Ciclismo

Las bicicletas también son para el invierno

Corredores y miembros de la Peña Irati, reposan en el monte. /
Corredores y miembros de la Peña Irati, reposan en el monte.

Aunque las pretemporadas ciclistas se acortan cada vez más, siguen siendo la base del éxito. Desde los años 80, varias generaciones del ciclismo guipuzcoano han pasado por las concentraciones invernales de la Peña Irati, esta vez en Cambrils

OSKAR ORTIZ DE GUINEA

Por los cuidados de la Peña Irati han pasado cada invierno varias generaciones del ciclismo sobre todo guipuzcoano. Debe el nombre a los chalets de Irati, el escenario donde surgió este grupo de amantes del deporte y la montaña que hoy resulta importante en la logística de sus concentraciones. Ahí se juntaron por primera vez Jordi y Pello Ruiz Cabestany, Mikel Ugartemendia, Óscar Quintanilla y Félix Ugalde, el coordinador del grupo. Era diciembre de 1981, inolvidable la fecha, pues semanas más tarde Pello y Antxon Lekuona levantaban al público del velódromo al ganar las Seis Horas de Euskadi.

Tras varias pretemporadas en Irati, estas concentraciones que suelen aprovechar los puentes de diciembre, han recorrido el Pirineo francés, y últimamente se han desarrollado en pueblos de Segovia, Soria, La Rioja o Huesca. Este año han estrenado el Mediterráneo, en un complejo de apartamentos y bungalós en Cambrils, destino vacacional en verano y de concentraciones de equipos europeos en invierno.

Esta vez el pelotón estuvo integrado por ocho ciclistas: tres profesionales de Euskadi-Murias -Gari Bravo, Mikel Iturria y Mikel Aristi, este aún con los colores del Delko-Marseille-, más los amateur Ander Amonarriz y Aitor Olaziregi (Ampo) -que parece dejar atrás el virus que le ha maltratado casi dos años-, Iñigo Etxarri (Eibar Energia Hiria), Iñigo Altuna, que cambia el Grupo Eulen por Caja Rural, y la donostiarra del Santutxu Maite Arraiza, cuarta en la Behobia-San Sebastián.

Por parte de la peña hubo hasta veinte personas junto a los corredores, incluidos dos fisios, Jaime Navarro y Nerea Uranga, que tuvieron trabajo para aligerar piernas o tratar lesiones. Navarro conoce al milímetro las extremidades de Iturria, pues lleva meses estimulando la rehabilitación del urnietarra tras la compleja fractura de fémur que sufrió en agosto en Limousin. «Pensaba que me iba a costar más darle la vuelta», confiesa Iturria, cada día menos renqueante. Verlo en el monte parece un milagro si uno observa la radiografía de su lesión o la cicatriz rojiza que abarca desde su cadera hasta casi el exterior de su rodilla.

Dar de comer a 50, seis días

En Cambrils había bufé, pero cuando no lo ha habido, los peñistas organizaban grupos de cocina y limpieza. «Hemos llegado a llevar a Pirineos la compra para cocinar y dar de comer a 52 personas, seis días», recuerda Ugalde, coordinador de la peña, por la que ha pasado gente como Josean Davoz, Joserra Uriarte, los hermanos Palacín, los Elissalde, Juanjo Oroz, Jokin Ormaetxea, Mikel Astarloza, Joseba Zubeldia, Ane Santesteban, Iosune Murillo...

Chris Carmichael, gurú de la preparación física en los 90 e inicios del siglo XX, solía apuntar que Lance Armstrong ganaba el Tour en invierno. Se refería al volumen de trabajo que realizaba el texano esas fechas. Fred Grappe, doctor en fisiología y jefe de desarrollo en el equipo FDJ, señala en su web que «contrariamente a lo que pensábamos antes, no es necesario rodar kilómetros y kilómetros», pero sí aconseja las actividades de siempre: «natación, monte, gimnasio, esquí de fondo...». Justo, el 'menú Irati' , aunque en Cambrils no haya nieve.

La concentración contempla tres entrenamientos al día. El primero, a las 7.30 horas, comprende estiramientos, suave carrera a pie o sesión de rodillo, algunos ejercicios de coordinación... con la «duración e intensidad justas para que el desayuno cumpla la función de la siguiente actividad», la de mayor duración, que se alterna cada día entre la bicicleta o las travesías de montaña. Por la tarde, tras una ración de mantenimiento que complementa al avituallamiento otra actividad: piscina, core, gimnasia, charlas... «Si vas con la Peña Irati, ya sabes que no vas de vacaciones», coincidían los ciclistas más veteranos.

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