Ciclismo | Vuelta al Bidasoa

Barnabás Peák, un remero húngaro para Hondarribia

Peák alza los brazos con su compañero Barac, al fondo. / F. DE LA HERA
Peák alza los brazos con su compañero Barac, al fondo. / F. DE LA HERA

El seleccionado de la UCI vence en un sprint entre 29 ciclistas, mientras Jokin Aranburu, con rotura de clavícula, agria la etapa a un buen Ampo

OSKAR ORTIZ DE GUINEA HONDARRIBIA.

Cuando 29 ciclistas se disputan la victoria en una etapa de la Vuelta al Bidasoa, significa que el recorrido ha sido selectivo. Cuesta más imaginar que esa mínima criba la ha realizado Jaizkibel, tras una etapa rodada a una media de 42,286 km/h durante los 119,4 kilómetros. Tras ese viaje frenético, alzó los brazos el campeón húngaro, Barnabás Peák, del Centro Mundial de la UCI. En una localidad arraunlari como Hondarribia, venció un exremero de 19 años que solo lleva cuatro en el ciclismo. «Yo he hecho el camino inverso de Brad Wiggins, que ahora es remero. No estaría mal acercarme a sus éxitos en el ciclismo», bromeó en la meta.

Pese a la 'volata', la general sufrió cambios. Sigue líder Juan Pedro López, cuyo equipo, Polartec-Contador, controló bien la etapa. Pero del top 10 que deparó Irrisarri Land, han desaparecido cuatro hombres: Jokin Aranburu (4º), Carlos Ruiz (5º), Carmelo Urbano (6º) y Jovany Van Oudenhove (9º). El zarauztarra y el belga abandonaron por sendas caídas.

El guipuzcoano se rompió la clavícula derecha subiendo Gaintxurizketa y fue operado en Policlínica Gipuzkoa. Ya se rompió la otra clavícula en febrero en el Circuito Guadiana. Venía de ganar una etapa en la Bizkaia 3E. Una baja sensible para un buen Ampo, líder por equipos y con Unai Iribar, Asier Etxeberria y Unai Cuadrado en el top 15.

Carlos Ruiz cede... bajando

Curioso fue el caso de Carlos Ruiz. El navarro coronó Jaizkibel en primer lugar, rematando el trabajo de Lizarte durante la segunda parte de la ascensión, tras la labor previa de Polartec. Sin embargo, la bajada le resultó problemática y acabó el 41º a 29 segundos, justo tras Urbano.

En el descenso probó el debutante Unai Iribar, hasta que se fue recto en una curva. «Me he visto seguro, y he decidido jugármela. Por suerte, me he ido a la hierba y he podido reintegrarme en la mitad del grupo. Verme tan arriba todo el año es algo que no esperaba. Y menos en una vuelta con tanto nivel. No me marco más meta que el día a día».

También jugó a kamikaze el panameño de la UCI Franklin Archibold, pero el grupo de favoritos no se dejó sorprender. «Ha habido varios ataques en la subida, pero peor ha sido la bajada. Ha sido de rezar y tirar para abajo», confesó el líder.

A fuerza de repetirse esta etapa, el guion termina repitiéndose de carrerilla. En el tramo hasta Ziga y vuelta, donde apareció la lluvia, se volvió a volar, se volvieron a repetir los mil ataques y también alguna caída, como la que mandó a casa a Van Oudenhove. El pelotón solo dejó hacer el intento de Fran Pérez (Gomur), que llegó a tener un minuto para ser cazado en Irun por un pelotón que velaba armas.

Las espadas, sin embargo, siguen en lo alto tras el triunfo de Peák. Es su segundo triunfo del año y «el más importante», pues en febrero ganó en Monóvar (Alicante), una prueba social. «La etapa ha salido según lo previsto en el hotel. La idea era que Antonio (Barac) y yo disputáramos la etapa, y como yo soy más rápido me han ayudado a colocarme y he ganado». Es su segundo año en el equipo de la UCI, al que convenció con llamativos resultados como júnior, tras dejar el remo «porque llevaba ya seis años y es más aburrido que el ciclismo», su apuesta.

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