Mallorca. En aquel equipo había gente de mucha calidad y llegó Alberto y se puso a tirar en Mandubia y nos llevó resoplando». «Fue soltando a todo el mundo», apostilla Muriel.

En su sexta carrera sub 23, ganó en Gorla con 18 años, tres meses y doce días. «Entonces Alberto ya tenía la arrancada que luego mostró en profesionales. No paraba de atacar y el problema aquel día era retenerle. Habíamos ganado los cuatro años anteriores con Joseba Arregi, dos veces con Juanma Garate y otra con Purito Rodríguez. Habíamos visto el recorrido y le dijimos que esperase a la última herradura». Y ganó.

Aquel domingo no se quedó a dormir en Oiangu y regresó a Pinto. Al día siguiente, en su «primera entrevista en un medio comunicación», según dijo en Herri Irratia, tenía claro que quería ser «profesional».

«Hay que ganar Gorla con 18 años y en aquella época, cuando la carrera no tenía límite de edad como ahora (sub 23), subrayan Beloki y Muriel. El primero, que hoy dirige el equipo sub 23 de la Fundación Contador, destaca el «desparpajo» del pinteño para hacerse «un hueco en el equipo. Hizo migas con los veteranos, que al verle tan niño y que salía de casa por primera vez, le abrimos las puertas. Ya veías que tenía algo especial, pero nadie podía pensar en que iba a llegar adonde ha llegado». «Es que entonces la figura era Jesús Hernández, luego su gregario», puntualiza Muriel, quien recuerda que ya entonces incidía mucho en la cadencia. «En las carreras, daba igual que saliéramos a 50 por hora, que él y Jesús hacían en plato pequeño los primeros 50 kilómetros o la primera hora y media».

En Urraki, en una mañana fría y lluviosa de junio, ambos llegaron de la mano y Contador le cedió el triunfo. En la Vuelta al Bidasoa «le dijimos que disputara la crono, que era joven pero no había modo de frenarle». En la meta de Irun fue cuarto.

En la cronoescalada a Santiagomendi, Juan González recordaba que «salió con un tubular de pista y lo reventó». Acabó a más de un minuto. Al año siguiente, ya en el Würth, tras ganar los dos sectores de la Vuelta al Bidasoa en San Marcial -en el podio protagonizó una anécdota con la azafata-, se resarció al ganar en la cima de Astigarraga.

Esa noche coincidió en el hotel con Juan Fernández, director del Coast que había corrido la Clásica de Ordizia, y le echó las redes. Juan González le avisó a Manolo Saiz, y aquel verano ya debutó como stagiare en la Once. Ganó cuatro veces la Vuelta al País Vasco y siete etapas, seis en Gipuzkoa: Oñati, Legazpi, Orio, Arrate, Ordizia y Eibar, donde en 2016 cerró su ciclo en Gipuzkoa.

1, número de dorsal en la Vuelta

La organización de la Vuelta a España anunció ayer el «honor» de reservar el dorsal 1 a Contador para la ronda que arranca el sábado 19.

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