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CICLISMO

Ane Santesteban: «Tras el accidente lo pasé fatal, era como si no recordara andar en bici»

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Ane Santesteban, en el lugar del accidente que sufrió en Errenteria hace un mes, del que no recuerda nada. / ARIZMENDI

  • Ciclista de Alé-Cipollini, Un mes después de su accidente, la errenteriarra no ha recobrado la memoria pero sí la sonrisa y desea volver ya a competir

Ane Santesteban (Errenteria, 1990) tiene «el 16 de marzo» grabado en la mente, aunque ni recuerda ni ha dado con una respuesta a por qué fue encontrada inconsciente en medio de un charco de sangre sobre el asfalto cuando iniciaba su entrenamiento diario por su localidad natal. Prefiere fijarse en el 17 de mayo, la fecha prevista para su reaparición en la Bira, que tendrá etapas en Antzuola (19) y el colofón en Errenteria (21).

- ¿Cómo se encuentra?

- Mucho mejor, sigo con dolores de cabeza y el martes el médico me dijo que aún me durarían varios meses pero al menos puedo hacer vida normal. He vuelto a los entrenamientos y con eso yo ya soy feliz.

- ¿Y en cuanto a forma física?

- He perdido bastante porque he estado tiempo sin hacer nada y he perdido musculatura. Por ello, sigo trabajando la fuerza sobre la bici y una o dos veces a la semana voy a gimnasio. Poco a poco iré mejorando.

- Ha recuperado ya la sonrisa.

- Sí que la perdí, pero ya la he recuperado. Durante este mes he tenido muchos altibajos, porque tienes un día en el que físicamente te sientes bien, sin dolor, y sales a entrenar y te haces ilusiones, pero a los días te ves otra vez mal y es un golpe para la moral bastante duro. Pero ya tengo muchas ganas de trabajar.

- ¿Tiene secuelas al margen de los dolores de cabeza?

- Tuve problemas de visión, durante varios días vi borroso, doble, pero prácticamente está recuperado.

- ¿Recuerda algo del accidente?

- Qué va. Ni del golpe, ni del día previo ni de las horas siguientes.

- La víspera estuvo en el cine.

- Eso me han dicho (ríe). Pero no me acuerdo, me dicen el título de la película pero no sé ni de qué trataba.

- ¿Se ha interesado este tiempo en el funcionamiento de la mente?

- Cuando estás sin entrenar, las 24 horas del día son demasiadas para darle vueltas a la cabeza. Pensaba mucho. Te preguntas qué pudo pasar, porque te gustaría saberlo. Una mujer decía que le sorprendía que la bici estuviera apoyada, y te entran dudas, buscas una respuesta a lo que pasó. Si alguien me golpeó, si me pasó algo a mí... Llegó un momento en que me di cuenta de que no llegaría a una solución y era perder energía para nada. No lo sabré.

- No ha quedado nada claro, ¿no?

- No. Aún no tenemos el atestado, porque no hay nada claro de lo que pudo pasar. Seguirán investigando.

- ¿Lo primero que recuerda?

- Cuando despierto en la habitación y pregunto qué me ha pasado y me cuentan que me he caído en bici, que no se sabía que había pasado, que la bici estaba apoyada en un arbusto... Sí que había estado consciente, porque yo hacía preguntas, pero no me acuerdo de nada.

- Preguntaba por el director...

- (Ríe). Se ve que estaba muy preocupada por avisar a mi equipo y yo preguntaba si habían avisado a Fortunato (Lacquaniti, su director), y me decían que sí, y yo volvía a preguntar, y me volvían a responder, y así debí de pasar varias horas.

- ¿No recuerda preguntar por él?

- No. Tengo un lapsus que no recuerdo nada. Ni siquiera cuando me hacen el escáner o las placas. Estuve también vomitando y no me viene el recuerdo. Todo lo sé porque me lo han ido contado y llega un momento en el que parece que lo visualizas, pero no soy consciente.

- ¿Cómo fue el día que vuelve a salir a la carretera en bicicleta?

- Muy duro. No me atrevía a salir y fui con el aita a un polígono en Hernani donde corríamos en infantiles. Aparcamos el coche y tengo muy mal recuerdo, lo pasé fatal. Me vienen las lágrimas de recordarlo. Parecía como si no hubiese andado en mi vida en bici, como si no lo recordase y casi tuve que volver a aprender. Una sensación malísima, como si no llegase fuerza a las piernas. En las curvas no sentía miedo pero sí una inseguridad como si llevara años sin andar en bici. Fue superduro.

- ¿Le costó recobrar la confianza o fue cuestión de un par de días?

- Me costó. El entrenador también me decía que no saliera a la carretera por el estrés que me generaba, por el mal rato que pasaba para nada. Entonces seguí en el rodillo: hacía series de 30 segundos con una pierna y luego con la otra para que, por un lado, el cerebro mandase las órdenes a las piernas y, por otro, se me pasara el tiempo más fácil porque no es agradable estar en el rodillo con buen tiempo. Y así llegó un día en el que quería probar. Llovía y estuve a punto de darme la vuelta. Pero eso también ya quedó atrás.

- Pasa todos los días por el lugar del accidente.

- (Sonríe). Intento no pensar. Sobre todo, los primeros días le daba más vueltas, intentaba encontrar un porqué. Porque la gente te dice de todo. Que igual golpeé con el pedal el plástico que separa la carretera del bidegorri, y es imposible porque el pedal queda más alto. Ahora ya me he acostumbrado y no pienso tanto.

- Tras su accidente, contó con un gran apoyo social.

- Al margen de las redes sociales, me ha sorprendido muchísimo todos los mensajes de familia, amigos, equipo... He tenido contacto diario con el director, Fortunato Lacquaniti, y en todo momento me decía que estuviera tranquila, porque él también había sufrido un accidente de tráfico y sabía lo que suponía no recordar nada, porque a él se le hizo duro. Es que se me olvidaban las cosas o los nombres de las personas. Y Fotunato me entendía mejor. Desde el primer día me dijo que lo primero era recuperarme como persona y como ciclista y que el año que viene si él seguía como director no tendría problema para seguir. El equipo se ha portado fenomenal.

- Se ha perdido las clásicas, en las que tenía gran ilusión. ¿Ya tiene una fecha para debutar?

- No veo el momento de volver a la competición. El fin de semana le envié un mensaje al director: 'en cuanto tengas sitio para mí, cuenta conmigo que quiero competir'. Pero ahora no hay muchas carreras, hay una vuelta en China pero seguramente no empiece hasta la Bira.

- Una Bira que el 21 de mayo acabará precisamente en Errenteria...

- Me hace muchísima ilusión. Desde el momento que supe que iba a haber una etapa en Errenteria, estaba supermotivada. Tras el accidente, a los días de coger la bici me dijeron que hiciera un paseo, pero subí a Jaizkibel para hacerme a la idea de esa etapa. El pueblo se ha volcado: las rotondas y la plaza están decoradas, los escaparates están con bicis, maillots, fotos... Solo por eso tengo muchísimas ganas de correr.

- ¡Lo que hace correr los Juegos!

(Ríe). La verdad es que sí, los Juegos tienen una repercusión importante y me han ayudado a que sea mucho más conocida por aquí.

- ¿Y Ane se ha conocido más a sí misma durante este tiempo?

- Más que conocer, al igual que cuando pasé la mononucleosis, que volví más fuerte, me veo con más ganas. En momentos tan duros te das cuenta de lo importante que es la bici para ti. Cuando empecé a salir en bici me cambió el ánimo. Me sentía feliz, y solo por eso tengo muchas ganas de sacrificarme y darlo todo para seguir progresando.

- Tendrá ganas de correrlo todo...

- Todo tampoco, hay que tener un poco de cabeza porque la temporada es larga y no tengo el cuerpo ahora mismo para darle tanta caña. Iré con cuidado y sin ponerme muchos objetivos. Iré a la Bira y me gustaría ganarme un puesto para ir al Giro. Pero prefiero ir día a día.

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